"Escucho la música en mi mente y reverbera en mi corazón". — Monteserrat Torrent Las buenas frases han de tener corazón. Por eso las mejores frases no son las de académicos sesudos: sus frases describen con certeza la realidad que estudian, pero de una forma fría que no nos conmueve, especialmente en la era de la inteligencia artificial. El mundo humano necesita más del arte que de la ciencia precisamente porque éste nos va entregando una visión del mundo desde lo hondo del corazón. Ya lo dijo el Principito: "Solo con el corazón se puede ver bien. Lo esencial es invisible a los ojos". Y a Montserrat Torrent le sobra corazón, tiene un corazón con ojos y oídos y con manos que abrazan y con lengua que vibra y se expresa bien. Pero la gran organista que es Montesrrat Torrent sobre todo tiene un corazón con unos grandes oídos. Ahora acaba de cumplir cien años y este es el año de Montserrat Torrent. Todos deberíamos de llegar a los cien para poder cumplir nuestro gran año...
Dejo aquí el cuento más célebre de William Faulkner y probablemente el mejor, "Una rosa para Emily", publicado en 1930. En puridad, como dirían los clásicos, hay que decir que esto no es un cuento; más bien es un relato. Me gusta llamar cuentos a todas las narraciones breves que no llegan a novelas. Pero parece que el gran novelista que era Faulkner se alejó mucho en su evolución del poeta y el cuentista que no pudo ser. Habría que denominar a "Una rosa para Emily" como relato porque esta historia contiene el germen de una novela. Se trataría de una novela jibarizada, o tan solo el esquema de una novela si se quiere, pero la historia da para mucho y se puede narrar con el largo aliento de quien ha concebido una novela. No es extraño que incluso vaya seccionada en capítulos tal como acostumbran a hacer los novelistas en sus narraciones. Va acompañado este relato de un breve análisis previo y una reseña biográfica del autor al final del mismo. Quien prefiera leerlo ...