Lo que no beneficia al enjambre, tampoco beneficia a la abeja.
— Luis de la Fuente (Seleccionador de fútbol)
Y justo ahora estamos a punto de hacerlo gracias a que hemos rizado el rizo y tenemos de seleccionador un Vicente del Bosque redivivo, que además de sabio y flemático confirma que es estoico y que lee a Marco Aurelio. Un entrenador que soba las meditaciones de Marco Aurelio, y las subraya y luego las comenta en los márgenes y se va haciendo sabio y reflexiona sobre la perfección en el futbol, que es lo mismo que decir que hay que jugar cada partido como si fuera el último. Ese es el consejo que podría dar Marco Aurelio a Luis de la fuente: sólo jugando cada partido a partido como si fuese el último es posible que nunca sea el último. Hay que jugar como si no hubiese mañana. La inmortalidad se halla cuando uno se centra en el presente. Y nuestro presente es como el pasado glorioso de Luis Aragonés: "Y ganar, y ganar, y ganar, y volver a ganar, y ganar, y ganar, eso es el fútbol, señores." No es que España haya cambiado su ADN de jugar al fútbol, es que el franquismo nos coló la patraña de que vale más fuerza que maña, y que con la furia se puede todo. Y ahora viene Luis de la Fuente y comienza a decir en las ruedas de prensa que la calma es poder y que las decisiones hay que tomarlas desde la ataraxia, y que los partidos se pueden cambiar en el minuto 90 con un jugador de refresco que te la sepa meter, porque más vale maña que fuerza y más puede el tiki-taka que la furia. El fútbol etendido como un arte de la vida, que como decía Marco Aurellio es más parecido a la palestra que a la danza. Nunca entenderemos porque los entrenadores no pueden saber un poco más de filosofía. Sin filosofía el fútbol es el juego más paleto del mundo y entrenadores como Valdano lo han venido a dignificar. Es verdad que sigue siendo una cosa poco importante, pero para los que lo amamos es, a veces, la más importante, y aún lo amaríamos más si viéramos una pizca de sabiduría y de cordura en él. Ya lo dijo el añorado Vázquez Montalbán, el fútbol nos permite el lujo de ser apasionados, injustos y arbitrarios durante 90 minutos. Con Luis de la Fuente, además, el fútbol nos permite tomarnos la cosa con mucha flema: sabemos que podemos esperar tranquilos hasta los últimos minutos del partido, que es cuando Luis comienza a agitar el enjambre para que salgan beneficiadas todas las abejas. Es la única manera de que podamos recoger la miel. Feliz partido.
Como suelo arrimar el ascua a mi sardina, quien quiera leer una brevísima selección de pensamientos de Marco Aurelilo, puede hallarlo aquí
- Marco Aurelio: "El beneficio del enjambre"
En caso de que se busque algo más sesudo, dejo también un buen análisis -creo- sobre la filosofía de Marco Aurelio y su relación con "la meditación sobre la muerte".
- Marco Aurelio: "Meditación sobre la muerte"

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