SALVACIÓN DEL PELIGRO Esta iluminación de la materia, con su costumbre y con su armonía, con sol madurador, con el toque sin calma de mi pulso, cuando el aire entra a fondo en la ansiedad del tacto de mis manos que tocan sin recelo, con la alegría del conocimiento, esta pared sin grietas, y en la puerta maligna, rezumando, nunca cerrada, cuando se va la juventud, y con ella la luz, salvan mi deuda. Salva mi amor este metal fundido este lino que siempre se devana con agua miel, y el cerro con palomas, y la felicidad del cielo, y la delicadeza de esta lluvia, y la música del cauce arenoso del arroyo seco, y el tomillo rastrero entierra ocre, la sombra de la roca a mediodía, la escayola, el cemento, el zinc, el níquel, la calidad del hierro, convertido, afinado en acero, los pliegues de la astucia, las avispas del odio, los peldaños de la desconfianza, y tu pelo tan dulce, tu tobillo tan fino y tan bravío, y el frunce del vestido, y tu carne cobarde... Peligrosa la huella, la promes...
Bitácora de Poesía y Pensamiento