Se dejan 15 aforismos de Kafka extraidos de la selección que hace su biógrafo Reiner Stach en su libro "Tú eres la tarea".
El camino verdadero pasa por una cuerda que no está tendida
en lo alto, sino apenas por encima del suelo. Parece más destinada a tropezar
que a ser rebasada.
Todos los errores humanos son impaciencia, una interrupción
anticipada de lo metódico, un aparente cerca con estacas las cosas aparentes.
Hay dos pecados capitales humanos de los que derivan todos
los demás: la impaciencia y la dejadez. Por la impaciencia fueron expulsados
del Paraíso, por la dejadez no regresan. No obstante, quizá sólo haya un pecado
capital: la impaciencia. Por la impaciencia fueron expulsados del Paraíso, por
la impaciencia no regresan.
A partir de un cierto punto ya no hay vuelta atrás. Ése es el
punto que hay que alcanzar.
El instante decisivo del desarrollo humano es perpetuo. Por
eso tienen razón los movimientos revolucionarios del espíritu que declaran nulo
todo lo anterior, puesto que todavía no ha pasado nada.
Uno de los medios de seducción más eficaces de los que se
sirve el mal es la invitación a la lucha. Es como la lucha con las mujeres, que
termina en la cama.
Como un camino en otoño: apenas queda bien barrido, se cubre
otra vez con las hojas secas.
Una jaula fue en busca de un pájaro.
Tú eres la tarea. Ningún alumno a lo largo y ancho.
Del verdadero enemigo te llega un valor ilimitado.
Entender la suerte de que el suelo sobre el que estás no
puede ser más grande que los dos pies
que lo cubren.
¿Cómo puede uno alegrarse del mundo salvo cuando huye a él?
Hay una meta, pero ningún camino; lo que llamamos camino es
vacilación.
Cuando uno ha acogido al mal en su interior ya no exige más
que creamos en él.
Los pensamientos secretos con los que acoges en ti al mal no
son los tuyos, sino los del mal.
Uno se sorprendió de cuán fácil iba por el camino de la
eternidad; es que estaba recorriéndolo a toda velocidad hacia abajo.

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