ESTILO Estilo, sí: adelante, hablad del estilo. Es fácil saber de dónde saca un hombre su estilo, como fácil es saber de dónde saca la Pavlova sus piernas o Ty Cobb el ojo con que mira al batear. Que sigan hablando. Eso sí: a mí que no me quiten mi estilo. Es mi rostro. Tal vez no sirva para nada, pero es de todas formas mi rostro. Hablo con él, canto con él, gusto y siento con él. Sé por qué quiero conservalo. Matad mi estilo y le partiréis las piernas a la Pavlova, y cegaréis el ojo con que mira Ty Cobb al batear.
ECHAR POR OTRO LADO Cuando la noche cede y lo despiertan las rendijas de luz en la persiana de su estancia, después de unos momentos de confuso buscar y dar de súbito consigo mismo en su conciencia, cae sin remedio en el mundo. Y se levanta de la cama y se viste con las ropas del que ayer era y hoy será de nuevo. Tantos años ya dentro de su piel, y no poder un día soslayarse, dejarse atrás y echar por otro lado, perderse en los caminos de la vida entre nieblas y olvidos.