Un pensamiento diferente del lugar atribuido a los humanos entre los animales y las plantas podrá traer más paz en el trato interpersonal de la sociedad. — José Gil (filósofo) Siempre he pensado que a los literatos les suele faltar sustancia filosófica y a los filósofos les falta expresividad e imaginación, o sea, que les falta litaratura; por eso se agradece que vengan filósofos o ensayistas de la talla de un Walter Benjamin, de quien hoy se cumple el 138 aniversario de su nacimiento y que fue capaz de pensar y hablar como un artista. No puedo decir lo mismo del filósofo portugués José Gil, del que no conocía nada, pero del que acabo de leer una entrevista en "La voz de Galicia" ( léase aquí ) en la que demuestra que piensa bien sobre la IA y el devenir de la humanidad, pero se expresa un tanto abstrusamente. Es un defecto que contamina a todo el gremio filósofico. Con este divorcio entre literatura y filosofía perdemos todos: el pensamiento y la palabra toman más vuelo...
Juana de Ibarbourou es una de las poetas más populares en lengua hispana y su fama es justa. Nació en Melo, departamento de Cerro Largo (Uruguay) en 1892 y aunque se apellidaba Fernández Morales, tomó el apellido de su marido y llegó a ser conocida como Juana de América. Fue hija de un padre oriundo de Galicia que le recitaba poemas de memoria cuando era niña y de una madre que pertenecía a una de las familias más antiguas de Uruguay. Recibió educación en un colegio religioso donde escribe sus primeras poemas. Al casarse ando tenía veinte años con un capitán del ejército, abandona su ciudad natal y sigue al marido itinerante por varias ciudades hasta que por fin es destinado en Montevideo. Amante del campo, y del lugar donde pasó su niñez y al que no volvió, su adaptación a una gran ciudad como Montevideo le supuso un choque emocional. En 1919 publica su primer libro “Las lenguas de diamante”, al que le siguen dos más consecutivos, “El cántaro fresco” y “Raíz salvaje”. Tuvo como ...