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5 sonetos de Jorge Luis Borges (Efímeros y breves 157)

 


Que Borges es un magnífico urdidor de sonetos creo que ya se conoce de sobra, pero, para quien no lo sepa, aquí le queda una buena muestra. Dejo aquí cinco sonetos que representan, por este orden, a las personas, los animales, las cosas, al universo y a sí mismo: es decir, a Borges y al otro, al otro Borges o al auténtico Borges, eso será algo que habrá que descifrar. 

Los poemas van acompañados al final de una escueta reseña biográfica que elaboré en su día a partir de declaraciones en entrevistas.


 

CAMDEN, 1892

 

El olor del café y de los periódicos.

El domingo y su tedio. La mañana

y en la entrevista página esa vana

publicación de versos alegóricos

 

de un colega feliz. El hombre viejo

está postrado y blanco en su decente

habitación de pobre. Ociosamente

mira su cara en el cansado espejo.

 

Piensa, ya sin asombro, que esa cara

es él. La distraída mano toca

la turbia barba y la saqueada boca.

 

No está lejos el fin. Su voz declara:

Casi no soy, pero mis versos ritman

la vida y su esplendor. Yo fui Walt Whitman.

 

 

LA PANTERA

 

Tras los fuertes barrotes la pantera

repetirá el monótono camino

que es (pero no lo sabe) su destino

de negra joya, aciaga y prisionera.

 

Son miles las que pasan y son miles

las que vuelven, pero es una y eterna

la pantera fatal que en su caverna

traza la recta que un eterno Aquiles

 

traza en el sueño que ha soñado el griego.

No sabe que hay praderas y montañas

de ciervos cuyas trémulas entrañas

 

deleitarían su apetito ciego.

En vano es varío el orbe. La jornada

que cumple cada cual ya fue fijada.

 

 

 

LAS COSAS

 

El bastón, las monedas, el llavero,

la dócil cerradura, las tardías

notas que no leerán los pocos días

que me quedan, los naipes y el tablero

 

un libro y en sus páginas la ajada

violeta, monumento de una tarde

sin duda inolvidable y ya olvidada,

el rojo espejo occidental en que arde

 

la ilusoria aurora. !Cuántas cosas,

limas, umbrales, atlas, copas, clavos,

nos sirven como tácitos esclavos,

 

ciegas y extrañamente sigilosas!

Durarán más allá de nuestro olvido;

no sabrán nunca que nos hemos ido.

 

 

A QUIEN ESTÁ LEYÉNDOME

 

Eres invulnerable. ¿No te han dado

los números que rigen tu destino

certidumbre de polvo? ¿No es acaso

tu irreversible tiempo el de aquel río

 

en cuyo espejo Heráclito vio el símbolo

de su fugacidad? Te espera el mármol

que no leerás. En él ya están escritos

la fecha, la ciudad y el epitafio.

 

Sueños del tiempo son también los otros,

no firme bronce ni acendrado oro;

el universo es, como tú, Proteo.

 

Sombra, irás a la sombra que te aguarda

fatal en el confín de tu jornada;

piensa que de algún modo ya estás muerto.

 

 

EL REMORDIMIENTO

 

He cometido el peor de los pecados

que un hombre puede cometer. No he sido

feliz. Que los glaciares del olvido

me arrastren y me pierdan, despiadados.

Mis padres me engendraron para el juego

arriesgado y hermoso de la vida,

para la tierra, el agua, el aire, el fuego.

Los defraudé. No fue feliz. Cumplida

no fue su joven voluntad. Mi mente

se aplicó a las simétricas porfías

del arte, que entreteje naderías.

Me legaron valor. No fui valiente.

No me abandona. Siempre está a mi lado

la sombra de haber sido un desdichado.



RESEÑA BIOGRÁFICA

Jorge Luis Borges (Buenos Aires, 24 de agosto de 1899 – Ginebra, 14 de junio de 1986). Escritor de ensayos breves, cuentos y poemas. Para Borges, el valor de la poesía reside en la emoción: “Uno escribe no sólo por medio de las palabras, sino a pesar de las palabras” A diferencia de otros poetas, Borges no concebía la poesía ni como un juego verbal (Gerardo Diego), ni como un producto de la inteligencia (E. A. Poe). Coincidía con Stevenson en que la cualidad principal que debía poseer un escritor era la cualidad ética. Resumía esta ética en la lealtad hacia lo que uno se ha propuesto. De todos los poemas que había escrito, su preferido era el titulado “Límites” que “corresponde con una experiencia que todo el mundo ha tenido y que quizás algunos poetas no la hayan expresado: el hecho de que cuando uno llega a cierta edad ejecuta muchos actos por última vez” En 1955 tienen lugar dos de los hechos más significativos de su biografía. Es el año en que es nombrado director de la Biblioteca Nacional, y el año en que se queda ciego. Inspirado, probablemente, por esta experiencia, escribe “límites” -publicado aquí en la anterior entrega-. “Ya era un hombre viejo, dice Borges, y mirando la biblioteca pensé: cuántos libros hay aquí que he leído y no volveré a leer”. Se convierte entonces en el centro de un orbe de casi un millón de libros de los que apenas logra descifrar los lomos y las carátulas. No obstante, es a partir de este momento cuando se dedica con intensidad a escribir poesía y aprender lenguas extranjeras. “Ser ciego tiene sus ventajas. Yo le debo a la sombra algunos dones: le debo el anglosajón, mi escaso conocimiento del islandés, el goce de tantas líneas, de tantos versos, de tantos poemas”. Su editor le propuso, entonces, publicar un libro si le entregaba 30 poemas por años: “Treinta poemas significan una disciplina, sobre todo cuando tienes que dictar cada línea; pero, al mismo tiempo, la suficiente libertad, ya que es imposible que en un año no le ocurran a uno treinta ocasiones de poesía”. “Todo lo que he escrito, resumió Borges en una entrevista, se refiere a esas dos perplejidades que son la misma, la del tiempo y la de la identidad personal, la realidad del yo”. Respecto a aquella primera perplejidad, en alguna ocasión Borges confesó haber tenido dos veces la experiencia de vivir fuera del tiempo. En Palermo y en los puentes de la Constitución… “Una mujer me había dejado… -refiere en una entrevista-. Y de golpe estaba pensando en eso, y de pronto me vi así, en tercera persona, y sentí: “qué puede importarme lo que le pasa a Borges, si yo soy Otra cosa; lo que me ha pasado es meramente circunstancial”. Ahora, yo no sé cuánto “tiempo” duró ese estado; pero yo me sentí, no sé si feliz, como sereno, como arrebatado así de todo. Y he tratado de decirlo, una vez en un poema y otra vez en prosa, pero no sé si he logrado comunicar esa sensación”.

 


Comentarios

  1. Muy buenos los poemas seleccionados. Además, las palabras de la "Reseña biográfica" me resultaron mesuradas y profundas. Demuestra usted un gran dominio del orbe borgeano y, también, una vasta sensibilidad, con la luz del decoro. Felicidades.

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  2. Muchas gracias por sus palabras de felicitación. Borges es uno de mis autores más queridos y se merece estas palabras de felicitación por su obra. La reseña la hice en su momento casi a base de entrevistas, por eso es leve. Más tarde ya me leía alguna biografía y podría haber ampliado la reseña, pero tal como está es de mi gusto y me agrada que coincidiamos.

    A mi me gusta esa experiencia casi mística que refiere haber tenido. Un Borges que estaba sufriendo un mal de amores, un desengaño amoroso, y que al mismo tiempo tiene una experiencia de vivir fuera del tiempo y que se desengaña del mundo, de sí mismo y que, por tanto, tiene una revelación, eso es muy borgiano. Y es que a cada uno le pasan las cosas que se merece, y las cuenta a su manera, porque también las cosas que le pasan a uno son a su manera. Y Borges, no cabe duda, era especialmente original.

    Un saludo.

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