"La vida no es una carrera que ganar. La vida es una selva" - Juan Evaristo Valls Boix Lo que es la vida o lo que no sea, definirla y poner el dedo en su llaga y quizás más tarde actuar en consecuencia viviendo una vida bella o buena, eso es tarea de sabios y, cualquiera de los que en el mundo han sido, han tratado de definirla, desde Calderón de la Barca y su frenesí hasta Shakespeare y su cuento dicho por un idiota, que tanto gustaba a Faulkner y a Machado. Cada cual se cuenta un cuento, que luego va escuchando y se convierte en vida, y más nos vale que sea un cuento bien contado: porque nos va la vida . La vida esta llena de vivientes que la atraviesan, que buscan a tientas el significado de la vida y luego tratan de definirla. Es, seguramente, el problema fundamental de la filosofía y no es extraño que a un filósofo como Valls Boix le incumba tanto, esta vez desde el escrutinio de una sociedad cuya nave ha perdido el rumbo y anda muy desnortada de la vida: especialment...
EFÍMEROS Y BREVES 152. Pushkin (1799-1837): Un poema de Pushkin en el 227 aniversario de su nacimiento.
Se deja aquí uno de los mejores poemas de Pushkin, donde se comprende por qué se ha visto en él al padre de la literatura rusa: un poeta romántico con un final tormentoso que además de escribir buenos poemas, se convirtió, por sus relatos, en el maestro de la narración rusa. Grandes escritores, como Dostoyevski y Tolstoi, así lo han reivindicado. (2 de noviembre) Es invierno. ¿Qué hacer en el campo? Recibo al criado que me trae por la mañana una taza de té con estas preguntas: ¿hace bueno? ¿Ha amainado la nevasca? ¿Hay nieve fresca? ¿Puedo dejar el lecho y cabalgar? ¿O mejor hojear hasta el almuerzo las viejas revistas del vecino? Nieve fresca. Me levanto y al punto monto en mi caballo. Cabalgo por el campo a la primera luz del día; La fusta en la mano; los perros detrás; contemplo con atentos ojos la pálida nieve; doy un paseo y al cabo de un rato, tras perseguir en vano un par de liebres, vuelvo a casa. Y allí, !vaya alegría! Ha caído ya la tarde y aúlla la ventisc...