“Puedo cambiar de opinión en segundos” no sólo es la divisa de los hombres tontos; también de los hombres malos. Es mejor tener una mala opinión, que no tener ninguna, pues lo primero es signo de mala cabeza, pero lo segundo es ya tenerla vacía. Que el presidente del mayor imperio del mundo tenga esta divisa por bandera es para esperar de sus guerras el mayor apocalipsis. En cuanto se le permitió decir que podría disparar en la quinta avenida a gente y no perder votos, se le han permitido todas las tropelías que le siguieron, incluso la de asaltar el capitolio cuando perdió por fin los votos. Podría cambiar de opinión en segundos y decidir esta vez disparar en la quinta avenida. Como es tonto y además es malo y, lo peor de todo, un auténtico loco creyéndose el ser más cuerdo del mundo, ha cambiado la quinta avenida por el golfo pérsico, quizás porque en su ignorancia geográfica crea que ambos puntos no andan muy lejos, o quizás porque el dinero de su bolsillo cada vez anda más ce...
EFÍMEROS 81. René Descartes (1596-1650): "La hipótesis de un genio maligno" en el 430 aniversario de su nacimiento.
Se deja aquí un fragmento que pertenece a “Las meditaciones metafísicas” de Descartes, en donde se refiere a la fértil idea de poner un genio maligno como hipótesis para comenzar a dudar de nuestras creencias más arraigadas, y de este modo poder tener también la certeza de no caer en los errores a los que nos pueden arrastrar otras creencias. La más arraigada, la de creer en el testimonio de los sentidos. Comienza así a cimentar el camino hacia la búsqueda de un método cuya primera condición será "no admitir como verdadera cosa alguna que no se sepa con evidencia que lo es". El texto va acompañado al final de un breve reseña biográfica de Descartes. “Supondré, pues, que no un Dios óptimo, fuente de la verdad, sino algún genio maligno de extremado poder e inteligencia pone todo su empeño en hacerme errar; creeré que el cielo, el aire, la tierra, los colores, las figuras, los sonidos y todo lo externo no son más que engaños de sueños con los que ha puesto una celada a mi ...