Se deja aquí un fragmento que pertenece a “Las meditaciones metafísicas” de Descartes, en donde se refiere a la fértil idea de poner un genio maligno como hipótesis para comenzar a dudar de nuestras creencias más arraigadas, y de este modo poder tener también la certeza de no caer en los errores a los que nos pueden arrastrar otras creencias. La más arraigada, la de creer en el testimonio de los sentidos. El texto va acompañado al final de un breve reseña biográfica de Descartes. “Supondré, pues, que no un Dios óptimo, fuente de la verdad, sino algún genio maligno de extremado poder e inteligencia pone todo su empeño en hacerme errar; creeré que el cielo, el aire, la tierra, los colores, las figuras, los sonidos y todo lo externo no son más que engaños de sueños con los que ha puesto una celada a mi credulidad; consideraré que no tengo manos, ni ojos, ni carne, ni sangre, sino que lo debo todo a una falsa opinión mía; permaneceré, pues, asido a esta meditación y de este modo,...
EFÍMEROS 80. Octavio Paz (1914-1998): Cinco poemas, cinco libros en el 112 aniversario de su nacimiento.
ARCOS A Silvina Ocampo ¿Quién canta en las orillas del papel? Inclinado, de pechos sobre el río de imágenes, me veo, lento y solo, de mí mismo alejarme: letras puras, constelación de signos, incisiones en la carne del tiempo, !Oh escritura, raya en el agua! (“Bajo tu clara sombra”, 1937) LAS PALABRAS Dales la vuelta, cógelas del rabo (chillen, putas), azótalas, dales azúcar en la boca a las rejegas; ínflalas, globos, pínchalas, sórbeles sangre y tuétanos, sécalas, cápalas, pásalas, gallo galante, tuérceles el gaznate, cocinero, desplúmalas, destrípalas, toro, buey, arrástralas, hazlas, poeta, haz que se traguen todas sus palabras. (“Libertad bajo palabra”, 1949) PIEDRA DE TOQUE Aparece ...