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POETAS 66. Rubén Dario III (Cantos de vida y esperanza)

 
 


En 1905, Dario publicó Cantos de vida y esperanza, que anuncia una línea más intimista y reflexiva dentro de su producción. Darío comenzó a emplear con abundancia versos ya casi en desuso o apenas utilizados, especialmente el verso alejandrino, verso que adaptó a estrofas para las que tradicionalmente se empleaba el endecasílabo (cuarteto, sexteto y soneto). También adaptó  los ritmos de las literaturas clásicas (grecorromanas) a la lírica castellana. Según Roberto González Echevarría, “La obra poética de Darío se desplegó en dos períodos. El primer Darío, el escritor esteticista y el segundo –para usar un cliché–, el Darío “profundo”, más reflexivo, imagen invertida del primero, como si se mirara en un espejo cóncavo. Según los primeros estudiosos de Darío, la segunda etapa empieza con el verso inicial del primer poema de Cantos de vida y esperanza (1905): “Yo soy aquel que ayer no más decía”. En castellano este verso se ha convertido en una nostálgica forma de decir que ya no somos lo que éramos. La autocrítica presente en la primera estrofa de “Yo soy aquel…” llevó a muchos a creer en dos Daríos, uno cautivado por vacías pirotécnicas verbales y el otro acosado por inquietudes artísticas y existenciales. Tal postura ya no tiene validez ante la crítica. Si bien es cierto que Darío cargaba con el peso de su propio éxito y de su fama, los Cantos de vida y esperanza sólo estaban haciendo explícito lo que en libros anteriores aparecía implícito: su angustia ante un universo absurdo, la fútil búsqueda de un ideal estético y la inevitable necesidad de perseguirlo sin descanso, la ilusoria y engañosa naturaleza del lenguaje, la sensación de vacío interior, y la decepcionante consecución del amor erótico. Los dos Daríos fueron en realidad uno sólo que con diferentes códigos y convenciones poéticas expresaba lo mismo. El realmente nuevo Darío apareció en su última poesía, cuando los poemas adquirieron un tono más político y reflejaron un nuevo sentido de autoridad que ahora acreditaba al poeta para hablar en nombre del mundo hispano.”  
 
 
LO FATAL 

Dichoso el árbol que es apenas sensitivo,
y más la piedra dura, porque ésta ya no siente,
pues no hay dolor más grande que el dolor de ser vivo,
ni mayor pesadumbre que la vida consciente.


Ser, y no saber nada, y ser sin rumbo cierto,
y el temor de haber sido y un futuro terror…
Y el espanto seguro de estar mañana muerto,
y sufrir por la vida y por la sombra y por


lo que no conocemos y apenas sospechamos,
y la carne que tienta con sus frescos racimos
y la tumba que aguarda con sus fúnebres ramos,
!y no saber adónde vamos,
ni de dónde venimos…!
    




*****  


CANTO DE ESPERANZA 

Un gran vuelo de cuervos mancha el azul celeste.Un soplo milenario trae amagos de peste.
Se asesinan los hombres en el extremo Este.


¿Ha nacido el apocalíptico Anticristo?Se han sabido presagios, y prodigios se han vistoY parece inminente el retorno del Cristo.

La tierra está preñada de dolor tan profundo
Que el soñador, imperial meditabundo,Sufre con las angustias del corazón del mundo.

Verdugos de ideales afligieron la tierra,
En un pozo de sombras la humanidad se encierraCon los rudos molosos del odio y de la guerra.

¡Oh, Señor Jesucristo!, ¿por qué tardas, qué esperas
para tender tu mano de luz sobre las fierasy hacer brillar al sol tus divinas banderas?

Surge de pronto y vierte la esencia de la vida
Sobre tanta alma loca, triste o empedernida,Que, amante de tinieblas, tu dulce aurora olvida.

Ven, Señor, para hacer la gloria de ti mismo,
Ven con temblor de estrellas y horror de cataclismo,Ven a traer amor y paz sobre el abismo.

Y tu caballo blanco, que miró el visionario,Pase. Y suene el divino clarín extraordinario.Mi corazón será brasa de tu incensario.


*****
   
Oh, miseria de toda lucha por lo finito!Es como el ala de la mariposa
nuestro brazo que deja el pensamiento escrito.
Nuestra infancia vale la rosa,el relámpago nuestro mirar,y el ritmo que en el pechonuestro corazón mueve,es un ritmo de onda de mar
o un caer de copo de nieve,
o el del cantar
del ruiseñor,
que dura lo que dura el perfumar
de su hermana la flor.
¡Oh, miseria de toda lucha por lo finito!
El alma que se advierte sencilla y mira clara-
mente la gracia pura de la luz cara a cara,
como el botón de rosa, como la coccinela,
esa alma es la que al fondo del infinito vuela.
El alma que ha olvidado la admiración, que sufre
en la melancolía, agria, olorosa a azufre,
de envidiar malamente y duramente, anida
en un nido de topos. Es manca. Está tullida,
¡Oh, miseria de toda lucha por lo finito!



   *****


CANCIÓN DE OTOÑO EN PRIMAVERA 
Juventud, divino tesoro,
!Ya te vas para no volver!
Cuando quiero llorar, no lloro…
y a veces lloro sin querer.


Plural ha sido la celesteHistoria de mi corazón.Era una dulce niña, en este mundo de duelo y aflicción.

Miraba como el alba pura;Sonreía como una flor.
Era su cabellera obscura
hecha de noche y de dolor.


Yo era tímido como un niño.
Ella, naturalmente, fue,
para mi amor hecho de armiño,
Herodías y Salomé…


Juventud, divino tesoro¡ya te vas para no volver…!
Cuando quiero llorar, no lloro,
y a veces lloro sin querer…


La otra fue más sensitiva,
y más consoladora y más
halagadora y expresiva,cualo no pensé encontrar jamás.


Pues a su continua ternura
una pasión violenta unía.
En un peplo de gasa puraUna bacante se envolvía…


En sus brazos tomó mi ensueñoY lo arrulló como a un bebé…Y le mató, triste y pequeño,falto de luz, falto de fe…

Juventud, divino tesoro,¡te fuiste para no volver!Cuando quiero llorar, no lloro,Y a veces lloro sin querer…

Otra juzgó que era mi bocael estuche de su pasión
y que me roería, loca,
con sus dientes el corazón.


Poniendo en un amor de excesola mira de su voluntad,mientras eran abrazo y besosíntesis de la eternidad:

Y de nuestra carne ligeraimaginar siempre un Edén,sin pensar que la Primaveray la carne acaban también…

Juventud, divino tesoro,¡ya te vas para no volver!Cuando quiero llorar, no lloro,¡y a veces lloro sin querer!

¡Y las demás!, en tantos climas,en tantas tierras, siempre son,
si no pretexto de mis rimas
fantasmas de mi corazón.


En  vano busqué a la princesaQue estaba triste de esperar.La vida es dura. Amarga y pesa.¡Ya no hay princesa que cantar!

Más a pesar del tiempo terco,Mi sed de amor no tiene fin;Con el cabello gris me acercoA los rosales del jardín…

Juventud, divino tesoro,¡ya te vas para no volver!…Cuando quiero llorar, no lloro,Y a veces lloro sin querer…

¡Mas es mía el Alba de oro!


  *****   

Amar, amar, amar, amar siempre, con todo
el ser y con la tierra y con el cielo,
con lo claro del sol y lo obscuro del lodo:
amar por toda ciencia y amar por todo anhelo.


Y cuando la montaña de la vida
nos sea dura y larga y alta y llena de abismos,
amar la inmensidad que es de amor encendida
!Y arden en la fusión de nuestros pechos mismos!



  *****


“EHEU”

Aquí, junto al mar latino,
digo la verdad:
Siento en roca, aceite y vino
yo mi antigüedad.


¡Oh, qué anciano soy, Dios santo;
oh, qué anciano soy!…
¿De dónde viene mi canto
y yo, ¿adonde voy?


El conocerme a mí mismo,
ya me va costando
muchos momentos de abismo
y el cómo y el cuándo…


Y esta claridad latina,¿de qué me sirvió
a la entrada de la mina
del yo y  el no-yo…?


Nefelibata contento,
creo interpretar
las confidencias del viento,
la tierra y el mar…


Unas vagas confidencias
del ser y el no ser,
y fragmentos de conciencias
de ahora y ayer.


Como en medio de un desierto
me puse a clamar;
y miré al sol como muerto
y me eché a llorar.



 ***** AGENCIA…

¿Qué hay de nuevo… Tiembla la tierra.
En la Haya incuba la guerra.
Los reyes han terror profundo.
Huele a podrido en todo el mundo.
No hay aromas en Galaad.
Desembarcó el marqués de Sade
procedente de Seboím
Cambia de curso el gula-stream.
París se flagela a placer.
un cometa va a aparecer.
Se cumplen ya las profecías
del viejo monje Malaquías.
En la iglesia un diablo se esconde.
Ha parido una monja… (“¿En dónde…?)
Barcelona ya no está bona
sino cuando la bomba sona…
China se corta la coleta.
Henry de Rothschild es poeta.
Madrid abomina la capa.
Ya no tiene eunucos el Papa.
Se organizará por Hill
la prostitución infantil.
La fe blanca se desvirtúa
y todo negro “continúa”.
En alguna parte está listo
el palacio del Anticristo.
Se cambian comunicaciones
entre lesbianas y gitones.
Se anuncia que viene el Judío
Errante… ¿Hay algo más, Dios mío?…

  
*****


LETANÍA DE NUESTRO SEÑOR DON QUIJOTE 

Rey de los hidalgos, señor de los triste,
que de fuerza alimentas y de ensueños vistes,
coronado de áureo yelmo de ilusión;
que nadie ha podido vencer todavía,
por la adarga al brazo, toda fantasía,
y la lanza en ristre, toda corazón.


Noble peregrino de los peregrinos
que santificaste todos los caminos
con el paso augusto de tu heroicidad,
contra las certezas, contra las conciencias,
y contra las leyes y contra las ciencias,
contra la mentira, contra la verdad…


Caballero errante de los caballeros,
barón de varones, príncipe de fieros,
por entre los pares, maestros, ¡salud!
!Salud, porque juzgo que hoy muy poca tienes,
entre los aplausos o entre los desdenes,
y entre las coronas y los parabienes

 y las tonterías de la multitud!

¡Tú, para quien pocas fueron las victorias
antiguas, y para quien clásicas glorias
serían apenas de ley y razón,
soportas elogios, memorias, discursos,
resistes certámenes, tarjetas, concursos,

y, teniendo a Orfeo, tienes a orfeón!

Escucha, divino Rolando del Sueño,
a un enamorado de tu Clavileño,
y cuyo Pegaso relincha hacia ti;
escucha los versos de estas letanías,
hechas con las cosas de todos los días,

y con otras que en lo misterioso vi.

¡Ruega por nosotros, hambrientos de vida,
con el alma a tientas, con la fe perdida,
llenos de congojas y faltos de sol;
por advenedizas almas de manga ancha,
que ridiculizan el ser de la Mancha,

el ser generoso y el ser español!

¡Ruega por nosotros, que necesitamos
las mágicas rosas, los sublimes ramos
del laurel! Pro nobis ora, gran señor.
(Tiemblan las florestas de laurel del mundo,
y antes que tu hermano vago, Segismundo,

el pálido Hámlet te ofrece una flor.)

Ruega generoso, piadoso, orgulloso;
ruega, casto, puro, celeste, animoso;
por nos intercede, suplica por nos,
pues casi ya estamos sin sabia, sin brote,
sin alma, sin vida, sin luz, sin Quijote,

sin pies y sin alas, sin Sancho y sin Dios.

De tantas tristezas, de dolores tantos,
de los superhombres de Nietzsche, de cantos
áfonos, recetas que firma un doctor,
de las epidemias de horribles blasfemias
de las Academias,
!líbranos, señor!


De rudos malsines,
falsos paladines,
y espíritus finos y blandos y ruines,
del hampa que sacia
su canallocracia
con burlar la gloria, la vida, el honor,
del puñal con gracia,
!líbranos, señor!


Noble peregrino de los peregrinos,
que santificaste todos los caminos
con el paso augusto de tu heroicidad,
contra las certezas, contra las conciencias
y contra las leyes y contra las ciencias,
contra la mentira, contra la verdad…


¡Ora por nosotros, señor de los tristes,
que de fuerza alientas y de sueños vistes,
coronado de áureo yelmo de ilusión;
que nadie ha podido vencer todavía,
por la adarga al brazo, toda fantasía,
y la lanza en ristre, toda corazón!

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