Dejo un puñado de poemas del primer libro de Vicente Aleixandre, "Ámbito", publicado en 1928. Sucesivamente se iran seleccionando poemas de sus siguientes libros y se dejará una reseña biográfica.
ADOLESCENCIA
Vinieras y te fueras dulcemente,
de otro camino
a otro camino. Verte,
y ya otra vez no verte.
Pasar por un puente a otro puente.
-El pie breve,
la luz vencida alegre-.
Muchacho que sería yo mirando
aguas abajo la corriente,
y en el espejo tu pasaje
fluir, desvanecerse.
FINAL
En el postrer paseo,
sentados,
a cielo abierto y solos,
con pensamiento y mano.
Luz difusa en la hora
última,
de cosas que, si han sido,
se tornan paso
a paso.
Aldea ya disuelta.
Ausencia de miradas
que vuelan de la torre
por el cielo
en una ida sin fin.
Palabra sola que pende
del alambre,
en el camino, suelta.
Dulce fiesta de paz en el crepúsculo,
dulce fiesta que afuera
se mira entre la vida,
entre el céfiro blando,
cara a la primavera.
RELOJ
LA UNA
La una. Se pretenden
presagios de campanas
libres, pero ya están
-haz de filos, de lanzas-
apretadas de tarde
las flechas, solidarias.
Una venda de tiempo
transparente las ata.
No se siente ni ruido
ni pasaje. Luz cálida.
De la ceñida forma
y peso se desgaja
una espiga. La una
se escucha fresca, clara,
universal. Un ángulo
de sombra abre su pausa.
LAS SEIS
Sería como si hermanas
así, corriendo locas
-que llego yo, que tú-
se dieran solo sombra
y se la hurtaran luego,
una delante, la otra
pisándole su huida,
para alcanzar la comba
altura de la tarde
y allí dejaran, todas,
caer sus cuerpos frescos
en la vibrante alfombra
crepuscular, gemelas
de tino, gracia y onda,
bajo los tiernos grises
finales y las rosas.
LAS OCHO
Las ocho. Se querrían
nuevos tañidos claros
a poniente, !Sonad,
campanas, sin desmayo!
Y la noche -poder,
virtud, tesón, estrago-
hace emoria el día
exangüe, sin trabajo
lo descuaja redondo
del aire y, cancelándolo,
en molde de pretérito
lo hace caer metálico.
¿Historia? ¿Vida? Lento
fluir -reloj- cerrado.
Continuo, frío, azul,
parado, crece el ámbito.
LAS TRES
Solo te veo a ti,
campo claro, solmne,
desnudo, con un vuelo
de aves que se pierde
lejano en ese valle
cerrado que contiene
-fronterizo-la tarde
segunda, ya impaciente
de otras luces, otra hora
más otoñal, más muelle,
más dulce, mas que el tiempo
en tránsito retiene
hasta que fine el paso
de las aves, tres, fuertes,
finas, desbridadoras
de la hora y trasponientes.

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