Ir al contenido principal

POETAS 75. José Agustín Goytisolo II

 
 


José Agustín Goytisolo nació en Barcelona el 13 de abril de 1928. La muerte de la madre durante un bombardeo en plena guerra civil va a marcar su infancia y su posterior poesía. En 1945 ingresa en la Facultad de Derecho de la Universidad de Barcelona, donde coincide con Jaime Gil de Biedma, Carlos Barral y Jaime Ferrán. Cursa los últimos años en Madrid, donde se relaciona con Emilio Lledó, José Ángel Valente y José Caballero Bonald. En 1953 gana el accésit del premio Adonais, siendo el primer miembro del grupo catalán de los cincuenta que publica. Interviene en las Conversaciones Poéticas de Formentor, que a través de “Papeles de Son Armadans”, convoca Cela en mayo de 1959 para hablar de poesía, encuentro al que también asisten Dámaso Alonso, Gerardo Diego y Vicente Aleixandre. En alguna ocasión Goytisolo se sintió identificado con la denominación de poeta industrial,  que hace referencia, según su propia versión, a esos poetas que hablan de “letras protestadas, de la huelga de tranvías, de las casas de prostitución. Los demás sólo hacían referencia a la meseta, la encina y esas cosas”. Es esta experiencia urbana la que atraviesa su libro ”Algo sucede” (1968), donde los poemas reflejan el ámbito urbano y la experiencia de lo cotidiano. Con la publicación de este libro, seguido de “Bajo tolerancia” (1973), comienza a reunir textos autobiográficos que toman como fondo vital una determinada situación política, haciendo uso de un tono coloquial y cínico, donde un sujeto algo maniaco-depresivo, que gusta del alcohol, el café y las mujeres, deambula compulsivamente por bares y calles, y se topa con personas a las que luego hace desfilar como secundarios del poema. A partir del “Rey mendigo”, 1888, Goytisolo abundará en el uso de la tercera persona, lo que le permite un distanciamiento idóneo para el tono elegíaco y la melancolía que suscita el paso del tiempo. Este tono irónico, ya teñido de desesperanza, se convertirá en el ”leit motiv” de su último libro “las horas quemadas”(1996), publicado tres años antes de su muerte, acontecida un 19 de marzo de 1999, cuando se precipitó desde una de las ventanas de su casa.

 
EL ROSTRO QUE CONJURA

Cuando llegue la hora de partir
que a su lado esté ella: que le mire
y que apriete su mano. No le asusta
regresar a la nada. Más quisiera
llevar al otro lado su figura.
La eternidad no existe. Cuando supe
amar a esta mujer y cuando mira
a quien le mira sabe que el infierno
estuvo aquí; también su paraíso.
Al fin y al cabo nadie le invitó
a entrar en este mundo que sabía
no iba a durar por siempre para él.
Pero ha tenido el rostro que conjura
ver al final. El viaje no le importa.


                                                                  
(“Las horas quemadas”, 1996)




*****


ORDEN DE REGISTRO 

No miren por ahí
todo son libros;
no es entre mis papeles
ni en la cama
donde vayan a hallar
algo escondido.
¿Cuánto cobran ustedes
mensualmente?
No nada; pensaba
lo que vale este registro.
En fin ya son las tres
¿qué esperan encontrar?
es tristísimo.
Sí de acuerdo retiren
lo que quieran;
vamos abajo pues;
perdonen olvidaba
el abrigo.
Adiós mujer
no pongas esa cara;
te digo
que están equivocados
son sólo unos poemas
versitos tontería.
Yo regreso ahora mismo.


                               (“Tiempo y olvido”, 1977)



*****


NOTICIA DE LA AGENCIA LOGOS APARECIDA EN LAS PÁGINAS INTERIORES DE TELE-EXPRES EL DÍA 8 DE ABRIL DE 1976
“El niño de diez años M.A.M.M.
que vie en Zaragoza
ha ingresado el día 7 en el Reformatorio
del Tribunal tutelar de Menores
tras de su detención y estancia en la Comisaría
por proferir insultos a las fuerzas del orden.
Estando solo en casa
el niño M.A.M.M. según declaró luego
redactó una poesía conteniendo
varios insultos a la policía.
Una vez hecho esto
llamó por el teléfono al 091
se puso al habla con la policía
y les cantó el poema que él había compuesto
empleando para ello alguna tonadilla popular.
Al parecer
la llamada que efectuó ese niño
fue registrada convenientemente
y minutos después de producirse
las fuerzas de orden público con varios efectivos
se personaron en el domicilio
al que pertenecía aquel teléfono
y encontraron al niño en cuestión. Fue difícil
llegara convencer a los agentes
de que la poesía era obra exclusiva del muchacho
y de que éste se hallaba en la casa
completamente solo
cuando se decidió a llamar por el teléfono.
Instruidas las diligencias oportunas
para lo cual el niño tuvo que acudir
por tres veces seguidas la Comisaría
éste ha sido ya puesto a la disposición
del Tirbunal Tutelar de Menores de esa capital
y posteriormente ha quedado privado
de libertad
en el Reformatorio de la Institución.”


Yo había comenzado simplemente
a leer en voz alta a mi mujer y a mi hija
esa nota de agencia que resulta normal en tiempos como estos
cuando de un modo absurdo lo aseguro
me dolieron los ojos
se me trabó la lengua como a un niño asustado
no pude continuar con la lectura
estrujé con los puños las páginas del diario
y como me conozco y sé cuando no aguanto más
al verme así rajé
por no llorar.
                  (“Tiempo y olvido”, 1977)



*****


A VECES

A vecesalguien te sonríe tímidamente en un supermercado
alguien te da un pañuelo
alguien te pregunta con pasión qué día es hoy en la sala de espera del dentista
alguien mira a tu amante o a tu hombre con envidia
alguien oye tu nombre y se pone a llorar.


A veces
encuentras en las páginas de un libro una vieja foto de la persona que amas y eso te da un tremendo escalofrío
vuelas sobre el Atlántico a más de mil Kilómetros por hora y piensas en sus ojos y en su pelo
estás en una celda mal iluminada y te acuerdas de un día luminoso
tocas un pie y te enervas como una quinceañera
regalas un sombrero y empiezas a dar gritos.

A veces

una muchacha canta y estás triste y la quieres
un ingeniero agrónomo te saca de quicio
una sirena te hace pensar en un bombero o en un equilibrista
una muñeca rusa te incita a levantarle las faldas a tu prima
un viejo pantalón te hace desear con furia y con dulzura a tu marido.


A vecesexplican por la radio una historia ridícula y recuerdas a un hombre que se llama Leopoldo
disparan contra ti sin acertar y huyes pensando en tu mujer y en tu hija
ordenan que hagáis esto o aquello y enseguida te enamoras de quien no hace ni caso
hablan del tiempo y sueñas en una chica egipcia
apagan lentamente las luces de la sala y ya buscas la mano de tu amigo.


A vecesesperando en un bar a que ella vuelva escribes un poema en una servilleta de papel muy fino
hablan en catalán y quisieras de gozo o lo que sea morder a tu vecina
subes una escalera y piensas que sería bonito que el chico que te gusta te violara antes del cuarto piso
repican las campanas y amas al campanero o al cura o a Dios si es que existiera
miras a quien te mira y quisieras tener todo el poder
preciso para mandar que en ese mismo instante se detuvieran todos los relojes del mundo.


A veces
                sólo a veces gran amor.


                                             (“A veces gran amor”, 1981)



*****


ES NECESARIO

Para que surja un artista es necesario
que concurran algunas circunstancias como éstas:


que su familia esté bien avenida
que la madre no cuente sus desastres
que el padre deje de comportarse como una bestia
que el tirano de turno ame los libros
que los periodistas sean misericordiosos
que nadie defraude las esperanzas
que no se hable de derechos humanos
que cierren los colegios y las cárceles
que todo el mundo pueda pisar el césped
que ningún hombre quiera salvar a los demás.


Y en fin para que surja un artista se precisa
que nazca un niño y luego no muera del disgusto.


                                         (“Sobre las circunstancias”, 1983)



*****


SOBRE LOS GRANDES HOMBRES

Sobre los grandes hombres siempre hay ciertos detalles
que se ocultan en los textos y en las biografías
para evitar que los padres se escandalicen
al pensar que sus niños los puedan llegar a conocer.


Alejandro fue un mal alumno de Aristóteles
Diógenes fabricó moneda falsa
Cesar usó peluca y se vestía de matrona romana
Carlomagno era un liante de cuidado
Alfonso el Sabio compartió amante con el rey de Murcia
Petrarca tuvo dos hijos de madre desconocida
Colón trabajó a porcentaje y no fue nada claro con las cuentas
Catalina la Grande era superficial en sus juicios políticos
George Washington especuló con terrenos en Virginia
Carlos Marx no podía ocultar ciertos rasgos de avaro
Victor Hugo fue un miserable
Wagner odiaba desaforadamente a los judíos
Einstein fue un aprensivo en cuestión de alimentos
Martin Luther King no fue tan negro como ahora se dice.


Muchos niños dejarían de odiar así a los grandes hombres al advertir sus rasgos y costumbres de gente muy normal.

                                                                       
 (“Sobre las circunstancias”, 1983)


*****


XIX PRECISAMENTE

Pensando en su final
dicen algunos cualquier lugar
es bueno
                    un descampado
un hoyo en la cuneta
                                            el fuego el humo
deshacerse en el mar.


Pero yo
dado a los mitos y a las ironías
prefiero imaginar
que habré de corromperme aquí
bajo esta losa con tu nombre inscrito
precisamente donde tú no estás.


                                                  (“Final de un adios”, 1984)



*****




 
SIN AFÁN NI DESTINO

Oye silbar el viento de la noche
nunca es el mismo: siempre se renueva.
En su casa de entonces él tenía
la estrecha cama cerca del balcón.
Prefería la música en los árboles
a dormir. Es muy díscolo este niño:
no atiende a lo que dicen los mayores.
A las voces del viento sí atendía
porque nada ordenaban. Eran ritmos
fluyendo entre la sombra sin afanes
precisos: como él que no entendía
por qué todo se hacía para algo
cuando la vida era feliz sin rumbo.
el único sentido de la vida
era sin duda no tener sentido.


                                          (“Las horas quemadas”, 1993)



*****


AIRE DE LA SIERRA

Bajo aquel cielo leve y transparente
el frío se metió en su gabardina
en su jersey, camisa y camiseta.
Abrigo sí tenía aunque muy viejo:
mejor ir aterido que dar pena.
En las calles plazas y anchos bulevares
de la Moncloa andaba muy deprisa
porque el aire nevado de la Sierra
era más duro que una cuchillada.
mejor el barrio viejo. Lavapiés:
el alboroto de los vendedores
y la gente empujándose. Las tapas
y el vino devolvían a su cuerpo
una sensación falsa de calor.



                                       (“Las horas quemadas”, 1996)



*****


EQUIVOCÓ SU VIDA

Personas que creía conocer
pero que no recuerda le saludan:
Muy buenas tardes. ¿Todos bien en casa?
Una muchacha alegre le da un beso.
Las tiendas han cambiado de lugar
y las fachadas son de otros colores:
alguien borró el anuncio del café.
Los árboles son tilos y no plátanos
y arrancaron los bancos de la plaza.
¿Dónde estará su casa? Este portal
no es; horas en blanco. ¿Qué hace aquí?
¿Cómo se llama y quién le está siguiendo?
Equivocó su vida; no su barrio.


                                                     (“Las horas quemadas”, 1996)

Comentarios

ENTRADAS POPULARES

POETAS 140. Karmelo C. Iribarren (III). Serie B

  Antes de dedicarse a la poesía, Karmelo C. Iribarren (San Sebastián, 1959), tuvo que ganarse la vida como fontanero, vendedor de enciclopedias incapaz de vender ninguna, camarero en residencias de ancianos y tabernero, entre otros oficios. Su poesía, que ha sido adscrita al realismo sucio –“una poesía de los días laborables”, según su propia expresión-, huye de la retórica, utiliza abundantemente el coloquio como recurso narrativo y apenas hay rastro de metáforas. Aunque parece que no haga literatura, no deja de pulir sus mínimos poemas podando y podando hasta llegar al hueso. Con un tono ligeramente pesimista, en alguna ocasión ha dicho que busca hacer real la emoción sin patetismo, que le importa más ésta que el ropaje en el que venga envuelta y se ha llegado a definir como un poeta que no deja de hablar de la vida. “Mi poesía -ha dicho en una entrevista- recoge todo tipo de personajes de la ciudad a la deriva, yo hablo de los mendigo, de esa mujer sola a la que se le ha torcid...

PENSAMIENTOS 28. José ingenieros ("El hombre mediocre")

    José Ingenieros fue un médico, psiquiatra, criminólogo y filósofo positivista nacido en Palermo en 1877, pero que se crió desde niño en Argentina. Su padre, Salvatore Ingegnieri, fue un revolucionario siciliano   vinculado con la primera Internacional y que llegó a dirigir el primer diario italiano socialista, lo que pondría a su hijo José desde muy temprano en contacto con los problemas sociales y la literatura sociológica de la época. También desde muy joven ayudó a su padre en la corrección de pruebas de imprenta y en trabajos de traducción, lo que le iba a servir más tarde como aprendizaje para desarrollar una importante labor editorial en Argentina. Una vez instalada su familia en Buenos Aires, José Ingeniero cursó sus estudios primarios y secundarios en el Colegio Nacional. Comenzó los estudios de medicina en la Universidad de Buenos Aires, licenciándose en Farmacia en 1897 y doctorándose como médico en 1900. La tesis defendida iba a tratar un tema que más tar...

POETAS 144. JUANA DE IBARBOUROU

  Juana de Ibarbourou nació en Melo, departamento de Cerro Largo (Uruguay) en 1892 y aunque se apellidaba Fernández Morales, tomó el apellido de su marido y llegó a ser conocida como Juana de América. Fue hija de un padre oriundo de Galicia que le recitaba poemas de memoria cuando era niña y de una madre que pertenecía a una de las familias más antiguas de Uruguay. Recibió educación en un colegio religioso donde escribe sus primeras poemas. Al casarse ando tenía veinte años con un capitán del ejército, abandona su ciudad natal y sigue al marido itinerante por varias ciudades hasta que por fin es destinado en Montevideo. Amante del campo, y del lugar donde pasó su niñez y al que no volvió, su adaptación a una gran ciudad como Montevideo le supuso un choque emocional. En 1919 publica su primer libro “Las lenguas de diamante”, al que le siguen dos más consecutivos, “El cántaro fresco” y “Raíz salvaje”. Tuvo como corresponsal temprano a Miguel de Unamuno a quien mandó un ejemplar de su...

CUENTOS CÉLEBRES Y BREVES 4. "El eclipse" de Augusto Monterroso

  No voy a destripar aquí el final sorprendente e irónico de este cuento de Monterroso (se trata de su primer cuento, publicado en una revista en 1952), a fin de que su efecto se conserve íntegramente en el lector que se asoma a él por primera vez. Añadiré que no sólo es sorprendente e irónico su final; es ambas cosas desde el principio hasta el final y en un espacio muy breve ocurren muchas cosas, muchas alternativas, muchos cambios de situación y de estados de ánimo. Tal como debió ocurrir en la colonización y en el intercambio entre culturas en la conquista y la catequización de América. Pero en este cuento aparece de alguna manera la venganza de Moctezuma y es lo que le da su sabor irónico. El cuento rezuma esa ironía administrada en la sucesión de situaciones elegidas por Monterroso. El protagonista -un fraile catequizador en la conquista de América- se encuentra perdido, y nada simboliza más la situación de estar perdido que el hacerlo en medio de una selva. Perdido y sin e...

POETAS 97. Jorge Guillén (IV) "Otros poemas"

    Jorge Guillén nace en Valladolid, en el seno de una familia burguesa, en 1893. Allí realiza sus primeros estudios hasta que se traslada a Madrid   para comenzar la carrera de Filosofía y   Letras. En esta ciudad inicia a la vez una estrecha relación con la residencia de Estudiantes, en donde más tarde conocerá a alguno de los miembros más destacados de la generación   del 27, además de Juan Ramón Jiménez y Ortega y Gasset. Entre 1909 y 1911 viaja por Suiza e Italia. Después de un traslado a Granada, obtiene allí la licenciatura en 1913. Desde 1917 a 1923 sucede a Pedro Salinas como lector de español en La Sorbogne. Antes había pasado un periodo largo en Alemania. En uno de sus frecuentes viajes por Europa conoce, en la localidad de Trégastel (Bretaña), a la que más tarde será su primera mujer, Germaine Cahen, con la que tendrá dos hijos. En 1924 se doctora en Madrid con una tesis sobre el “Polifemo” de Góngora. Durante tres años desempeña la cáted...

POETAS 123. Miguel Hernández (III) "Cancionero y Romancero de Ausencias"

Miguel Hernández Gilabert nace el 30 de octubre en Orihuela. Su padre era un tratante de ganado lanar y su hijo le ayudará a pastorear el rebaño. Alterna esta tarea con el estudio hasta los catorce años en un colegio de jesuitas, pero tiene que dejarlo para atender en exclusiva el ganado. El resto de su formación la obtendrá gracias a un exigente autodidactismo, que se sobreprondrá incluso a las palizas que el padre le propinaba cuando le encontraba leyendo. Desde muy temprano se embebe en lecturas que le llevan a escribir sus primeros versos y a asistir a cenáculos de Orihuela: en la reuniones de la tahona de los hermanos Carlos y Efrén Fenoll intima con quien será su guía y le introducirá en círculos neocatólicos. Se trata de Ramón Sijé, condiscípulo infantil que se iba a convertir en un ensayista precoz y que iba a alentar a Miguel Hernández en sus primeros versos. Pronto empieza a publicar sus poemas en las revistas locales, especialmente en “El Gallo Crisis”, revista ...

PENSAMIENTOS 38. Stendhal ("Sobre el amor")

  Dejo aquí una serie de pensamientos entresacados del libro de Stendhal “Sobre el amor”. Va precedido de un esbozo biográfico que dejó el propio autor a modo de necrológica sobre Henri Beyle. Aunque en principio esta reseña parece abundar en meros hechos que sólo acotan las idas y venidas de un personaje llamado Stendhal o Henry Beyle, se nos dice sobre sí mismo más de lo que parece. Aquí se pinta al amante de la aventura y al admirador de Napoleón, al hombre enamoradizo que muda de lugares por perseguir mujeres, que muda de mujeres por perseguir al amor y que confiesa que este ha sido la causa de la felicidad y de la desgracia de su vida. Es hacia el final cuando se arrancan sus confesiones. La mejor se la reserva para la frase final. Sólo un gran novelista es capaz de acabar la reseña sobre su propia vida con uno de sus primeros recuerdos; tal vez el que funda su personalidad: “Estaba enamorado de su madre, que perdió a los 7 años”. Dejo también como epílogo el 2º capítulo ínt...