Se deja aquí la primera parte del famoso poema de Allen Ginsberg, “Aullido”; vale la pena leerlo por tener un arranque memorable, una continuación rítmica en consonancia con ese comienzo, y lleno de imágenes deslumbrantes, casi oníricas, de una América que retrata como si fuera el furibundo cronista de una generación caída en la gracia y la desgracia. Al final del poema se deja también una breve reseña biográfica. AULLIDO (1ª PARTE) Vi las mejores mentes de mi generación destruidas por la locura, hambrientas, histéricas, desnudas. Arrastrándose por las calles de los negros al amanecer en busca de un colérico pinchazo, hipster con cabeza de ángel ardiendo por la antigua conexión celestial con la estrellada dínamo de la maquinaria nocturna, que pobres y harapientos y ojerosos y drogados pasaron la noche fumando en la oscuridad sobrenatural de los apartamentos de agua fría, flotando sobre las cimas de las ciudades contemplando jazz, ...
EFÍMEROS 98. Conde de Lautréamont (1846-1870): "¡Bello como como el encuentro fortuito sobre una mesa de disección de una máquina de coser y de un paraguas!”
Se deja aquí, como homenaje a Lautréamont, el célebre pasaje de sus “Cantos de Maldoror” que ha sido celebrado por los surrealistas como un texto precursor del movimiento, por la sugerencia de imágenes oníricas e imprevistas y por inducir a lo maravilloso, que a decir de André Breton es siempre bello, y que a decir de Lautréamont lo bello siempre anda en pugna y hermanado con la muerte, como en una mesa de disección. Mesa de disección que, a decir del propio Breton, funcionaría como el espacio neutro donde objetos contradictorios se alían para producir un fenómeno estético. Belleza, nos viene a decir Lautréamont en este párrafo, es todo, y en todas partes puede anidar, sólo hay que saber contemplarla, puede encontrarse entre los estados u objetos más mórbidos o tétricos, allí donde no se la espera, precisamente por imprevisible o porque la asociación de ideas y de imágenes ha logrado extraer belleza de lo casual o improbable. CANTO VI [2],[I] “Yo sé leer la edad en las líneas...