Ir al contenido principal

AFORISMOS Y CAVILACIONES 10. Las edades del hombre (I)


Los jóvenes: se les ve cruzando el espacio y se puede percibir cómo se dirigen al futuro y eso en cada uno de sus gestos y movimientos. Lo mismo se puede decir de los ancianos, pero en sentido contrario: se les venir desde todo su pasado  y se puede percibir que apenas se dirigen a parte alguna. Unos van tan despacio que parece que no tienen prisa; otros tan rápido que quisieran llegar ya. Ambos son como fantasmas que en el espacio y en el presente cobran cuerpo –se corporeizan- como viniendo de otro tiempo y de otro mundo para insertarse en éste. Y en el medio se presentan los adultos, como madurando en su propio mediodía y  que parecen que siempre hubiera estado ahí, con  su pasado y su futuro en equilibrio.
 
*****

Los niños tienen la audacia del adulto que aún no ha perdido su inocencia.
 
*****

Cuando se llega a cierta edad se cae en la cuenta que se está sucediendo a una generación  que declina y perece y que sobre las cabezas de los sucesores queda la responsabilidad de continuar el rumbo que habían impreso los que se van y la exigencia de hacerlo bien, de valorar con equidad los logros de las generaciones anteriores y la sensación de estar quedándose solos y, por tanto, también la sensación de ser pioneros, de estar en la situación de tener que descubrir el mundo de nuevo porque de momento y durante unos años nadie lo podrá descubrir por nosotros.
 
*****

Pero también habría que decir que cada generación es siempre pionera y va en cabeza, pues en cada periodo vivido ella se convierte en  la pionera de su edad. Desde una perspectiva generacional, fuimos en cada momento los únicos niños, adolescentes, jóvenes, adultos y ancianos que se cruzaron por el mundo.


*****

La juventud: la atracción fatal. Concita todas las fuerzas que atrae a su alrededor, precisamente por constituir ella un haz de fuerzas, un desordenado tumulto de energías que sabe ordenar a su alrededor las demás fuerzas dispersas. De ahí su poder y su atractivo, la alegría y el vigor pujante.

*****

Todos los gestos de los adolescentes delatan que quieren ser adultos con precipitación, como si acabasen de dar un portazo a su infancia.

*****

Es como si a medida que envejeciéramos nos fuéramos emborronando hasta acabar borrándonos del todo, pero lo cierto es en que en materia de personalidad  resulta todo lo contrario. Nuestra figura se va perfilando cada vez más hasta quedar completamente nítida y fijada: y es que cuerpo y espíritu recorren el mismo camino pero en direcciones opuestas. Al hombre le es dado alcanzar la madurez del espíritu justo en el momento en que su cuerpo está ya también listo y maduro para dejar que se desprenda ese fruto que ya no pertenece a la materia. Si la vejez es tan aborrecida en nuestros días es porque el hombre ha perdido la fe en las fuerzas del espíritu  y se deja vencer fácilmente por las apariencias.
 
*****

Ya casi no nos gusta nada de lo que antes nos gustaba pero cuántas cosas comienzan a gustarnos. Se nos están muriendo algunas costumbres pero cuántas otras nos están naciendo. No nace nada nuevo sino en la medida en que va muriendo lo viejo.

*****


Nuestra tarea es la de entregar en la mejor coyuntura el testigo que también a nosotros nos entregaron. Cuando nos damos cuenta de que el testigo está en nuestras manos, nos percatamos de que apenas nos queda ya tiempo para correr. Pero esto no es cierto. Siempre nos hemos estado preparando, sólo que en el momento en que tenemos que imprimir el ritmo del sprint es cuando somos conscientes de que lo que teníamos entre manos era un testigo.
 
*****

Si el hombre odia la vejez, hará todo lo posible por no llegar a esa edad. Va a intentar postergarla, disimularla, ocultarla, y vivirá su presente atemorizado, pues al final esa edad llegará inexorablemente. Cada momento del tiempo es constelación de una edad, es acumulación de un tiempo sucesivo, comprensión de ese tiempo, pero en el ser vivo no puede haber comprensión de ese tiempo sin una sucesiva transformación. Cada edad representa la manera en que hemos transformado en nuestra figura y en nuestros modales el tiempo que se nos ha dado.
 
*****


Hay que saber que el ser que hemos dejado atrás, el ser que hemos sido pervive en el entorno, en sus obras. El mundo lo contiene, contiene, debidamente asimilado el ser que fuimos, pero lo conserva en obra; si no somos capaces de percibirlo es porque está diluido en la gran Obra que es el U
niverso. En el mundo no podemos dejar nuestro ser, sólo nuestro obrar. Todo lo que obramos es para dejar un símbolo, una cifra incógnita de nuestro ser en el mundo. Sólo podemos simbolizarnos de esta manera. El envejecimiento es el precio que pagamos  por rejuvenecer, por dar vida al mundo y por sostenerlo en nuestro regazo. ¿Quién no estaría dispuesto a pagar ese precio por colaborar en la pervivencia y rejuvenecimiento del universo? No se nos puede ofrecer mejor don ni mejor tarea.


Esta es la única manera de que nuestra vida sea un renovado rejuvenecimiento: que nuestro pasar por el mundo sea un siempre estarse despertando, un despertar cada vez más hondo para que podamos ver este mundo siempre despiertos.
 
***** 

Amar la vejez es amar una vejez con proyectos. El hombre necesita de la vejez porque sabe que ahí ocupa un lugar, porque necesita de esa edad para culminar su proyecto. Por eso no puede haber vida bien cumplida si no ha sido vivida bajo la luz de un proyecto.
 
*****
 
Por muy rica en aventuras que llegue a ser la vida de un hombre, tal cúmulo de experiencias nunca superará a la exploración que lleva a cabo un niño cuando se le permite salir solo a la calle  por primera vez.
 
*****

La vejez: el que se ha dejado conformar por esas arrugas  y por ese encorvamiento ha indisciplinado su cuerpo bajo una rigurosa deformación, de la misma manera que otros viejos lo han conformado bajo la disciplina de la formación. Aquella región que no se somete a una tarea de disciplina y formación acaba siendo vencida por el peso de la deformación.
 
*****

En todos los recién nacidos queda una expresión en su rostro y en sus gestos como si hubieran sido sorprendidos y se preguntasen: ¿Pero qué hago yo aquí? Con el tiempo la sorpresa se irá difuminando y la pregunta se irá olvidando, pero permanecerá la angustia de no haber obtenido una respuesta.
 
*****

Al anciano se le acaba de desprender la máscara que él mismo se fue colocando durante su vida, para convertirse por fin en el niño que fue, con los mismos tics, con los mismos traumas y gestos que tenía entonces, pero ya al desnudo y en carne viva.
 
*****

La madre siempre se muere cuando el hombre es todavía un niño.  Y es entonces cuando se hace adulto.
 
*****

Si el hombre desprecia y teme tanto la vejez no es porque ésta tengo algo malo –al contrario, no es peor ni mejor que cualquier otra edad- sino porque  en toda su fisonomía se puede leer que el hombre no puede escapar de la muerte.

Comentarios

ENTRADAS POPULARES

5 sonetos de Jorge Luis Borges (Efímeros y breves 157)

  Que Borges es un magnífico urdidor de sonetos creo que ya se conoce de sobra, pero, para quien no lo sepa, aquí le queda una buena muestra. Dejo aquí cinco sonetos que representan, por este orden, a las personas, los animales, las cosas, al universo y a sí mismo: es decir, a Borges y al otro, al otro Borges o al auténtico Borges, eso será algo que habrá que descifrar.  Los poemas van acompañados al final de una escueta reseña biográfica que elaboré en su día a partir de declaraciones en entrevistas.   CAMDEN, 1892   El olor del café y de los periódicos. El domingo y su tedio. La mañana y en la entrevista página esa vana publicación de versos alegóricos   de un colega feliz. El hombre viejo está postrado y blanco en su decente habitación de pobre. Ociosamente mira su cara en el cansado espejo.   Piensa, ya sin asombro, que esa cara es él. La distraída mano toca la turbia barba y la saqueada boca.   No está lejos el ...

"El eclipse". Augusto Monterroso (Cuentos célebres y breves)

  No voy a destripar aquí el final sorprendente e irónico de este cuento de Monterroso (se trata de su primer cuento, publicado en una revista en 1952), a fin de que su efecto se conserve íntegramente en el lector que se asoma a él por primera vez. Añadiré que no sólo es sorprendente e irónico su final; es ambas cosas desde el principio hasta el final y en un espacio muy breve ocurren muchas cosas, muchas alternativas, muchos cambios de situación y de estados de ánimo. Tal como debió ocurrir en la colonización y en el intercambio entre culturas en la conquista y la catequización de América. Pero en este cuento aparece de alguna manera la venganza de Moctezuma y es lo que le da su sabor irónico. El cuento rezuma esa ironía administrada en la sucesión de situaciones elegidas por Monterroso. El protagonista -un fraile catequizador en la conquista de América- se encuentra perdido, y nada simboliza más la situación de estar perdido que el hacerlo en medio de una selva. Perdido y sin e...

3 últimos poemas de Ida Vitale (Efímeros y breves 191)

  Ida Vitale es una poeta uruguaya nacida en Montevideo en 1923 y que pertenece a la Generación del 45. Allí estudió Humanidades   y se relacionó con figuras literarias como Juan Carlos Onetti e Idea Vilariño. Comenzó a escribir en la década de los 40 sus primeros poemas y a ejercer como crítica en periódicos. Una constante de su vida es que grandes figuras de la poesía como Gabriela Mistral, José Bergamín o Juan Ramón Jiménez auspiciaron su obra. Su primer libro, “La luz de esta memoria”, data de 1949. De esta primera etapa uruguaya es su libro “Cada uno en su noche”, 1960, cargado de intelectualidad y con el dón la palabra precisa. En 1974, a raíz del golpe de Estado en su país, se vio obligada a exiliarse a México junto a su esposo, el poeta Enrique Fierro. De la mano de Octavio Paz va a tener un protagonismo en la revista vuelta y en los círculos literarios mexicanos. Tras un efímero regreso a Uruguay, se traslada a La universidad de Austin donde comienza a impartir clases...

Cinco poemas de amor de R. Tagore (Efímeros y breves 134)

  Se dejan aquí cinco poemas de tema amoroso de Rabindranath Tagore, sacados de su libro de poemas "Gitanjali", publicado por primera vez el lengua bengalí en 1910. Los traductores a quienes se les deben esta versión, Subbro Bandopadhyay y Jesús Aguado han destacado en su prólogo lo lúminoso como rasgo principal de su poesía, incluso como lo que vertebra toda su obra. Cada página de Tagore, afirman, parece haber sido escrita por la luz. Aquí se dejan, pues, cinco poemas luminosos, que van acompañados de un resumen de su vida y de su obra. SI ME PONGO A PENSAR…   Si me pongo a pensar estás tu dentro Moviendo mis palabras. Si me pongo A caminar mis huellas me anteceden Porque tú las imprimes en el polvo. Si me pongo a podar eres mis manos. Si me baño en el río, mis burbujas, Mi piel enjabonada, mi temblor Cuando los peces rozan mi cintura. Si me pongo a esperarte eres la espera Y el sol que se ha dormido y las polillas. Le he puesto una guirnalda a este ...

Ida Vitale — Poemas de juventud (Poetas 157)

Se deja aquí una buena muestra de los poemas de juventud de Ida Vitale, poemas que escribió cuando la poeta apenas contaba veinte años de edad y que fueron descubiertos recientemente de forma casual. Lo cuenta su descubridora, Claudia Guillot, en el epílogo que acompaña al libro editado por Tusquets. El descubrimiento ocurrió cuando ésta se hallaba ayudando al padre a reordenar la biblioteca familiar, algunos de cuyos libros habían pertenecido al abuelo, el escritor y crítico literario Gervasio Guillot Muñoz. Entre los muchos tomos de poesía que fueron ordenando, asomó un librito que más bien parecía una libreta y con una cubierta de gamuza marrón. Sin más título que tres iniciales, el librito mostraba en las primeras páginas una dedicatoria con firma indescifrable: "A Gervasio Guillot Muñoz, intentando agradecer el advenimiento de su amistad. Con la mía segura". El enigma sobre la identidad de quien escribió esos poemas manuscritos se acrecienta cuando el padre de Claudia es...

El cuervo y su "metodo de composición" de E. A. Poe (Efímeros y breves 195)

  Se deja aquí el célebre poema de Edgard Allan Poe, "El cuervo", acompañado de su "Método de composición" (The Philosophy of composition) , donde el autor revela el proceso mental que le condujo a componerlo. No se sabe qué es mejor si el poema o su anexo aclaratorio. Pocas mentes literarias han sido tan analíticas como la de Poe, a la vez que pocos escritores han tenido una reputación tan grande de genio inspirado. Quien quiera hallar la solución a esta paradoja ha de acudir a The Philosophy of compositión , donde claramente se ve que reniega de la inspiración. Podría parecer que al burlarse de la inspiración como auxilio del arte está perjudicando al artista y al escritor, pero es al revés. Cuando el arte toma conciencia de la dificultad del proceso creativo, puede decirse que aquel se convierte en una ciencia y que puede ser explicado y demostrado como un teorema matemático. A diferencia de lo que creían muchos escritores románticos y de los postulados del surr...

"Derrota", el gran poema de Rafael Cadenas (Efímeros y breves 193)

  Lamento no haber leído antes este extraordinario poema de Rafael Cadenas que aquí se deja hoy y que hace honor a la fama que le precede. Porque es uno de esos poemas con los que mucha gente se puede identificar. y siento que de alguna manera nos representa a muchos, no sólo a aquellos jóvenes venezolanos que se sintieron concernidos cuando se publicó este poema. Me parece que, más de 60 años después de su publicación, el poema ya ha alcanzado un valor universal que lo hace intemporal y lo vuelve todavía vigente como expresión de una protesta existencial. Rafael Cadenas escribió el poema en 1963 y apareció publicado por primera vez el 31 de mayo de ese año en "Clarín", un diario de orientación radical que pertenecía al partido comunista. Pronto el poema se difundió mediante copias multigrafiadas que fueron pasando de mano en mano entre los estudiantes venezolanos. Con el tiempo se convirtió en un poema tan famoso que casi ha eclipsado la posterior obra de Rafael Cadenas. Se ...