Vendrá la muerte y tendrá tus ojos esta muerte que nos acompaña Desde el alba a la noche, insomne, sorda, como un viejo remordimiento o un absurdo defecto. Tus ojos serán una palabra inútil, un grito callado, un silencio. Así los ves cada mañana cuando sola te inclinas ante el espejo. Oh, amada esperanza, aquel día sabremos, también, que eres la vida y eres la nada. Para todos tiene la muerte una mirada. Vendrá la muerte y tendrá tus ojos. Será como dejar un vicio, como ver en el espejo asomar un rostro muerto, como escuchar un labio ya cerrado. Mudos, descenderemos al abismo. Entre los papeles que encontraron después de la muerte de Cesare Pavese, estaba este hermoso poema. Un poema de amor, un poema de muerte, un poema de un suicida. El otro día, durante una cena, alguien se refirió a ciertos gestos trágicos; otra persona sugirió el nombre de Pavese. Yo recordé que una vez leí con fruición e...
Bitácora de Poesía y Pensamiento