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15 aforismos de Ralph Waldo Emerson (Efímeros y breves 148)

 


Se dejan aquí 15 aforismos o breves fragmentos de R. W. Emerson, que han sido entresacados de sus ensayos. De antemano se piden disculpas por semejante violación de la integridad del texto, pues la capacidad oratoria de Emerson, así como su afán por agotar un tema con explicaciones concéntricas y continuadas para perfilar con matices la totalildad de lo que buscaba expresar, hace que la brillantez de su pensamiento queda empeñada y situada demasiado fuera del contexto en que ha sido ideado y escrito. Sin embargo, su pensamiento muchas veces queda de esta forma formulado en una breve frase que brilla sobre el resto y que a veces parece una sentencia con la que trata de compendiar toda una filosofía o una gran idea que se repite con variantes. En breve se acometerá el pensamiento de Emerson en la sección “Pensamientos” y se le dedicará una larga reseña biográfica, así como un análisis más o menos exhaustivo de su pensamiento. Para acompañar estos fragmentos se deja una breve reseña al final que puede valer como mínimo anticipo.

 

La creencia en nuestro propio pensamiento, la creencia de que lo que es verdad para nosotros en lo recóndito de nuestro corazón es también verdad aplicado a los demás hombres, es el genio.

 

El que quiera ser hombre no debe ser conformista. Quien desee merecer las palmas inmortales no debe fiarse de que le digan que uno es bueno, sino que debe cerciorarse de que verdaderamente lo es. Nada es sagrado, sino la integridad de vuestro propio espíritu. Absuélvete tú mismo y merecerás el sufragio del mundo.

 

Fácil es vivir en este mundo de acuerdo con sus opiniones, pero fácil es vivir en la soledad de acuerdo con las nuestras; el hombre grande es aquel que en medio de la multitud guarda con perfecta suavidad la independencia de la soledad.

 

Cuando los hombres sencillos obren de manera original, la brillantez quedará transferida de los actos y acciones de los reyes a la de los simples particulares.

 

Toda la historia se resuelve con gran facilidad en la biografía de unos cuantos hombres fuertes y de buena fe.

 

Todos los hombres son sinceros cuando están solos. Tan pronto se presenta otra persona en escena, comienza la hipocresía.

 

Fácil es comprender que, en caso de existir una confianza en uno mismo superior a la existente, este hecho produciría una revolución en todas las ocupaciones y relaciones entre los hombres: en su religión, en su educación, en sus fines, en sus maneras de vivir, en su asociación, en su propiedad, en sus opiniones especulativas.

 

El secreto de la fortuna reside en gozar de la alegría que disponemos.

 

El placer de viajar es el paraíso de los imbéciles.

 

Sólo cuando un hombre ha desterrado todo lo que no le es propio y depende de sí es cuando lo considero fuerte y sobresaliente.

 

La sociedad no progresa nunca, pues pierde por una parte lo que gana por otra. Está sujeta a continuos cambios; es bárbara, civilizada, cristianizada, rica, científica; pero todos estos cambios no son mejoras ni mucho menos, porque por cada cosa que se le introduce se le extirpa otra. La sociedad adquiere artes nuevas, pero pierde viejos instintos.

 

La admiración que sentimos por lo antiguo no es la admiración por lo viejo, sino la admiración por lo natural.

 

Generalmente, todos aquellos males a cuyos efectos no sucumbimos pueden considerarse como beneficios para nosotros. Así como el habitante de las islas de Sándwich cree que el valor y la fuerza del enemigo a quien quita la vida llegan a integrarse en su cuerpo, nosotros ganamos la fuerza de la tentación que resistimos.

 

No hay hombre que aprenda aquello para lo cual no tiene preparación adecuada, por muy cerca de sus ojos que esté el asunto de que se trate.

 

Lo que el corazón cree que es grande, lo es verdaderamente. El énfasis del espíritu es siempre justo.



RESEÑA BIOGRÁFICA

Ralph Waldo Emerson fue un filósofo y poeta que nació en Boston el 25 de mayo de 1803. Se educó en su ciudad y se consagró a los estudios eclesiásticos en Harvard Divinity School, y se graduó de predicador en la iglesia unitaria en 1929, renunciando tres años más tarde por motivos de conciencia y porque pensaba que sus facultades oratorias no estaban al nivel que se exigía a un predicador. Tras su renuncia se trasladó a Concord donde falleció, ya con las facultades bastante mermadas, de una apoplejía en 1882. Antes y justo inmediatamente después de haber renunciado a su cargo, tuvo la ocasión de realizar un viaje por Europa y de trabar amistad con Carlyle, quien lo orientó en unas determinadas tendencias filosóficas, particularmente influyendo a través de su individualismo histórico. Su sistema lo denominó trascendentalismo, que podría reducirse a un idealismo individualista universal. Es idealista en cuanto que pone en el espíritu humano la razón de ser de la naturaleza sensible; individualista, porque añade que todo hombre debe crear de nuevo el mundo en su libre modo de concebirlo. Reaccionaba con indignación a los obstáculos que resultaban en nuestro modo de ver de las maneras usadas en las generaciones que nos precedieron. Ferrater Mora destaca que a pesar de que su pensamiento no se adscribe a ningún sistema, no por ello deja de responder a un postulado íntimo que recoge las verdades eternas del idealismo en oposición al sensualismo y atomismo. La naturaleza es para Emerson un hecho del espíritu y los hechos naturales son caminos que conducen a realidades trascendentes que corresponden con el fondo del alma. Subraya Ferrater que la filosofía de Emerson insiste de continuo en que cada ser tiene una ley propia, lo que le permite realizarse completamente. “La creencia y la confianza en esta ley implican, por una parte, la vida religiosa, cuyo valor consiste en su profunda interioridad y, por otra, la existencia moral, conforme a la vez a la Naturaleza y al espíritu por ser en última instancia conforme con la divinidad.”


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