El dolor no está en el cuerpo, sino en el cerebro. — Lorimer Moseley (Neurocientífico especialista en dolor) Esto que dice Lorimer Moseley en una entrevista en "La vanguardia" ( léase aquí ) vale para todas las cosas importantes de la vida, porque de alguna manera las cosas importantes son escurridizas y cuando vamos a buscarlas donde creemos que están resultan que ya han huido, o están en otra parte y nunca estuvieron allí. El ser humano es un ser alucinatorio, de ahí que alucine hasta con el dolor. Con la felicidad se ha equivocado tantas veces, que ya ni cuento: cada vez que alguien cree haberla encontrado desaparece de repente y resulta que tiene que ir a buscarla a otro lado. Con el dolor pasa casi lo contrario. Cuando uno cree que por fin se ha ido, vuelve como acreedor impertinente que no para de llamar al teléfono o de aporrear la puerta. El dolor es un cobrador del frac que nos va sacando las muelas para pagar las medicinas. Cuando uno comienza a preguntarse por el...
Un pensamiento diferente del lugar atribuido a los humanos entre los animales y las plantas podrá traer más paz en el trato interpersonal de la sociedad. — José Gil (filósofo) Siempre he pensado que a los literatos les suele faltar sustancia filosófica y a los filósofos les falta expresividad e imaginación, o sea, que les falta litaratura; por eso se agradece que vengan filósofos o ensayistas de la talla de un Walter Benjamin, de quien hoy se cumple el 138 aniversario de su nacimiento y que fue capaz de pensar y hablar como un artista. No puedo decir lo mismo del filósofo portugués José Gil, del que no conocía nada, pero del que acabo de leer una entrevista en "La voz de Galicia" ( léase aquí ) en la que demuestra que piensa bien sobre la IA y el devenir de la humanidad, pero se expresa un tanto abstrusamente. Es un defecto que contamina a todo el gremio filósofico. Con este divorcio entre literatura y filosofía perdemos todos: el pensamiento y la palabra toman más vuelo...