LA FRASE DEL DÍA 16/06/2024. Leane Ten Brinke (psicóloga): "Las mentiras resisten mal las preguntas inesperadas".
"Las mentiras resisten mal las preguntas inesperadas".
— Leane Ten Brinke
La mentiras resisten mal las preguntas inesperadas, eso lo saben bien los verdugos, los torturadores y los policias en busca de algún desliz criminal; una mentira se caga por la pata baja cuando le sueltan a bocajarro cualquier pregunta inocente. La mentira lo soporta todo, hasta que la ridiculicen, hasta que se burlen con escarnio de quien la ha emitido, pero lo que no soporta es una pregunta inesperada, y si luego además es impertinente ya le da la puntilla. Viene todo esto a cuento de la entrevista que ha concedido Leanne Ten Brinke a "La vanguardia" (léase aquí). Leanne dirige un laboratorio dedicado al estudio de la verdad (el Truth and Trust Lab) y casi nos podemos imaginar a la mentira espumeando al borde de las probetas y saliendo disparada en cuanto se la somete al reactivo de la verdad. La mentira puede disfrazarse de muchos modos, pero en cuanto llegan, según Leanne Ten Brinke, las preguntas inesperadas la mentira huye escopetada o cae herida de muerte. Para probarlo, Leane se ha dedicado a analizar a las llamadas personalidades oscuras y analizar su comportamiento, su capacidad para mentir: la conclusión es que lo hacen bien porque saben manipular y no pestañean. Son un témpano de hielo. Son tan sólo una minoría pero causan un daño incalculable a quienes le rodean. Si usted se encuentre cerca de alguien que cree que puede ser un psicópata, aléjese cuanto pueda. De nada le valdrá usar la empatía y la compasión, ellos se aprovecharán de usted y se la meterán doblada. Tampoco le servirá de nada intentarle curar y llevarle al médico, porque la maldad psicopática y la mentira compulsiva no tienen cura ni se puede extirpar con una terapia. Si usted observa que un posible candidato a psicópata y mentiroso compulsivo está mintiendo y manipulándole sin parar, y eso monótonamente se repite una y otra vez, entonces ya sabe que usted está casi atrapado y tiene que huir de él como la peste. La psicóloga Leane Ten Brinke lo tiene claro: "Esperar que sientan culpa, remordimiento o compasión, es como intentar que una piedra sangre." Para curarse de algo hay que pensar que uno tiene un problema, pero el problema aquí está en que ellos lo ven en los demás, pero nunca creen que el problema son ellos mismos. Se aprovechan de las vulnerabilidades humanas: ellos saben que no sienten remordimiento ni compasión y lo utilizan. A menudo se sienten incomprendidos y la culpa siempre es de los otros.
Para detectar a un mentiroso hay que escuchar más las palabras que los gestos. Y sobre todo hay que escuchar las respuestas después de hacer las preguntas pertinentes. Y es que "Las mentiras resisten mal las preguntas inesperadas". Cuando usted crea que está ante una persona maquiavélica que le está contando una milonga o preparando una trampa, usted no dude en defenderse ametrallándolo a preguntas, láncele, si es necesario, todo un cuestionario: en algún momento cometerá un desliz. Aparecerán entonces más vaguedades, las historias comenzarán a resquebrajarse y aparecerán nuevos elementos que podremos comprobar. Pronto veremos cómo se desmoronan su patraña. No importa lo lejos que haya llegado un mentiroso compulsivo y con rasgos psicopáticos, eso no le libra de ser un psicópata. De hecho los puestos directos y los altos rangos de la políticos tienen más candidatos a psicópatas que cualquier otro sector de la sociedad. "Algunas investigaciones -dice Ten Brinke- elevan su presencia hasta cuatro veces más que en la población general". Incluso las personas narcisistas suelen mostrar más interés por la política. Así que nos va a ser imposible sentirnos seguros con nuestros gobernantes; nunca se dejen gobernar dócilmente, porque un político con rasgos psicopáticos que accede a la cima del poder puede llevar a todo un pueblo al abismo o al matadero. Para Leane Ten Brinke los sistemas más autocráticos tienden a concentrar más "personas oscuras". Y esto es lo más espeluznante: que el mundo está gobernando casi en su totalidad por psicópatas, pues resulta que la mayoría de los países del mundo son regímenes autocráticos. Más de las tres cuartas partes del mundo viven gobernadas por estos psicópatas. No sabemos cómo llegan estos calígulas al poder, pero desde luego tiene que ser a base de engañarnos muy bien. Cuando a Leane Ten Brinke la entrevistadora le pregunta por qué estas personas llegan tan lejos, contesta que porque están seguras de sí mismas y eso las vuelve carismáticas. No es el carisma exclusivamente un rasgo de las personas oscuras, pero Dios nos libre de las personas carismáticas. El carisma no es más que un gancho de seducción que utilizan para que traguemos su anzuelo. Mientras los demás dudamos hasta cuando nos lavamos los dientes, los psicópatas no pestañean ni para firmar nuestra condena de muerte. Mientras los demás -nos revela Leane Ten Brinke-, valoramos la honestidad, la cooperación y las relaciones duraderas, ellos se centran en lo que se tienen que centrar: en el poder, en el dinero y en el dominio sobre todos los demás, que somos casi todos. Porque, afortunadamente, esa es la buena noticia, que cada vez confiamos menos en las instituciones pero seguimos creyendo en las personas. Y todo eso a pesar de nuestra tendencia a engañarnos a nosotros mismos: todos nos creemos mejores personas que la media, lo cual es matemáticamente imposible, salvo que vivamos en el mejor de los mundos posibles. Pero para la doctora Leane Ten Brinke nos acercamos mucho a ese mundo y "la gente es mejor de lo que creemos". Y para afirmarlo se ampara en el famoso experimento que se llevó a cabo por la Universidad de Michigan sembrando carteras por los suelos de todo el mundo (17.000 carteras en 355 ciudades de 40 países). Lo sorprendente es que cuanto más dinero contenía la cartera más posibilidades tenía de ser devuelta. Vivimos en un mundo honrado que lo manchan unos pocos psicópatas, pero de qué forma lo corrompen. Hacen que nos pongamos a dudar de todos. Afortunadamente son los menos y no hace falta que llevemos el dinero a guardar el banco, porque cuanto más dinero encuentren en nuestra casa los ladrones más posibilidades hay de que se vayan con las manos vacías. Igual hasta nos dejan ellos un regalo y nos arreglan la cisterna.

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