LA FRASE DEL DÍA 13/07/2026. Luis de la Fuente: "Lo que no beneficia al enjambre, tampoco beneficia a la abeja."
"Lo que no beneficia al enjambre, tampoco beneficia a la abeja"
— Luis de la Fuente
Por primera vez en España tenemos un entrenador que cita a Marco Aurelio (léase aquí "¿Por qué De la Fuente confía en Marco Aurelio para ganar el mundial"), que es como decir que por primera vez tenemos un entrenador digno de España, es decir, un entrenador estoico. Todo hay que decirlo: Del Bosque nos lo preparó y, si no citaba a filósofos, al menos trajo al fútbol una flema y una sabiduría popular que ya auguraba la llegada a la selección española de un seleccionador filósofo, en este caso de la única escuela de filosofía que ha salido de la nación española, con Séneca a la cabeza. Lo más extraño que le ha podido ocurrir al fútbol español es que se le asociase con la furia, es decir, con el temperamento sanguineo. No cabe duda que la casta militar ha hecho creer durante mucho tiempo a los españoles que las verdaderas virtudes eran las castrenses. Una España para olvidar que nos hizo descender un siglo en la historia y que nos dio cuarenta años de calvario. La furia como fuerza encomiada en el deporte sólo se puede explicar como la vindicación de una virtud bárbara propia de una larga dictadura. La furia española fue un invento del Franquismo para que los españoles se identificasen con una virtud heroica, que no deja de ser una virtud de las almas brutas, más propia de las tragedias griegas que de un país de la Europa moderna. Por eso no es extraño que Manuel Jabois se halle confundido cada vez que ve jugar a la selección y se pregunte de que va España ahora en este mundial, si de furia o de Tiki-Taka (léase aquí: "España va de otra cosa y la sensación es desconcertante"). Antes de perder la paciencia, dice, se la hace perder al rival. A Manuel Jabois, como a todos los españoles que ya peinamos canas, le confundió la ideología franquista que aún mamamos. Nos dijeron que como el toro habíamos nacido para el luto y el dolor persiguiendo copas y mieles que nunca llevábamos a la boca y de repente vino el tiki-taka y dejamos de estar marcados con el hierro infernal en el costado. Supimos liberarnos y llevarnos la miel a los labios y conseguimos alzar con Casillas la copa del mundo. Fue tal vez el mayor momento de liberación de la España moderna: por fin nos liberamos de Franco. Ese día nació una nueva España, que era más estoica que taurina. Es posible que no nos liberemos totalmente de Franco hasta que no dejemos pacer a los toros tranquilos por las dehesas de España. Tal vez hasta que no volvamos a ganar en fútbol otra copa del mundo. La necesitamos de nuevo para quitarnos de la cabeza todos los traumas que una larga dictadura fue instilándonos poco a poco.
Y justo ahora estamos a punto de hacerlo gracias a que hemos rizado el rizo y tenemos de seleccionador un Vicente del Bosque redivivo, que además de sabio y flemático confirma que es estoico y que lee a Marco Aurelio. Un entrenador que soba las meditaciones de Marco Aurelio, y las subraya y luego las comenta en los márgenes y se va haciendo sabio y reflexiona sobre la perfección en el futbol: jugar cada partido como si fuera el último. Ese es el consejo que podría dar Marco Aurelio a Luis de la fuente: sólo jugando cada partido a partido como si fuese el último es posible que nunca sea el último. La inmortalidad se halla cuando uno se centra en el presente. Y nuestro presente es como el pasado glorioso de Luis Aragonés: "Y ganar, y ganar, y ganar, y volver a ganar, y ganar, y ganar, eso es el fútbol, señores." No es que España haya cambiado su ADN de jugar al fútbol, es que el franquismo nos coló la patraña de que vale más fuerza que maña, y que con la furia se puede todo. Y ahora viene Luis de la Fuente y comienza a decir en las ruedas de prensa que la calma es poder y que las decisiones hay que tomarlas desde la ataraxia, y que los partidos se pueden cambiar en el minuto 90 con un jugador de refresco que te la sepa meter, porque más vale maña que fuerza y que furia. Y lo importante es saber ganar, es como un arte de la guerra, o como un arte de la vida, que como decía Marco Aurellio es más parecido a la palestra que a la danza. Nunca entenderemos porque los entrenadores no pueden saber un poco más de filosofía. Sin filosofía el fútbol es el juego más paleto del mundo y entrenadores como Valdano lo vinieron a dignificar. Es verdad que una cosa poco importante, pero para los que lo amamos es, a veces, la más importante, y aún lo amaríamos más si viéramos una pizca de sabiduría y de cordura en él. Ya lo dijo el añorado Vázquez Montalbán, el fútbol nos permite el lujo de ser apasionados, injustos y arbitrarios durante 90 minutos. Con Luis de la Fuente además, el fútbol nos permite tomarnos la cosa con mucha flema: sabemos que podemos esperar tranquilos hasta los últimos minutos del partido, que es cuando comienza a mover el enjambre para que salgan beneficiadas todas las abejas. Es la única manera de que podamos recoger la miel. Feliz partido de mañana. O mejor, que suena más filosófico: que gane el mejor, que ya sabemos que será la selección española.
Como suelo arrimar el ascua a mi sardina, quien quiera una brevísima selección de pensamientos de Marco Aurelilo, puede hallarlo aquí
Marco Aurelio: "El beneficio del enjambre"
En caso de que se busque algo más sesudo, dejo también un buen análisis -creo- sobre la filosofía de Marco Aurelio y su relación con "la meditación sobre la muerte".
Marco Aurelio: "Meditación sobre la muerte"

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