Miguel Hernández Gilabert nace el 30 de octubre en Orihuela. Su padre era un tratante de ganado lanar y su hijo le ayudará a pastorear el rebaño. Alterna esta tarea con el estudio hasta los catorce años en un colegio de jesuitas, pero tiene que dejarlo para atender en exclusiva el ganado. El resto de su formación la obtendrá gracias a un exigente autodidactismo, que se sobrepondrá incluso a las palizas que el padre le propinaba cuando le encontraba leyendo. Desde muy temprano se embebe en lecturas que le llevan a escribir sus primeros versos y a asistir a cenáculos de Orihuela: en la reuniones de la tahona de los hermanos Carlos y Efrén Fenoll intima con quien será su guía y le introducirá en círculos neocatólicos. Se trata de Ramón Sijé, condiscípulo infantil que se iba a convertir en un ensayista precoz y que iba a alentar a Miguel Hernández en sus primeros versos. Pronto empieza a publicar sus poemas en las revistas locales, especialmente en “El Gallo Crisis”, revis...
Se deja aquí un cuento de Medardo Fraile titulado “El álbum”, de su libro de 1959 “A la luz cambian las cosas”. Aparecen aquí todas las vicisitudes de un noviazgo, todas sus emociones en torno a un álbum que es desplegado en un café. Un álbum que trae a la vez tanto las promesas del amor como las maravillas del mundo. No sé sabe si es un relato sobre el amor o sobre un desencuentro amoroso y en esa alternativa se halla la tensión del relato. Pero lo que sí se sabe es que con la apertura del álbum entran en juego y se despliegan todas las posibilidades y maravillas de un mundo en común. También la posibilidad de que ese mundo amoroso se desmorone. Explorarlo juntos o cada uno por separado puede marcar el comienzo o el final de una historia de amor. Ángel Zapata, que ha analizado minuciosamente este relato en su libro “El vacío y el centro” ha catalogado el cuento de obra maestra: “El álbum reúne no sólo todos los ingredientes que debe tener una ficción breve, sino además esa rara...