Era una maravilla bajar los largos tramos de escaleras y tener conciencia de que el trabajo se me había dado bien. Cada día seguía trabajando hasta que una cosa tomaba forma, y siempre me interrumpía cuando veía claro lo que tenía que seguir. Así estaba seguro de continuar al día siguiente. Pero a veces, cuando empezaba un cuento y no había modo de que arrancara, me sentaba ante la chimenea y apretaba una monda de mandarina y caían gotas en la llama y yo observaba el chisporroteo azulado. De pie, miraba los tejados de París y pensaba: "No te preocupes. Hasta ahora has escrito y seguirás escribiendo. Lo único que tienes que hacer es escribir una frase verídica. Escribe una frase tan verídica como sepas." De modo que al cabo escribía una frase verídica y a partir de allí seguía adelante. Entocnes se me daba fácil porque siempre había una frase verídica que yo sabía o había observado o había oído decir. En cuanto me ponía a escribir como un estilista, o como uno que presenta o...
El mundo nos dice que los clásicos ya no importan, pero parece que sí, que es algo que a mucha gente le incumbe. — Irene Vallejo (escritora y filóloga clásica) Parece que Christopher Nolan estrenará hoy en España su particular versión de la Odisea, con Matt Damon encarnando a Ulises, y se ha liado la de Dios es Cristo. Pero ya lo advirtió René Char "lo que viene al mundo para no trastornar nada, no merece ni consideración ni paciencia". Así que s i alguien no quiere liarla, es mejor que no cambie nada ni se mueva en la foto, esa la mejor manera de pasar por el mundo sin pena ni gloria. Lo malo es que a Nolan no le gusta pasar desapercibido, tiene su propia visión de cómo tiene que contar la Odisea a través de una cámara y nos lo ha trasladado a la pantalla. El resultado es que le han puesto a caer de un burro por habernos traído un Ulises perturbado, casi como si fuera un soldado traumatizado de "Senderos de gloria". Así que en medio de la polémica se le ha pregu...