En 1927 Pablo Neruda es consciente de que la vida cultural de chile es demasiado provinciana y de que no podrá hacerse un nombre en la literatura sino es saliendo al extranjero donde, especialmente en París, residen los grandes poetas hispanoamericanos como Vicente Huidobro o César Vallejo. La popularidad obtenida por medio de sus libros y la mediación de un amigo le consiguen un puesto diplomático como cónsul de Rangoon, y parte en barco desde Buenos Aires a Lisboa, recalando en Madrid para tomar un tren que le dejará en París, donde traba relación con César Vallejo. Finalmente un barco le lleva desde Marsella hasta su consulado de Rangoon. Su trabajo como cónsul consistía en timbrar y firmar documentos una vez cada tres meses, cuando arribaba un barco de Calcuta transportando té para chile. El resto del tiempo lo consume llevando una vida ociosa de callejeos por mercados y templos, incapaz de mezclarse con la rígida sociedad inglesa y sintiéndose ...
Bitácora de Poesía y Pensamiento