Se dejan aquí 15
aforismos del premio nobel polaco Isaac Bashevis Singer que están relacionados
con su concepción de la literatura. Las citas han sido extraídas de los
siguientes ensayos: “Periodismo y literatura”, “¿quién necesita literatura?” y “viejas
verdades, nuevos clichés”. Su concepción literaria se fundaba en el fomento de
la individualidad; para Singer es la singularidad del escritor lo que dota
a su obra de un tono único. Asimismo pensaba el mayor pecado de una obra
narrativa era el no lograr entretener y por eso creía que en literatura el
suspense y la sorpresa son elementos fundamentales para no aburrir al lector. El
escritor además no escribe ni para el cajón ni para sí mismo. Su intención debe
ser la de dialogar con el lector sin el que su arte perdería sentido.
Las máximas van
a acompañadas, al final, de una breve reseña de la vida de Isaac B. Singer.
La literatura no
tiene nada que temer del buen periodismo, porque es mucho lo que ambos
comparten. El buen escritor también es casi siempre un buen periodista.
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La tarea de los
narradores consiste en evitar las frases manidas sin pasar por alto al ser
humano viviente.
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No hay paraíso
que compense a los lectores aburridos.
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Los
autores tienen que recordar que su obra tiene que despertar una sensación de
gozo en los lectores, elevar su espíritu y darles los medios de evasión que
toda forma de arte verdadero ofrece, ya sea comedia o tragedia
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No
es casualidad que muchos de los grandes maestros de la literatura se dirigieran
en primera persona a los lectores: veían a su público frente a ellos. A veces,
hasta les pedían disculpas porque temían estarse excediendo y hacerles perder
la paciencia. El solipsismo no es arte, los artistas deben asumir que los demás
existen.
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Sin
suspense no puede haber literatura.
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En
literatura, cualquier sorpresa es mejor que la ausencia de sorpresas.
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El
mal interesante tiene mucho más valor que la santidad manida. A menudo, la
literatura prefiere la enfermedad a la salud.
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La
literatura no siempre está a favor de los justos. No siempre cree en la
igualdad. Ama la libertad, pero un tipo de libertad particular: la libertad del
capricho y del antojo.
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El
talento genuino está dotado de una fuerza que nadie es capaz de destruir.
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En
ninguna época los verdaderos maestros intentaron ser originales. La
originalidad era fruto de su personalidad.
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El
verdadero artista nunca se opone a experimentar con la forma y la estructura,
pero la historia demuestra que el arte pierde fuerza cuando la originalidad se
convierte en el objetivo del creador.
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Los
lectores que quieren datos no leen novelas.
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El
arte ha sido y sigue siendo un medio de entretenimiento. Los artistas modernos
temen esta palabra. Consideran bochornoso ser responsables de “entretener”.
Quieren ser maestros, líderes y descubridores, pero ni lo son ni podrán serlo
nunca. Si Homero hubiera escrito la Iliada y la Odisea para impartir al mundo
historia y mitología griegas, ambas obras habrían caído en el olvido hace mucho
tiempo.
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Es
imposible escribir con veracidad sobre seres humanos sin creer en algo superior
a ellos.
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El
arte ha de tener belleza. El arte feo es un concepto tan falso como el arte
tedioso.
RESEÑA
BIOGRÁFICA DE ISAAC BASHEVIS SINGER
Isaac Bashevis Singer nació en Polonia en 1904, en el seno de una familia de rabinos donde “ser judío y ser hombres eran sinónimos”, según sus propias palabras. A los 4 años se mudó a Varsovia desde Radzymin y allí residió hasta que emigró a Nueva York en 1935 huyendo del nazismo. Todo su mundo literario versa precisamente sobre la cultura y la espiritualidad de las aldeas judías en la Europa del este y que fueron destruidas por el holocausto. Sus relatos adquieren un tono fantástico poblado por la magia y el misticismo judíos. Demonios y duendes pueblan sus historias para tratar de explorar la tensión espiritual de los dilemas existenciales en los que se ven inmersos los personajes. Su concepción literaria está influida por la cábala y por su propia experiencia religiosa. Es posible que esta religiosidad judía fuera determinante para que se decidiera a escribir en yiddish, pues él mismo confesó que le dolía ver cómo la literatura hebrea moderna se volvía cada vez más mundana. No sin polémica, en 1978 le fue concedido el nobel por el arraigo de su literatura en la tradición cultural judía, sin perder de vista su valor universal. Era la época en la que los judíos rusos en la URSS trataban de salir para emigrar a Israel, por lo que su nobel se leyó como un respaldo moral a la causa judía frente a la opresión soviética. Entre sus obras se pueden destacar “La familia Moscat”, que narra la historia de una familia judía en Polonia a través de varias generaciones; el mago de Lublin, que sigue la vida prodigiosa de un ilusionista polaco que se mueve entre la magia y la religión. Los últimos años de vida los pasó siendo un fervoroso vegetariano y es célebre la respuesta que dio cuando le preguntaron si su dieta era por motivos de salud: “Por mi salud no; por la salud de los pollos”. Su postura sobre este asunto la explicitó en su ensayo “Mi concepto de la religión” donde defendía que “nuestra felicidad no debe basarse en la desgracia de los demás”. Y aplicaba este principio a todas las criaturas. “No quiero saciar mi apetito con el sufrimiento de un buey o de un pollo. Mientras a estas criaturas no se les concedan sus derechos, cualquier fe seguirá siendo injusta." Murió en Miami el 24 de julio de 1991 a causa de un derrame cerebral.
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