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Mostrando las entradas etiquetadas como Hablando a solas se entiende la gente

HABLANDO A SOLAS SE ENTIENDE LA GENTE

Tenía talento aquella mendiga y, había que reconocerlo, sonreía tan dulcemente que siempre que pasaba a su lado acababa sacando una moneda de un bolsillo, y era tan amplia aquella sonrisa que yo rebuscaba entre las monedas apiñadas y le lanzaba la más grande, la más gorda, tal vez arrepentido de no sacar un billete de la cartera que siempre llevaba en el bolsillo de atrás. Pero ahora no se hallaba delante de la puerta del supermercado donde acostumbraba a mendigar, sino que me la había encontrado en una de las calles cercanas de mi barrio, y con la misma dulzura me había sonreído, de manera que lejos de su lugar habitual yo sólo la pude reconocer porque justo al pasar a mi lado, y cuando ya me iba a sobrepasar y la iba a perder de vista, me obsequió con una sonrisa más dulce todavía que la que le daba a los clientes que entraban en aquel supermercado, y supe que era ella, tan distinta pero con la misma sonrisa, tan encantadora que no sólo pensé   que tenía un talento extraño pa...