A pesar de lo que le achacaba Ortega y Gasset, que se había dedicado a hacer “pucheros y vasijas”, estando dotado para hacer cosas de más enjundia, pocos artistas han representado mejor al hombre que Goethe. No sólo probó con acierto todos los géneros literarios; su ambición por realizarse de cuerpo entero le hizo exceder los límites del arte y quiso ser animal político en la república de Weimar, metiéndose a ministro; cuando no jugaba a ser filósofo en sus obras o tertuliano en su salón, se echaba a la aventura abandonándolo todo para hacer de incógnito un largo viaje por Europa. Mientras hacia largas expediciones de montaña o por el campo, mantenía los ojos bien abiertos alrededor para contemplar la naturaleza mientras buscaba secretas leyes tras los fenómenos. Cuando no triunfaba en el teatro o componiendo versos, lo intentaba hacer como hombre de ciencia que publica una teoría sobre la luz o sobre las plantas, con ansia de asombrar al mundo. Siempre trabajando incansablemente...
Bitácora de Poesía y Pensamiento