Se deja aquí "El viaje", un microcuento de Cristina Fernández Cubas, la escritora nacida en Arenys de Mar (Barcelona) en 1945, que acaba de ser galardonada con el premio Cervantes. En este relato Cristina Fernández Cubas no se inventa nada: todo lo que dice ocurrió de verdad. Cristina se limita a reproducir lo que le han contado. Únicamente le dispuso un título y le añadió una conclusión. Esta manera de concebir la literatura se puede sintetizar en una frase suya sacada de una entrevista: "La realidad es fantástica; sólo hay que saber mirarla". Al igual que ocurre en "Wakefield", el célebre cuento de Nathaniel Hawthorne, la abadesa de "El viaje" observa en secreto su propio lugar en el mundo para obtener una mirada fantástica, pero a la vez para conocerse mejor a sí misma y anclarse así en la realidad. Realiza el viaje de su vida sin más esfuerzo que dar la vuelta a la esquina. Demuestra así Cristina que el tránsito a la orilla fantástica no es...
Lo que veía era como el infierno o peor. — Michiko Kodama (superviviente de la bomba de Hiroshima) Apúntense bien esta frase porque no es fruto de una hipérbole. El infierno es posible, pero también puede caber algo peor en el planeta Tierra. Y quien ha visto algo peor que el infierno es Michiko Kodama, una superviviente de la bomba de Hiroshima. Pueden creerla. Cada uno de nosotros, en nuestros peores momentos, no llega a atisbar más que algún pasaje del purgatorio y cómodamente sentado en una butaca del paraíso. Michiko, en cambio, tuvo ocasión de ver abrirse de par en par las puertas del infierno y sentir cómo penetraba en su vida y le hacía dar un paso más, a un territorio desconocido más allá del dolor y del llanto. Ya es mucho imaginarse al mismísimo infierno, pero pronto supimos que tras Hiroshima se inauguraba la obra de un ser capaz de una maldad superlativa. Esta gran maldad inimaginable fue perpetrada el 6 de agosto de 1945 y el azote arrastró a Michiko Kodama por un i...