LA FRASE DEL DÍA 10/06/2026. Enrique Rojas (psiquiatra): "Vivir pegado a las redes sociales se ha convertido en una nueva enfermedad psicológica".
"Vivir pegado a las redes sociales se ha convertido en una nueva enfermedad psicológica".
— Enrique Rojas
Uno se pregunta entonces quien está sano hoy. Nadie, salvo quizás el doctor Rojas, que cuando le preguntan en una entrevista en "Diario Sur" (léase aquí) si tiene WhatsApp, confiesa que no puede permitírselo, que si tuviera esa aplicación, "estaría todo el día atrapado en conversaciones virtuales con mis pacientes". Es decir, que dejaría de ser psiquiatra con rigor; y así nos pasa a todos los que estamos en redes, que dejamos de ser nosotros en rigor, que estamos enfermos, adolecemos de presencialidad virtual y desertamos de la verdadera realidad donde nos jugamos el tipo. ¿Dónde andará nuestro tipo? De momento somos un fantasma que anda buscando su tipo, una sombra en pos de su cuerpo, un personaje secundario en busca de su autor. Sabemos que en las redes sociales no vamos a encontrarlo, pero insistimos, como el heroinómano insiste en perseguir a su camello por una mínima dosis o una sobredosis de caballo. Nadie mejor que este psiquiatra de estirpe -también hijo de un famoso psiquiatra, como lo fue Vallejo Nájera- para advertirnos que la hiperconectividad nos lleva a la ansiedad y a la dispersión, ya somos una mente desparramada incapaz de afincarse en el presente. De ahí que esta mente ordenada que tiene Rojas, y que a veces nos recuerda a la de una Inteligencia Artificial por sus respuestas siempre prontas y esquemáticas- sepa tanto de las ventajas de apagar el móvil. Si él no lo hiciera, no sería Enrique Rojas y tendría probablemente que cerrar la consulta que abrió por primera vez en Madrid hace cincuenta años. Enrique Rojas conoce la diferencia y nos la marca: "El joven que hoy es capaz de apagar el móvil, apartar las redes sociales e Instagram para sumergirse en un libro, destaca por encima de su generación". No sabemos que fue lo que tuvo que apartar Rojas para no distraerse y convertirse en un psiquiatra de rigor, porque nació antes de la era de la televisión, pero sin duda logró concentrarse en la lectura de muchos libros, se volvió estudioso, aplicó sus conocimientos y ahora nos predica con el ejemplo: "Cuando animamos a un chico en la universidad a leer, esa lectura pausada lo convierte de inmediato en un aristócrata del conocimiento". Todos los que conocemos el secreto de la lectura y hemos probado sus balsámicos efectos sabemos que es verdad, pero ahora hace falta llevarlo a la práctica: cada vez se lee más, nos dicen, pero es imposible creerlo y el doctor Rojas no se lo cree, porque sabe que los tiempos conpiran para acabar con el lector pausado, en todo caso despachamos un mensajito o nos leemos un texto de 280 caracteres y a ver si con un poco de suerte nos convertimos en aristócratas de las redes sociales. ¡Cómo han cambiado los tiempos!
Vivir pegado a las redes sociales se ha convertido en una nueva enfermedad psicológica, quizás el hombre acabe sus días consumido por la locura que le inoculó la tecnología, tal vez la técnica es el último grado de degeneración neurológica a la que puede llegar la especie humana. Lo dice Enrique Rojas, estamos hiperconectados con el exterior pero completamente ausentes de nosotros mismos. Y la ausencia de uno mismo es la mayor patología metafísica a la que uno puede aspirar. Es la nada, es volverse insustancial por querer estar en todos partes, es el FOMO, el miedo a perderse algo, sin saber que ya lo dijo Juan Ramón Jiménez en versos inmortales: no corras, ve despacio, que a donde tienes que ir es hacia ti mismo. Pero no lo hacemos y vamos hacia los otros, pero ahora hacia su modo de fantasmas virtuales. El verdadero secreto para ayudar a los demás -nos recuerda Rojas- es saber escuchar-. Y él lo sabe bien porque la escucha activa es casi la condición fundamental para ejercer la psiquiatría. Pero resulta que "en la sociedad actual nadie tiene tiempo para detenerse a escuchar al prójimo; todo el mundo corre de un lado a otro". Ya lo dijo Séneca, para refutar la idea de que no tenemos tiempo; hace dos mil años los romanos también se quejaban de no tenerlo y Séneca les respondió: "No tenemos poco tiempo, sino que perdemos mucho". Rojas sabe el secreto: alejarse de las redes y del móvil, volvernos aristócratas del conocimiento y entrenarnos en lo que él llama "ayuno de dopamina". O lo que es lo mismo: "aprender a decir que no a la enorme cantidad de estimulos y demandas digitales que intentan arrastrarnos a cada minuto". Su fórmula es estoica y lo formula con una máxima de esta escuela, un viejo sueño que acariciaron los sabios de la antiguedad: convertirse en el gobernador de uno mismo. Y hoy en día el buen gobierno de uno pasa por el alejamiento de las redes sociales. No sólo depende de eso nuestra salud mental; también nuestra felicidad. Eso es lo que nos recomienda un psiquiatra que ha escrito más de una docena de libros sobre la felicidad: "Lo que más nos aleja de la felicidad es el quererlo todo y quererlo de forma inmediata".

Comentarios
Publicar un comentario