IMAGEN
Nocturno tronco y frente recelosa,
selva hostigada donde vela el prado
y cuyo movimiento tan callado
no altera el breve ciclo de una rosa.
A veces ante el hielo que me acosa
cobro en un nombre mmi calor quebrado
soñando un sueño, repentino vado
que me alcanza una orilla más dichosa.
Callo... Y hay una voz de turbia arena
que habita de cuidados mi silencio
y me mueve un recuerdo en cada vena.
Dudo... Y al grito de la voz presencio
un dolor siempre antiguo que perdura
la sangre abierta en vano a su hermosura.
Abril- 1943
LA FUENTE
En nocturnos jardines luz rezuma,
espejo de magnolias, indecisa.
Porfía en su abandono leve brisa
resbalando en su sueño crespa pluma.
Alterna en aires de belleza suma
y con su imagen el cristal se irisa.
Su fino dardo musical precisa
súbito campanario entre la bruma.
Retorna el agua, aljófares inclina;
entre memorias de aromados cielos
y sueños de ascensiones se ilumina.
Al recoger la vertical sonora,
por lo que tiene y deja, con desvelo
entre la larga noche viaja y llora.
Agosto -1943
Tu luz entre arrecifes se me entrega
por sirtes blancas fatigando el viento.
Danza en la ruta que mi pensamiento
del color de tu nombre y voz anega.
Como nube fragante se desplilega;
cera fragante derramarse siento.
¡Que tumulto de flor gira en tu aliento
cuando de miel la viva espuma ciega!
río de cielos, músicas y mieles:
¿de qué escondida fuente fluyen fieles
tus nieves dulces a mi sed calmada?
Recobro en el naufragio luminoso,
absorta en sus espejos y en mi gozo
la imagen de mí mmisma transformada.
Agosto -1943
¿Tendría lirios surcándole el ocaso
y un claro rojo en desolado alarde
si no hubiese buscado en esta tarde
mi líquida tristeza, exiguo vaso?
Nace de herida lisa como un radso,
tendida en mi, creciente mientras arde,
y huyendo siempre porque no la guarde
se va, mordiendo el aire con su trazo.
Se escapa -corza o viento-, pero queda
dentro de mí con sed de cacería,
ágil el fresno, sueltos los neblíes.
Sobre mis prados de desnuda seda
y obediendo sabia gemoetría,
tiende un río salado de rubíes.
Junio -1943
El aire toca blanco de frío
-tan solo y alto-
las inútiles hojas secretas de los álamos.
Frío... Refugio... Todo da lo mismo,
pastor de horas inertes en lo vivo,
memoria que aún vigila vientos tibios
y fija en cifra lúcidos afanes.
Ya no es el aire frío,
es el olvido mismo
quien me aleja este día hacia un tiempo abolido.
Octubre - 1946
¡Cómo, llegando tú,
tiemblo el cielo en su tierno desamparo,
descuidada la gracia del silencio
el pensamiento claro,
el otoño del día
o el insólito astro!
entonces de tu mano
sueltas sueños, sonridas, gentes, pájaros.
Vas echándolo todo por encima del hombro
minuto atrás
-la mirada inocente de bandera en el aire-,
Para que luego sola
sejos tú con la tarde,
el corazón recobre entre las cosas
que sonriendo tiraste.
Octubre -1946
Hoy es un día hermoso
para entrar a talar el monte amargo.
El camino resbalaría limpio
bajo mis manos.
Por él altos cipreses,
desiluciones, sed, rostros, hallazgos,
en misteriosa serna habitarían
entre mis manos.
Un trozo desteñido
por el aire, la carne y el silencio:
solución de la resta. ¡Qué descanso
para mis manos!
Setiembre -1946
Hija de un impasible
aún futuro remanso azul del tiempo
te estás narrando sola
con forma gris de sueño.
Te seguirás muriendo
mientras bebe el aire de las banderass
feriadas de la tarde,
alta y agria en tu espera.
Tenaz el rostro frío
contra el olor de la llovizna tibia
como una muestra antigua
bajo techo de vidrio.
Diciembre -1946
Hay un gesto amarillo,
un gesto ajeno y mío
penoso como una mariposa manoseada
que asiste a mi recuerdo cada día
y debo hacer morir bajo un crepúsculo de párpados.
Entre el carbón herido de los amaneceres con lluvia,
en el perfil de las esquinas donde la soledad duele y se verifica,
en la linde donde las cosas terminan y comienza su sueño,
sin un viento de sangre,
como un árbol de huesos limados,
siempre me espera fríamente
escribiendo en un aire tardío una edad que fue antigua.
Devastada,
con minerales túneles transitando mi frente
y solo algún oscuro manojo de escalofríos
en manos con fuerza de nubes,
no puedo iluminar el aire incendiando mis lágrima
y devorarme luego las cenizas del gesto.
Y espero, espero el día de la canción hirviente
qiue la inválida voz mueva contra el recuerdo.
Septiembre - 1946
NOCTURNO
Sueño quebrarse el tiempo en la noche de los relojes.
Nace el silencio en la magnitud suma de los ruidos.
Mi voz flota en niebla de crepúsculos por la sangre
y los retratos se hunden en paisajes espejos.
Hay una calma dura de multitudes en acecho.
La soledad, la sombra gimen rozar la frente
Ay, el tiempo que cae destrozado de los relojes;
mira el polvo de su sangre sepultura en mi cuerpo.
Agosto - 1946
Cada día procuro húmedas vegetaciones
y las abro al descuido frente a mi sed invasora.
Entierro las maderas envejecidas de las ventanas
bajo corales sombrios, apiadados de sal y frescos.
Pero la sed existe y golpea y derrumba;
al fin da en funerales contra las aberturas
ni siquiera asomadas a la profundidad de lo verde.
Ella me salve del aliento de los corredores.
Agosto -1946

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