“Puedo cambiar de opinión en segundos” no sólo es la divisa de los hombres tontos; también de los hombres malos. Es mejor tener una mala opinión, que no tener ninguna, pues lo primero es signo de mala cabeza, pero lo segundo es ya tenerla vacía. Que el presidente del mayor imperio del mundo tenga esta divisa por bandera es para esperar de sus guerras el mayor apocalipsis. En cuanto se le permitió decir que podría disparar en la quinta avenida a gente y no perder votos, se le han permitido todas las tropelías que le siguieron, incluso la de asaltar el capitolio cuando perdió por fin los votos. Podría cambiar de opinión en segundos y decidir esta vez disparar en la quinta avenida. Como es tonto y además es malo y, lo peor de todo, un auténtico loco creyéndose el ser más cuerdo del mundo, ha cambiado la quinta avenida por el golfo pérsico, quizás porque en su ignorancia geográfica crea que ambos puntos no andan muy lejos, o quizás porque el dinero de su bolsillo cada vez anda más ce...
Bitácora de Poesía y Pensamiento