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POETAS 23. Marina Tsvetáieva

Marina Tsvetáieva (1892-1941) nació en Moscú, gozó de una educación privilegiada en el extranjero y publicó su primer libro de poemas a los dieciocho años de edad, libro que fue saludado con entusiasmo por sus contemporáneos. En 1922 Tsvetáieva abandonó Rusia con su hija para reunirse con su esposo, Serguéi Efron, un ruso blanco que a la postre se convertiría en espía del gobierno soviético. Residieron en el extranjero en condiciones muy precarias, primero en Berlín, luego en Praga -ciudad que se reveló como una de las más dichosas para la poeta, pues en ella vivió la relación amorosa inspiradora de una de sus obras mayores, el “Poema del fin”. En 1925 la famlia se trasladó a París, donde Tsvetáieva continuó escribiendo, aunque cada vez más marginada por la inmigración rusa y a la vez severamente censurada en la URSS desde 1930. En 1938, tras un periodo de angustiosas dudas, decide volver con su hijo menor a Rusia, donde ya residían su marido y su hija, colaboradores del gobierno soviético. Al año siguiente, sin embargo, Serguéi Efron fue fusilado y su hija enviada a los campos. El Estado le prohibió entonces publicar. En 1941, ella y su hijo fueron deportados a un remoto pueblo tártaro, donde, desesperada, se suicidó poco después.

*****

Ya es hora. Para este fuego
ya soy vieja.
El amor es más viejo que yo.
Tiene cincuenta eneros
la montaña.
Más viejo es el amor:
viejo como un fósil, viejo como una sierpe,
más viejo que el ámbar de Livonia,
más que los barcos fantasmas,
más viejo que las piedras, más viejo que los mares…
Pero el dolor que hay en mi pecho,
más viejo, más viejo es que el amor.
23 de enero de 1940


*****

TENTATIVA DE CELOS
¿Cómo te va la vida con otra?
Más fácil, ¿verdad? Golpe de remo.
¿Cuándo -¿pronto?- por un puente seguro
se alejó de ti el recuerdo
de mí, una isla que flota?
(En el cielo, no en el agua.)
Almas. No amantes,
sino hermanas son nuestras almas.
¿Cómo te va junto a una simple
mujer sin divinidad alguna?
Tras haber derrocado a tu reina
(tu mismo privado del trono)
¿Cómo vives? ¿te preocupas?
¿te enfadas? ¿Cómo estás al levantarte?
Con ésa que te ha atado al cuello
su tributo inmortal el tedio, ¿cómo te va,
pobrecito mío? “-Estoy harto de convulsiones,
de dolor: voy a agenciarme un hogar.”
¿Cómo te va con cualquiera,
a ti, que fuiste elegido por mí?
¿Es la comida más comestible?
Y si te cansa, mala suerte.
¿Cómo puedes vivir con un idolillo,
tu, digno antes del Sinai?
¿Cómo vives con ésa, tan distinta a nosotros?
¿Una extranjera, costilla de tu pecho?
¿la vergüenza, ese azote de Zeus,
aún no te ha herido la frente?
¿Cómo te va la vida? ¿Estás sano? Y las musas,
¿Te llaman aún a veces? Y la dicha,
¿Se hace ver? ¿Alguna vez? ¿Y esa llaga
inmortal -la conciencia- qué, mi pobre?
¿Cómo vives con un producto
del mercado? ¿Pesa mucho?
Tras el mármol de Carrara,
¿Cómo te va con una prótesis de yeso?
Del mismo bloque tallamos a Dios,
para romperlo acto seguido
¿Va bien una cienmilésima,
para ti, que conociste a Lilit?
¿Estas ya harto de esas mercadería
novedosa? Cansado de mi magia,
¿Cómo te va con una mujer terrestre
que carece de sextos
sentidos?
                    Venga, con franqueza, ¿sois felices?
¿No? ¿Cómo se vive en un abismo sin profundidad,
amor mío? Cuesta, ¿verdad?
¿Te cuesta tanto como a mí con otro?
19 de noviembre de 1924
*****
AMOR
¿Alfanje? ¿Fuego?
Más simple, sin tanto ruido.
Dolor familiar, como la palma a los ojos,
como a los labios el nombre
de un hijo.
1 de diciembre de 1924
*****
CABELLO GRIS
Son las cenizas de los tesoros:
pérdidas, sinsabores.
Son las cenizas antes las que en polvo
se deshace el granito.
Desnuda y luminosa paloma
que vive sin pareja,
cenizas de Salomón
ante todo lo vano.
Del tiempo sin crepúsculo
la amenaza terrible.
Dios estaba a mi puerta
mientras ardía la casa.
Señor de los sueños y de los días
que el fárrago no ahogará,
de estas tempranas canas,
se eleva el fuego, el espíritu.
Años, no me habéis traicionado
con un golpe en la nuca.
Este cabello gris es victoria
de fuerzas inmortales.
27 de septiembre de 1922

*****
 
Mi día es desordenado y absurdo:
al mendigo pido pan,
al rico le ofrezco una limosna.
 
En la aguja enhebro un rayo de luz,
al ladrón le doy la llave,
con polvos blancos encubro mi palidez.
 
el mendigo no me da pan,
el rico no acepta mi dinero,
el rayo no pasa por la aguja.
 
El ladrón entra sin llave,
y la tonta llora a lágrima viva
ese día sin gloria, día inútil.
29 de julio 1918
*****
 
A LOS FISCALES DE LA LITERATURA
¿Ocultarlo todo para que la gente olvide
como nieve que se derrite o una vela?
¿En el futuro no ser más que un puñado de polvo
bajo la cruz de la tumba? No quiero.
 
Cada instante, tamblando de dolor,
vuelvo a lo mismo:
morir para siempre. ¿Será por eso
que mi destino es comprenderlo todo?
 
Una tarde en el cuarto de los niños, entre muñecas,
la telaraña en el prado,
un alma que se condena por una mirada…
comprenderlo todo y por todo sufrir.
 
Por eso (y al manifestarlo cobro fuerzas)
someto a juicio todo lo más mío,
para que mi juventud conserve siempre
    la desasosegada adolescencia.
 
*****
 
SE FUE, no como:
sin gusto el pan.
Como cal es todo
lo que alcanzo.
 
…Para mí, era el pan,
era nieve.
la nieve ya no es blanca,
el pan es sin sabor.
23 de enero de 1940
 
A ANNA AJMÁTOVA
!Oh musa del llanto, la más bella de las musas!
Oh loca criatura del infierno y de la noche blanca.
Tú envías sobre Rusia tus sombrías tormentas
y tu puro lamento nos traspasa como flecha.
 
Nos empujamos y un sordo ah
de mil bocas te jura fidelidad, Anna
Ajmátova. tu nombre, hondo suspiro,
cae en ese hondo abismo que carece de nombre.
 
Pisar la tierra misma que tú pisas, bajo tu mismo cielo:
llevamos una corona.
Y aquél que a muerte hieres a tu paso
yace inmortal en su lecho de muerte.
 
Sobre esta ciudad que canta brillan cúpulas,
y el vagabundo ciego canta loas al Señor…
Y yo, yo te ofrezco mi ciudad con sus campanas,
Ajmátova, y con ella te doy mi corazón.
19 de junio de 1916

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