Podemos llamar feliz al hombre para quien nada hay bueno o malo si no es un espíritu bueno o malo, cultivador de la honestidad, contento con la virtud, al que no engríe ni quebranta la causalidad, que no sabe de ningún bien más grande que el que puede darse él a sí mismo, para el que será un puro placer el menosprecio de los placeres. Es posible, si quieres divagar, transcribir lo mismo en uno u otro aspecto, dejando a salvo e intacta su esencia; ¿qué, pues, nos impide llamar vida feliz a un espíritu libre y erguido e impertérrito y estable, situado fuera del alcance del miedo, fuera del alcance del deseo, que tenga como solo bien la honradez, como solo mal la inmoralidad, y lo demás como un despreciable tropel de cosas que ni quieta ni añade nada a una vida feliz, pues llega y se va sin aumento ni mengua del bien supremo? A un espíritu así asentado es preciso, quiera o no quiera, que lo sigan una jovialidad permanente y una alegría honda y de lo hondo surgida, dado que está cont...
Efímeros 64. Hölderlin (1770-1843) / Tres "poemas de la locura" en el 256 aniversario de su nacimiento.
HUMANIDAD MÁS ELEVADA Otorgado en su interior es a los hombres el sentido, Hacia lo mejor él ha de guiarlos, Esa es la meta, la verdadera vida, Ante la cual más espiritualmente los años van contando. Scardanelli. EL HOMBRE Quien honra el Bien no se causa ningún daño, Altísimo se guarda, no es vana su existencia, El valor conoce, el provecho de vida semejante, En lo mejor confía, por senderos de bendición camina. ...