Ir al contenido principal

EFÍMEROS Y BREVES 56. Cinco poemas de Blas de Otero (1916-1979) en el 110 aniversario de su nacimiento: "Hojas de Madrid con la Galerna"

 


Se deja aquí cinco poemas de un libro inédito de Blas de Otero que editó Galaxia Gutenberg en 2010 bajo el titulo de “Hojas de Madrid con La galerna”. Durante diez años, después de su regreso a Madrid desde Cuba en 1968, Blas de Otero (1916-1979) fue acumulando en una carpeta, a la que había colocado el rótulo de Hojas de Madrid, los poemas de su último libro, que fue finalmente ampliado con otro libro posterior al que dió el titulo de Galerna. A éste último libro le fue dando forma y nombre Blas de Otero respondiendo a un motivo temático: la descripción de los estados depresivos, a los que se refería bajo el nombre simbólico de “galerna” A estos estados depresivos que se le venían apareciendo ciclícamente desde su juventud, y que se le agudizaron entre los años 72 y 73, logró sacarles  provecho poético. “Algunos de estos poemas- explica Sabina de la Cruz, son muy duros, pero enfrentarse literariamente a la depresión fue la mejor medicina que pudo tomar”. Este periodo viene, además, a coincidir con la larga convalecencia a la que le somete un cáncer de pulmón que le acabará enfrentando con la realidad de la muerte, y que se va a convertir en una constante dentro del poemario. Se trata, pues, de dos poemarios en un solo volumen, con un total de 306 poemas, de los cuales 161 habían permanecido inéditos hasta ahora.

 

“Diversos avatares biográficos e históricos -escribe Sabina de la Cruz, viuda de Blas de otero, y también autora de la edición de este libro- retrasaron su publicación, a pesar de la insistencia de los editores. Pero Blas de Otero, en estos diez años, tuvo que vencer una grave enfermedad, y rehacer su vida después de un penoso divorcio, luchar de nuevo con la censura que le cortó el proyecto de “poesía e historia” (1960-1968), fruto de sus últimos viajes por el mundo, y, sobre todo, quiso participar en los acontecimientos que trajeron la democracia a España. Urgente era, en aquellos momentos, editar sus libros anteriores, prohibidos durante tantos años en su tierra”.

 

Tal como sigue refiriendo Sabina de la Cruz, “Blas de Otero escribía manualmente su poesía en cuadernos o folios sueltos, y él mismo los pasaba a máquina en varias copias con papel-carbón. Las correcciones aparecen en estas copias, y, excepcionalmente, en algunos manuscritos. Pero Blas de Otero era un poeta que nunca daba por terminada su obra, y que volvía una y otra vez sobre ella… (…) No sólo en las pruebas de imprenta, sino en los libros ya publicados, aparece en ocasiones la corrección autógrafa de un verso”. “Era poco libresco, pero muy lector, -nos recuerda su amigo Mario Hernández, quien también se ha encargado de realizar el prólogo para este libro-. Tenía una memoria prodigiosa. Le gustaba jugar a citar versos y a ver quién adivinaba el autor”. Su viuda, Sabina de la Cruz, lo corrobora: “Siempre ganaba él. Y eso que la profesora de literatura era yo”. A través de estas páginas resuenan poetas como Machado, Becquer, Quevedo, Neruda, Fray Luis de León, León Felipe, Vallejo, Lorca, Garcilaso, Manrique, Rilke, Rimbaud y Wittman.

 

 HOY

 

Entre el ayer y el mañana,

está el hoy contradictorio.

Rechazo el ayer, construyo

el mañana; el hoy es otro

ayer luchando hacia el mañana.

Eso es todo

lo que puedo decir hoy:

tiempo contradictorio.

 

 

 “ERGO SUM”

 

A los cincuenta y dos años sigo pensando lo mismo que a los siete.

Que las nubes son grandes, los monopolios enormes, los vietnamitas chiquitos

e invencibles.

A los cincuenta y dos años sigo pensando lo mismo que Carlos Marx,

con la única diferencia de que le copio un poco pero lo digo más bonito.

A los cincuenta y dos años, me planto

en medio de los hombres y les espeto que me engañaron a los siete años, a los diecisiete y casi a los veintisiete.

A los cincuenta y dos años, escribo

y no escarmiento y me dedico exclusivamente a pasear, a leer, a trasladar maletas de un país a otro, y a conspirar.

(Esto lo digo para confundir a la policía.)

A los cincuenta y dos años sigo enamorado de Carmencita, de Merche, de Carmela y de la Niña de los Peines.

A los cincuenta y dos años, Málaga.

Y escribo como un autómata, corrijo como un robot, y publico lo que pienso (es un decir).

A los cincuenta y dos años, ni tengo bicicleta, ni televisor, ni ganas de dormir, ni cuenta vulgar y corriente.

A los cincuenta y dos años, chufas.

A los cincuenta y dos años, escucho el agua de los montes, el fuego de los campos y el ruido de las batallas.

Y sigo pidiendo la paz y, de momento, me la conceden en parte; y la palabra, y me mutilan la lengua.

A los cincuenta y dos años, los caramelos son de más vivos colores y la bandera, más destñida.

Y me dedico fundamentalmente a silbar, a deambular y a pensar que existo puesto que pienso que existo. 

 

 

 

QUÉ HACER

 

La gente es mala.

Los animales son egoístas.

Yo tuve la desgracia de nacer demasiado bueno.

De no poder ser malo,

ni a la fuerza.

¿Qué hacer?, pregunta Lenin. Aquí le quisiera yo ver,

con mi ingenuidad a cuestas,

con mi delicadeza a cuestas,

con mi Rimbaud a cuestas.

Aquí quiero yo verlos. Delante de la piedra.

¿Quién tenderá la mano el primero?

Yo.

Yo, que nací para ser como he sido.

Yo, que sufrí más que César Vallejo.

Yo, que mendigué el amor y me dieron de hostias.

¿Qué hacer? Yo persisto.

Yo dejo pasar las ocasiones como si fuera hojas secas.

Yo me olvido de que existe el dinero.

Yo soy incapaz de hacer mal a una silla.

Aquí estoy con las manos vacías y la boca llena de palabras.

Aquí estoy con mi jaba.

¿Qué hacer? volver a Madrid,

divagar por el ático contemplando el Guadarrama.

Y, un buen día, volver a cruzar la frontera,

con mi ingenuidad a cuestas,

con mi delicadeza a cuestas,

con mi Rimbaud a cuestas.

 

 

HISTORIA DE MI VIDA

 

A los cincuenta y tres años de mi vida

comienzo a caminar de otra manera:

el paso tardo y la esperanza fuera,

como un arado uncido a su manera.

A los cincuenta y tres años de mi vida

el soneto es distinto, las vocales

más anchas, los apóstrofes iguales

y los naufragios más originales.

He vivido volcándome en los días

y ascendiendo las noches destrozadas,

entre cristales rotos y alegrías.

Viviré con los ojos bien abiertos

entre golpes de olas y de azadas.

Como escuchan los hombres.

Como miran los muertos.

 

 

COMPRE O LE MATO

 

Hay una casa y un anuncio enfrente.

La fachada es azul y giratoria.

las letras andan sueltas por la historia,

más bien loca y cruel, del siglo XX.

Los transeúntes tropiezan de repente

igual que un muerto sin pena ni gloria.

Periódicos, gasoil, inflamatoria

atmósfera del diablo decadente.

Un niño sale de la casa. Mira

el anuncio falaz. No entiende, estira

el cuello y llora largamente y chilla.

Los hombres pasan con el gas al cuello.

El mundo es horroroso, pero bello

como un slogan en letra amarilla. 


Comentarios

ENTRADAS POPULARES

El síndrome de Ulises: el miedo a regresar a Ítaca.

    Si leemos atentamente “La Odisea”, nos es posible percibir el instante dramático en que la narración alcanza su clímax. Es el instante en que comprobamos que Ulises es especialmente humano y vulnerable al miedo y al fracaso.  Se trata del momento en que, al fin,  Ulises regresa a Ítaca, se infiltra en su propio palacio como un mendigo, se echa sobre unas pieles que las sirvientas le han extendido  para que duerma en el suelo y cae en la cuenta de que no es capaz de conciliar el sueño, de que el miedo -el más humano miedo- le atormenta y le impide dormir. Es ese pasaje situado en el capítulo XX en que comienzan a agitarse  por la mente de Ulises las dudas sobre si podrá salir victorioso de la lucha que ha de entablar al día siguiente contra los  pretendientes que han invadido su palacio y que aspiran a casarse con Penélope. En ese momento la diosa Atena baja a su lado en cuerpo y figura de mujer y le recrimina el que sea infeliz e...

POETAS 107. Jaime Sabines I (La señal)

    Jaime Sabines Gutiérrez (Tuxtla Gutiérrez, Chiapas, 25 de marzo de 1926 – Ciudad de México; 19 de marzo de 1999) fue un poeta y político mexicano, reputado como uno de los grandes exponentes de la lírica mexicana. Su padre, Julio Sabines, había nacido en el Líbano; pronto emigró con sus padres y sus dos hermanos a Cuba y, ya trasladado a México, entró a formar parte de la revolución de ese país en 1914. La figura del padre, al que más tarde dedicara el libro de poemas “Algo sobre la muerte del mayor Sabines”, fue clave para su vocación por la poesía, pues se había empeñado  en inculcar en el hijo el gusto por la literatura. La madre, Luz Gutiérrez, procedía de una familia de tradición militar, y su abuelo llegó a ser gobernador de Chiapas. En 1945, Jaime Sabines se traslada a la Ciudad de México con la idea de estudiar medicina, carrera que deja sin concluir cuando entiende que su verdadera vocación es la literatura. Regresa a su tier...

Anteponer el verso a la barbarie – William González Guevara (Frase del día)

Nada más importante que anteponer el verso a la barbarie. — William González Guevara (poeta) La frase del día de hoy no corresponde a William González Guevara si no a su tío Salvador Corrales, pero es como si le perteneciera porque el se la grabó a fuego y la convirtió en la divisa de su vida y lo ha demostrado escribiendo y publicando poesía sin parar, la última recogida en su libro "Cara de crimen", que acaba de ganar el premio Espasa de poesía. Su vida escapando de la inmisericorde violencia que asola Nicaragua nos la cuenta en entrevista a "La Vanguardia" ( léase aquí ). Cuando William tenía 5 años su madre puso rumbo a España con el designio de salvar a su hijo de un destino que ya estaba marcado: morir como los cientos de pandilleros que mueren cada año en su país, Nicaragua. Ahora mismo lo que distingue a Nicaragua del resto de países es la terrible represión ejercida por su dictador y la poesía que corre por las venas de cada nicaragüense. Nicaragua ahora mi...

Carlos Castaneda — "Las enseñanzas de Don Juan". Pensamientos 37

  Poco se debe decir sobre la vida de Carlos Castaneda, pues su propia filosofía de vida transmitida por los chamanes de México le aconsejaba el mantenerse a cubierto tras el anonimato: una de sus divisas es que "hay que borrar la propia historia personal", no dejar huella de los propios pasos. Es mejor no hurgar, si esa era su voluntad. Lo poco o mucho que se sabe -pues muchos libros acerca del autor se escribieron rastreando las pocas huellas que quedaron de ese deliberado borrado- cabe en un sucinto apunte biográfico. Nació, tal vez, en Cajamarca, Perú, el 25 de diciembre de 1925 y murió en Los Ángeles el 27 de abril de 1998, a consecuencia de un cáncer de hígado. También se va a dejar esta semblanza biográfica sin el encabezado de un retrato fotográfico, no porque no se pueda encontrar alguno en el fotomareante espacio de internet y las redes sociales, sino porque el autor se mostraba excesivamente reacio a las cámaras y a cualquier tipo de grabación de su voz, y también ...

POETAS 152. Gloria Fuertes: Poemas.

  Gloria Fuertes fue una poeta y narradora española nacida en Madrid el 28 de julio de 1917 en el seno de una familia humilde (su padre era conserje y su madre sirvienta y costurera). Ya desde muy pequeña tuvo que trabajar en diferentes actividades para ayudar en casa. También desde muy niña comienza a escribir sus primeros poemas y cuentos. Según comenta en el prólogo de su obras incompletas fue en aquella época cuando nació esa manera peculiar de escribir, de carácter espontáneo y de una sencillez contundente y emocionante: “empecé a escribir como hablaba, así nació mi propio estilo”.   Su niñez fue difícil, lo pasó mal con trabajos embrutecedores, le llevaron interna a un colegio de monjas a los trece años, además de tener que esconder para escribir. “Cuando mi madre me veía con un libro me pegaba”, confesó una vez. Su precocidad con la escritura le llevó a publicar en un periódico su primer poema con 14 años. Después de estudiar el bachillerato, trabajaría como modista,...

POETAS 121. Elvira Sastre (II): "Adiós al frío"

  Elvira Sastre nació en Segovia en 1992, estudió Filología en la Universidad Autónoma de Madrid y realizó un máster de traducción. Con poco más de veinte años publicó su primer libro "Cuarenta y tres maneras de soltarse el pelo" (2013), con gran repercusión y que la lanzó a una fama precoz como poeta.  El libro venía precedido por un prólogo de Benjamín Prado, quien supo adivinar la gran poeta en ciernes que planeaba por aquellos versos. Ya en ese momento Prado definió sus poemas como "desafiantes, jóvenes, afilados; llenos de imanes, de anzuelos y de bombillas rotas que, sin embargo, aún siguen encendidas en la oscuridad." Pero el caso es que Benjamín Prado supo olfatear el fenómeno desde sus inicios y ahora que se vuelve a reeditar ese primer libro nos lo recuerda: "A Elvira Sastre se la veía venir, desde su primer libro. Después ha llegado lejos porque ha seguido buscando, pero en estos versos iniciales ya era evidente que se trataba  de una escritora disti...

"El alma es como un espejo" — Un poema de Rumi

  Dejo también al final de este poema una sucinta pero completa semblanza del místico persa. El alma es como un espejo que adopta Tu forma. El Corazón es como un peine que se hunde de arriba a abajo en Tu pelo. Al ver  la Belleza de José, las mujeres se cortaron las manos con sus propios cuchillos. Alma mía, ven a mí. Pondré mi alma justo en el centro. Todos están borrachos en esta casa. Nadie se entera ni de quién entra por la puerta. No te quedes en la puerta. Da mala suerte. Este Corazón se oscurece cuando se queda alguien en la puerta. Todas las borracheras de Dios son una, aunque sean miles; pero los que se emborrachan de placeres son sólo dos, tres. Ve al bosque de los leones. No te preocupes por si te hacen daño. Yalal Ad-Din Muhammad Rûmi, también conocido como Mevlâna, que en árabe significa “nuestro señor”, fue un poeta místico musulmán persa y erudito religioso que nació el 30 de septiembre de 1207 en Balj, actual Afganistán, y murió en Konia, en 1273. Hijo de un no...