EFÍMEROS Y BREVES 118. William Shakespeare (1564-1616): Tres sonetos amorosos en el 410 aniversario de su muerte.
Como un torpe actor que una vez en
escena
no consigue por miedo recitar su
papel,
o como un iracundo que rebosa de
enojo,
cuya fuerza excesiva debilita sus
ánimos,
así yo, sin fe en mí, he olvidado cumplir
la cabal ceremonia de los ritos de
amor,
y mi impulso amoroso agobiado declina
por el peso terrible de un exceso
amatorio.
Que te sirva este libro de elocuencia y de mudo
mensajero del alma, que por él es
locuaz;
que reclame tu amor y que exija su
premio
con más voz que una lengua que se
exprese hábilmente.
Lo que escribe amor mudo deberías leer,
porque oír con los ojos es de amante
sutil.
(Traducción de Carlos Pujol)
*****
No comparo los ojos de mi amada con
soles,
es más rojo el coral que el color de
sus labios
y si es blanca la nieve son sus
pechos morenos;
si el cabello es de hierro, negro
hierro la ciñe.
Sé de rosas de Oriente que son rojas y blancas,
mas no veo estas rosas en lugar de
mejillas;
y en algunos perfumes hay delicias
mayores
que el aliento que sale de la boca
que yo amo.
me enamora escucharla, y no obstante sé bien
que la música tiene un sonido más
dulce;
reconozco que nunca vi el andar de
una diosa,
ella cuando camina va pisando la
tierra.
Pero, oh cielo, sólo ella es así, sin igual,
no como otras burladas por ridículos
símiles.
(Traducción de Carlos Pujol)
*****
Si en crónicas de tiempos olvidados
veo descritos los seres más selectos,
y, en rimas ensalzadas, ensalzados
la extinta dama y el galán perfectos,
sé que habiendo lo más bello cantado
de manos, ojos, pies, labios y
frente,
la antigua pluma hubiera diseñado
la belleza que tienes actualmente.
Las loas, pues, sólo eran profecías
de nuestro tiempo al presentir tu
encanto;
pues sólo imaginaban cuál serías,
no pudo ser muy fiel su pobre canto.
Los que ojos para verte ahora tenemos,
para loarte de lengua carecemos.
(Traducción de Fernando Maristany)

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