LA FRASE DEL DÍA 06/07/2026. Solomy Balungi Bossa (Jueza del Tribunal Penal Internacional): "Seguimos siendo innecesariamente crueles y egoistas".
"Seguimos siendo innecesariamente crueles y egoistas".
— Solomy Balungi Bossa
La frase de Solomy Balungi Bossa lapida al mundo. El hombre sigue siendo un lobo para el hombre, innecesariamente, dice, y cada vez más fiero. Eso es lo que le ha enseñado su trabajo sobre la naturaleza humana, lo cruel y egoísta que resulta el ser humano. De una naturaleza así no se puede esperar un gran futuro para nuestra especie y sin embargo Solomy no se desalienta: "Pero también hay muchas personas que han hecho mucho bien. Por desgracia las cosas malas eclipsan a las buenas". Ya lo dijo Óscar Estivill en su día: "la bondad está ahí, pero no la miramos". Sólo que ahora da la impresión que hay como una nube que nos ofusca mirarla. Hoy mismo Reed Brody (abogado especializado en crímenes de lesa humanidad) ha denunciado en un artículo en el País (léase aquí) una estrategia para sembrar el caos por parte de Trump en las próximas elecciones: "el peligro -sentencia- no es un fraude masivo sino una niebla oraganizada". No se trata tanto de que las fuerzas fascistas traten de cambiarnos la mirada y el pensamiento como de impedirnos ver lo que tenemos delante de nuestros ojos y comencemos a dudar de si vale la pena luchar por que en el mundo impere la justicia. Y es esta una de las denuncias que lanza Solomy Balungi Bossa en su entrevista a "El País" (léase aquí), quien por cuestionar este estado fascista del mundo desde la Corte Penal Internacional es por lo que se ha convertido en una de las grandes disidentes perseguidas por el psicópata Donald Trump. Que el mundo ande gobernado por psicópatas es lo peor que le puede pasar al mundo, porque los caudillos se vuelven paranoicos y para compensar comienzan a perseguir con saña a todos los progresistas que tratan de restituir el paraíso a la tierra. No es extraño que siendo Jueza de apelación del Tribunal Penal internacional, Trump se haya decidido a perseguirla como gran disidente e incluso es posible que no le guste el color de su piel, para que nos vamos a engañar. Esta mujer ugandesa, que antes de estar en la Corte Penal Internacional trabajó en el tribunal de Naciones Unidas en Ruanda, fue recientemente objeto de duras sanciones por parte del gran psicópata para que no investigase crimenes relacionados con Israel. Ahora mismo no puede usar ni su tarjeta de crédito, una maniobra bien meditada para poner todas las cortapisas del mundo a una jueza que investiga crimenes de lesa humanidad. Se trata de poner palos en las ruedas del carro de la justicia para que se desbarranque por el camino antes de que pueda impartir justicia. Es esta una táctica antediluviana, pero ahora fomentada por el hombre más poderoso del mundo para hacer naufragar cualquier intento de poner orden en él. Según Solomy Balungi Bossa, Trump trata al Tribunal Penal internacional como una organización criminal o terrorista y es una estrategia exitosa y que cala: hacer que creamos que todos son los mismos perros, incluso los mismos lobos. Donald Trump, además de repartir collares y trahillas, se dedica también a poner bozales a los perros que ladran y protestan. Y es lo que denuncia esta ugandesa de 70 años que soñó con ser jueza para cambiar las cosas y ayudar a las mujeres: "Ahora parece que las personas que tienen el poder y la fuerza pueden hacer lo que quieran". No voy a añadir nada más para no hacer largo y tedioso el comentario a esta frase: "Seguimos siendo innecesariamente crueles y egoistas". No es una frase pesimista, sino una frase para meditar. No dice que seamos así, sino que no necesitamos ser así. En nuestra mano está el cambiarlo. A pesar de lo difícil que se lo ponen, esta jueza vino al mundo para cambiar las cosas y no parece que las amenazas de Donald Trump le hayan hecho cambiar de idea. A ver si el mundo aprende de ella.
Comentarios
Publicar un comentario