EFÍMEROS Y BREVES 155. Luís de Camões (1524-1580): Tres sonetos de amor en el 446 aniversario de su muerte.
Se dejan tres sonetos amorosos del gran sonetista y poeta épico que era Luís de Camões. Su importancia va más allá de la lengua. Ya no es que su patria sea la lengua portuguesa, como diría Pessoa; es que los portugueses eligieron la fecha de su nacimiento como celebración nacional y día de la patria. Se deja una breve reseña biográfica al final.
AMOR ES FUEGO QUE ARDE...
Amor es fuego que arde sin ser visto
es un dolor que sin sentirse escuece
es que un contento descontento fuese
dolor que sin doler da desatino
Es, más que un querer, un no querer
y solitario entre la gente andar
es de contento no poderse contentar
cuidado que al perder se ha de ganar
Es por gusto tener de preso suerte
servir el que derrota al derrotado
tener lealtad a aquel que nos da
muerte
¿Cómo es que tiene su favor ganado
del corazón humano amistar fuerte
si a sí mismo está el amor tan
enfrentado.
ALMA MÍA GENTIL...
Alma mía gentil que te partiste
De esta vida mortal tan brevemente,
Descansa allá en el cielo
eternamente,
Y viva yo en la tierra siempre
triste.
Si en el asiento etéreo a do subiste
Memoria de esta vida se consiente,
Nunca te olvides del amor ardiente
Que en mis ojos tan puro y firme
viste.
Y si ves que algo puede merecerte
El inmenso dolor que me ha quedado
Del daño irreparable de perderte,
Ruega al Dios, que tus años ha abreviado,
que tan presto de aquí me llevo a
verte
Cuan presto de mis ojos te ha
quitado.
AMOR, CON LA ESPERANZA...
Amor, con la esperanza ya perdida,
Tu soberano templo visité;
Y en señal del naufragio que pasé,
Colgué no los vestidos, mas la vida.
¿Qué más quieres de mí, pues destruida
Me ves toda la gloria que alcancé?
No pienses en rendirme, pues no sé
Volver a entrarme donde no hay
salida.
He aquí la vida, la alma, la esperanza,
Dulces despojos de mi bien pasado,
Mientras lo quiso aquella que yo
adoro.
Toma en ellas de mí plena venganza;
Y si te quieres ver aun más vengado,
Conténtente las lágrimas que lloro.

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