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POETAS 125. Federico García Lorca (5). "Poeta en Nueva York"

 




Federico García Lorca nace en Fuentavaqueros, Granada, el 5 de junio de 1898. Su padre es un rico hacendado, casado en segundas nupcias con la maestra del pueblo. Ciertos problemas motrices hacen que el pequeño Federico comience a hablar y andar muy tardíamente. Cuando tiene cinco años, la familia se traslada al vecino pueblo de Valderrubio. A los siete años ingresa en el internado de los escolapios de Almería, pero una grave enfermedad de la boca le obliga a volver con sus padres. Van a vivir a Granada y estudia el bachillerato en el colegio del Sagrado Corazón de Jesús. Desde niño aprende a tocar la guitarra. Es muy aficionado a las coplas populares y a la función de teatro. Más tarde estudia piano y armonía y sueña con dedicarse a la música, pero sus padres le obligan a cursar una carrera universitaria. En 1915 comienza derecho y Filosofía y letras en Granada. La pasión de escribir sustituye a su frustrada vocación de  músico. Su padre financia en 1918 la publicación de “Impresiones y paisajes”, que es un fracaso de ventas. Traba una amistad imperecedera con Manuel de Falla. En 1919 se va a estudiar a Madrid. Al principio se hospeda en una casa de pupilaje donde vivía uno de sus amigos. Pronto entra contacto con Alberto Jiménez Fraud, heredero de Giner de los Ríos, que le ofrece una plaza en la prestigiosa Residencia de Estudiantes. Con él llevaba una recomendación de Fernando de los Ríos dirigida al poeta Juan Ramón Jiménez. Allí se encuentra con el poeta Jorge Guillén. La residencia contó además con figuras importantes, como Miguel de Unamuno, José Ortega y Gasset y Juan Ramón Jiménez. A ellos acudirían renombrados hombres de ciencia y letras como Albert Einstein, Madame Curie, Valery, Marinetti, Valle-Inclán, Ortega , Gregorio Marañón o Eugenio d’Ors. Allí comienza a convivir y a trabar amistad con Pepín Bello, Rafael Alberti y Luís Buñuel y también comienzan sus apasionadas y tortuosas relaciones con Salvador Dalí. Trabaja duro  para abrirse camino en el mundo de las letras y conseguir la independencia económica de sus padres. Pero  no acaba de concentrar en los estudios y tampoco obtiene éxito como autor dramático ni como poeta. Por insistencia de su padre, logra por fin acabar la carrera de derecho en 1923. También a instancias de su padre, comienza a plantearse la posibilidad de algún trabajo lucrativo. Proyecta hacer oposiciones pero también irse a Italia. Durante el verano de 1924, García Lorca trabaja en el desarrollo del Poema del cante Jondo, que el titulará el romancero gitano. Lorca esclarecerá la entraña del proceso creativo de este poemario comentando tiempo después que “el romancero gitano no es  gitano más que en algún trozo al principio. En su esencia es un retablo andaluz de todo el andalucismo. Al menos como yo lo veo. Es un canto andaluz en el que los gitanos sirven de estribillo”. 1924  también fue el año de la composición de una de las obras más representadas en vida del autor, una comedia de corte cervantino, “La zapatera prodigiosa”. En marzo de 1925 se le abren nuevos horizontes y la oportunidad de viajar. Una oferta para dar una conferencia en Barcelona da paso a la invitación de  Salvador Dalí para que visite Cadaqués. Fueron aquellos días felices y alegres, cargados de sensaciones y de juegos infantiles. Allí se iniciaron los coqueteos con Ana María Dalí y con el mismo Salvador, a quien le uniría, además de una profunda amistad, una intensa relación amorosa. En Cadaqués realiza su primera lectura pública de “Mariana Pineda", ante la familia de su amigo. Luego una segunda lectura ante un grupo de amigos próximos a la familia. Es tanto el entusiasmo que suscita, que le proponen un homenaje en el hotel comercio de Figueres y más tarde en el Ateneo barcelonés. . Se le considera un juglar, un trovador y su nombre se extiende por todos los rincones de España y América. La estancia en Cataluña fue decisiva en la promoción definitiva de Federico. En 1927 publica su “Libro de poemas”, a la vez que consigue que Margarita Xirgu interprete con éxito en un teatro de Barcelona “Mariana Pineda, con el decorado pintado por Salvador Dalí. Durante esta época, se dedica también a la pintura, reúne sus dibujos y los expone en una galería de Barcelona. En Diciembre se desplaza Federico desde Granada a Sevilla para participar en una serie de actos literarios en la Real Sociedad Económica de Amigos del País. Con el poeta viajan Alberti, Gerardo Diego, Dámaso Alonso, Guillén y Bergamín, además del torero Ignacio Sánchez Mejía. El acto inaugural termina con la lectura de un pasaje de la Primera Soledad de Góngora a cargo de Alberti y Lorca. Se lee también un texto de Bergamín en el que se exponen las influencias de la nueva lírica, que se reparten entre el simbolismo francés, Antonio Machado y Juan Ramón Jiménez. La lectura del Romancero Gitano recibe severas críticas de Dalí y Buñuel, y se ahonda el distanciamiento estético. La incomprensión de sus viejos amigos, sumada a la ruptura de una relación amorosa con un escultor madrileño, sumen a Federico en una fuerte depresión que trata de aliviar aprovechando un viaje a Estados Unidos de Fernando de los Ríos. En Junio parte con su amigo en Barco desde Barcelona y llegan a la ciudad de Nueva York. Allí estudia en la universidad de Columbia y se gana la vida dando conferencias. Este episodio deja huella decisiva en su vida y obra. En Nueva York queda impresionado por las escenas de pánico que vive en las calles debido al hundimiento de la bolsa. En la Habana pasa, hospedado en la casa de unos amigos españoles, los días más felices de su vida, según propio testimonio.   A su llegada a España escribe la obra de teatro “el Público" y se lleva a escena “La zapatera prodigiosa”. También publica “El poema del cante jondo, con notable éxito. Con el advenimiento de la República, y a instancias de Fernando de los Ríos, a la sazón ministro, Lorca se embarca en "la barraca", un proyecto teatral ambulante que tenía que representar obras clásicas españolas por los pueblos de España: para empezar, escogerá entremeses cervantinos y “La vida es Sueño”,  y contará con la colaboración de Benjamín Palencia y Ramón Gaya, entre otros.  En el tiempo libre que le deja su actividad en "la barraca", escribe la obra de teatro “así que pasen cinco años”, donde exhibe su preocupación por la soledad del ser humano, el rápido paso del tiempo y la incapacidad para satisfacer el amor. Entre marzo y mayo de 1932 viaja por varias ciudades españolas para impartir conferencias promovidas por los Comités de Cooperación intelectual. La honda impresión que le causa Galicia se traducirá en la escritura de seis poemas escritos en gallego, que le publicará su amigo Blanco Amor.   En Agosto descansa en Granada de las representaciones de la barraca y escribe en poco tiempo “Bodas de Sangre”, que se representará al año siguiente en Madrid con gran éxito de taquilla. Regresa de nuevo a Granada para escribir Yerma, un drama sobre la mujer estéril.   En Julio de 1933 Federico viaja a Argentina para acudir al estreno de Bodas de Sangre. Lleva consigo en el barco los escritos de las conferencias que iba a impartir –“Juego y Teoría del duende”- y varios poemas amorosos que integrarán más  tarde su póstumo “Diván del Tamarit”. Allí conoce a Neruda y a Borges. Además, la representación  de la Zapatera Prodigiosa y Mariana Pineda, tanto en Buenos Aires como en Montevideo,  le reportan por primera vez pingues beneficios. A su regreso a España enseguida da a la imprenta, por mediación de Blanco Amor, algunos poemas de Diván del Tamarit en un intento de recrear la atmósfera morisca de Granada.  La muerte de su amigo torero y escritor en una plaza de toros de Manzanares le conmueve hasta al punto de hacerle escribir uno de los mejores poemas elegíacos de la lírica española: “Llanto por la muerte de Ignacio Sánchez Mejía”.   A finales del 34  estrena Yerma y escribe Doña Rosita la Soltera, “en la línea trágica de nuestra vida social, las españolas que se quedaban solteras”, sátira que fustiga  toda la cursilería y mojigatería de la vida provinciana. Es esta una época de intensa actividad que va recogiendo los éxitos de su trayectoria. El “romancero gitano” bate records de venta. En Barcelona estrena Doña Rosita con gran acogida y en sus recitales de poemas del Cante Jondo y Romancero se le escucha con admiración y fervor. Al mismo tiempo sigue manteniendo sus desplazamientos con la barraca, que ya empieza a dar sus últimos coletazos, retirado el favor del gobierno de Lerroux.  La última obra que termina poco antes de su muerte es Bernarda Alba, el drama de una mujer que tras quedarse viuda decide, con mano autoritaria, convertir su casa en un convento de clausura donde encierra a sus hijas para evitar las habladurías del pueblo. La obra, que no llegaría a estrenar, se convierte en símbolo de la España negra y represora. Esta carrera de éxitos se ve bruscamente interrumpida por la muerte el 19 de agosto de 1936. Su asesinato convirtió a Lorca en víctima arquetípica del fascismo e influyo en la difusión de su figura como poeta universal. El fusilamiento de Lorca queda explicado por razones políticas en un contexto general de represión. Se le consideraba un rojo indeseable  que se había significado con la firma de documentos antifascistas y tomando actos públicos en apoyo del comunismo internacional. Además estaba unido por lazos de amistad o parentesco a personas tan malquistas como Fernando de los Ríos o Manuel Fernández, su cuñado, alcalde socialista de Granada a la sazón, que también sería ejecutado. Por otra parte la burguesía granadina no parecía dispuesta a perdonarle los duros ataque que le había dirigido poco tiempo antes. La denuncia partiría de los ultracatólicos de la CEDA, que se movían en torno al comandante José Valdés, jefe de gobierno de Granada tras la sublevación, quien firmó la sentencia de muerte. Casi todas las investigaciones han exonerado de culpa a los hermanos Rosales, destacados falangistas con los que Federico tenía una gran amistad, principalmente con Luis. El 16 de julio, Lorca se había trasladado de Madrid a Granada donde pensaba hallarse más seguro. Tras haber sufrido varias amenazas pidió a Luís Rosales que lo refugiara en su casa. Se instaló allí el 9 de agosto. El 16 fueron a sacarlo con una orden de detención. Parece probado que los Rosales hicieron todo lo posible por salvarlo, pero el desenlace fue inesperadamente rápido. Después de ser trasladado a distintos calabozos, el 19 fue fusilado en un paraje cercano a Víznar, junto a un maestro y dos anarquistas.


Cabría distinguir dos momentos en la actitud de Lorca ante la edición de su obra: el primero abarcaría hasta 1928, fecha de edición del Romancero Gitano, y el segundo se extendería hasta el año de su muerte. En la primera etapa Lorca proyecta y gestiona la edición de sus libros; en la segunda, en cambio, se muestra remiso a la entrega de textos a los editores. El centro de todo este proceso se sitúa en el éxito del Romancero. A pesar de quedar satisfecho con el libro, le molestaba que fuera leído en clave pintoresca. El autor del ciclo neoyorkino era consciente del salto cualitativo que representaban los poemas que había traído de EEUU. Se acentúa entonces en Lorca un creciente afán de comunicación directa y personal con el público de oyentes y espectadores.


Jorge Guillén definió al poeta como bardo anterior a la imprenta. Posada señala que una de las claves del éxito universal de Lorca es la traducibilidad de su obra. La maleabilidad para verterse en otras lenguas residen en la raigambre de la tradición: sabe captar de una forma viva la vieja tradición y el folklore de la poesía hasta expresarla en forma arquetípica con originales rasgos personales: la relación  sangre-fecundidad-muerte, la polivalencia de la luna, la fascinación  por los filos de las navajas, en suma la sacralidad de la vida. Este prurito por la tradición se conjuga a la vez con una vasta cultura en la que no se ha reparado, pero que se halla en sus versos perfectamente asimilada y camuflada. Entre las grandes influencia de esas abundantes lecturas transubstanciadas es la Biblia y Shakeapeare.



Para el mismo Posada el tema central de Lorca es el de la frustración, expresado tanto en un plano ontológico como social. Un mero repaso de sus temas nos enfrenta primero con el del amor, formulado y asumido en una dimensión cósmica, con su concreción en un evidente pansexualismo amoroso, que disuelve la oposición entre el amor heterosexual y el homosexual. Otros dos temas esenciales son los de la esterilidad y la infancia, vinculado el primero en el Amor oscuro, pero no únicamente a él, y sentido el segundo como la cara opuesta de la esterilidad. El tema de la muerte ha suscitado una considerable atención; sigue siendo válido el planteamiento de Salinas -la vida sentida por la vía de la muerte- y es muy perspicaz el enfoque de Francisco García Lorca al abordar la consideración de la muerte como un asesinato. Pero hay también en Lorca una vida de los muertos, de rostro espantoso. En Lorca parece subyacer una metafísica de la muerte, pero también del tiempo y la destrucción del principio de identidad. Pero el Lorca metafísico y mítico es capaz de tocar de modo estremecedor temas de la revolución y la injusticia vistos desde el ángulo de la represión implacable, como es el caso del Romancero Gitano o Poeta en Nueva York. Hay en Lorca una agudísima y siempre ascendente conciencia de solidaridad de los  desposeídos y humillados de este mundo que amplifica considerablemente la voz poética. Pero la mayor hazaña artística de Lorca es la creación de una lengua poética propia. En 1928, en carta a Jorge Zalamea, proclama que la suya es una poesía de “abrirse las venas”. Y así, en el marco de una doble crisis estética, propiciada por el éxito ambiguo del Romancero gitano, que se suma a la disolución de la poesía pura y el triunfo del irracionalismo, Lorca escribe en Nueva York el gran ciclo poético traspasado por el dolor, la revuelta que expresa una imaginación tan vertiginosa como profunda. A su regreso de América, el teatro le va ganando terreno a la poesía. La evolución de la poesía da cuenta de varios datos esenciales. La casi ilimitada capacidad de esta voz para tocar todos los registros, su profunda versatilidad estilística, en las antípodas de la repetición de formas y tonos, y su maestría total en el uso de la tradición métrica española.


Pedro Salinas señala que la función de las metáforas lorquianas no es decorativa, sino significante, reveladora: son anuncios de lo desusado, de lo misterioso que este mundo poético tiene en su fondo, y que cobrando formas de personaje o hecho, caerá sobre el escogido en la hora fatal. Avisan de una inminencia, de un algo que se prepara en lo que va a venir, inexorable. Ya que el reino poético de Lorca, luminoso y enigmático a la vez, está sometido al imperio de un poder único y sin rival: la muerte. La visión de la vida y de lo humano que en Lorca luce y se trasluce está fundada en la muerte. Su manera de sentir la vida es por la vía de la muerte.






PEQUEÑO VALS VIENÉS

En Viena hay diez muchachas,

un hombro donde solloza la muerte

y un bosque de palomas disecadas.

Hay un fragmento de la mañana

en el museo de la escarcha.

Hay un salón con mil ventanas.

            ¡Ay, ay, ay, ay!

Toma este vals con la boca cerrada.


Este vals, este vals, este vals,

de sí, de muerte y de coñac

que moja su cola en el mar.


Te quiero, te quiero, te quiero,

con la butaca y el libro muerto,

por el malancólico pasillo,

en el oscuro desván del lirio,

en nuestra cama de la luna

y en la danza que sueña la tortuga.

            ¡Ay, ay, ay, ay!

Toma este vals de quebrada cintura.


En Viena hay cuatro espejos

donde3 juegan tu boca y los ecos.

Hay una muerte para piano

que pinta de azul a los muchachos.

Hay mendigos por los tejados.

Hay frescas guirnaldas de llanto.

            ¡Ay, ay, ay, ay!

Toma este vals que se muere en mis brazos.


Porque te quiero, te quiero, amor mío,

en el desván donde juegan los niños,

soñando viejas luces de Hungría

por los rumores de la tarde tibia,

viuendo ovejas y lirios de nieve

por el silencio oscuro de tu frente.

          ¡Ay, ay, ay, ay!

Toma este vals del "Te quiero siempre".


En viena bailaré contigo

con un disfraz que tenga

cabeza de río.

!Mira qué orillas tengo de jacintos!

Dejaré mi boca entre tus piernas,

mi alma den fotografías y azucenas,

y en loas ondas oscuras de tu andar

quiero, amor mío, amor mío, dejar

violin y sepulcro, las cintas del vals



VUELTA DE PASEO

Asesinado por el cielo,

entre las formas que van hacia la sierpe

y las formas que buscan el cristal,

dejaré crecer mis cabellos.


Con el árbol de muñones que no canta

y el niño con el blanco rostro de huevo.


Con los animalitos de cabeza rota

y el agua harapienta de los pies secos.


Con todo lo que tiene cansancio sordomudo

y mariposa ahogada en el tintero.


Tropezando con mi rostro distinto de cada día.

!Asesinado por el cielo!



1910

Aquellos ojos míos de mil novecientos diez

no vieron enterrar a los muertos,

ni la feria de ceniza del que llora por la madrugada,

ni el corazón que tiembla arrinconado como un caballito de mar.


Aquellos ojos míos de mil novecientos diez

vieron la blanca pared donde orinaban las niñas,

el hocico del toro, la seta venenosa

y una luna incomprensible que  iluminaba por los rincones

los pedazos de limón seco bajo el negro duro de las botellas.


Aquellos ojos míos en el cuello de la jaca,

en el seno traspasado de SAnta Rosa dormida,

en los tejados del amor, con gemidos y frescas manos,

en un jardón donde los gastos se comían a las ranas.


Desván donde el polvo viejo congrega estatuas y musgos,

cajas que guardan silenco de cangrejos devorados

en el el sitio donde el sueño tropezaba con su realidad.

Allí mis pequeños ojos.


No preguntarme nada.He visto que las cosas

cuando buscan su curso encuentran su vacío.

Hay un dolor de huecos por el aire sin gente

y en mis ojos criaturas vestidas !sin desnudo!

New york, agosto 1929



ASESINATO


(DOS VOCES DE MADRUGADA EN RIVERSIDE DRIVE)


¿Cómo fue?

- Una grieta en la mejilla.

!Eso es todo!

Una uña que aprieta el tallo

Un alfiler que bucea

hasta encontrar las raicillas del grito.

Y el mar deja de moverse.

- ¿Cómo, cómo fue?

- Así.

- !Déjame! ¿De ésta manera?

- Si.

El corazón salió sólo.

- !Ay, ay de mí!


PANORAMA CIEGO DE NUEVA YORK

Si no son los pájaros

cubiertos de ceniza,

si no son los gemidos que golpean las ventanas de la boda,

serán las delicadas criaturas del aire

que manan la sangre nueva por la oscuridad inextinguible.

Pero no, no son los pájaros,

porque los pájaros están a punto de ser bueyes;

pueden ser rocas blancas con la ayuda de la luna

y son siempre muchachos heridos

antes de que los jueces levanten la tela.


Todos comprenden el dolor que se relaciona con la muerte,

pero el verdadero dolor no está presente en el espíritu.

No está en el aire ni en nuestra vida,

ni en estas terrazas llenas de humo. 

El verdadero dolor que mantiene despiertas las cosas

es una pequeña quemadura infinita

en los ojos inocentes de los otros sistemas.


Un traje abandonado pesa tanto en los hombros

que muchas veces el cielo los agrupa en ásperas manadas.

Y las que mueren de parto saben en la última hora

que todo rumor será piedra y toda huella latido.

Nosotros ignoramos que el pensamiento tiene arrabales

donde el filósofo es devorado por los chinos y las orugas.

Y algunos niños idiotas han encontrado por las cocinas

pequeñas glondrinas con muletas

que sabían pronunciar la palabra amor.


No, no son los pájaros.

No es un pájaro el que expresa la turbia fiebre de laguna,

ni el ansia de asesinato que nos oprime cada momento,

ni el matálico rumor de suicidio que nos anima cada madrugada.

Es una cápsula de aire donde nos duele todo el mundo,

 es un pequeño espacio vivo al loco unisón de la luz,

es una escala indefinible donde las nubes y rosas olvidan

el griterio chino que bulle por el desembarcadero de la sangre.

Yo muchas veces me he perdido

para buscar la quemadura que mantiene despiertas las cosas

y sólo he encontrado marinero echados sobre las barandillas

y pequeñas criaturas del cielo enterradas bajo la nieve.

Pero el verdadero dolor estaba en otras plazas

donde los peces cristalizados agonizaban dentro de los troncos;

plazas del cielo extraño para las antiguas estatuas ilesas

y para la tierna intimidad de los volcanes.


No hay dolor en la voz. Solo existen los dientes,

pero dientes que callarán aislados por el raso negro.

La tierra con sus puertas de siempre

que llevan al rubor de los frutos.




LA AURORA

La aurora de Nueva York tiene

cuatro columnas de cieno

y un huracán de negras palomas

que chapoten las aguas podridas.


La aurora de Nueva York gime

por las inmensas escaleras

buscando entre las aristas

nardos de angustia dibujada.


La aurora llega y nadie la recibe en su boca

porque allí no hay mañana ni esperanza posible.

A veces las monedas en enjambres furiosos

taladran y devoran abandonados niños.


Los primeros que salen comprenden con sus huesos

que no habrá paraíso ni amores deshojados;

saben que van al cieno de números y leyes,

a los juegos sin arte, a sudores sin fruto.


La luz es sepultada por las cadenas y ruidos

en impúdico reto de ciencia sin raíces.

Por los barrios hay gentes que vacilan insomnes

como recién salidas de un naufragio de sangre.



CIELO VIVO

ya no podré quejarme

si no encontré lo que buscaba.

Cerca de las piedras sin jugo y los insectos vacíos

no veré el duelo del sol con las criaturas en carne viva.


Pero me iré al primer paisaje

de cheques, líquidos y rumores

que trasmina a niño recien nacido

y donde toda superficie es evitada, 

para entender que lo que busco tendrá su blanco de alegría

cuando yo vuele mezclado con el amor y las arenas.


Allí no llega la escarcha de los ojos apagados

ni el mugido del árbol asesinado por la oruga.

Allí todas las formas guardan entrelazadas

una sola expresión frenética de avance.


No puedes avanzar por los enjambres de corolas

porque el aire disuelve tus dientes de azúcar,

ni puedes acariciar la fugaz hoja del helecho

sin sentir el asombro definitivo del marfil.


Allí bajo las raíces y en la médula del aire

se comprende la verdad de las cosas equivocadas,

el nadador de níquel que acecha la onda más fina

y el rebaño de vacas nocturnas con rojas patitas de mujer.


Y no podré quejarme

si no encontré lo que buscaba;

pero me iré al primer paisaje de humedades y latidos

para entender que lo que busco tendrá su blanco de alegría

cuando yo vuele mezclado con el amor y las arenas.


Vuelo fresco de siempre sobre lechos vacíos,

sobre grupos de brisas y barcos encallados.

Tropiezo vacilante por la dura eternidad fija

y amor al fin sin alba. Amor. ¡Amor visible!



EL NIÑO STANTON

Cuando me quedo solo

me quedan todavía tus diez años,

los tres caballos ciegos,

tus quince rostros con el rostro de la pedrada

y las fiebres pequeñas heladas sobre las hojas del maíz.

Stanton, hijo mío, Stanton.

A las doce de la noche el cáncer salía por los pasillos

y hablaba con los caracoles vacíos de los documentos,

el vivísimo cáncer lleno de nubes y termómetros

con su castos afán de manzana para que lo piquen los ruiseñores.


En la casa donde no hay un cáncer

se quiebran las blancas paredes en el delirio de la astronomía

y por los establos más pequeños y en las cruces de los bosques

brilla por muchos años el fulgor de la quemadura.

Mi dolor sangraba por las tardes

cuando tus ojos eran dos muros,

cuando tus manos eran dos países

y mi cuerpo rumor de hierba.

Mi agonía buscaba su traje,

polvorienta, mordida por los perros,

y tú la acompañste sin temblar

hasta la puerta del agua oscura.

¡Oh mi Stanton, idiota y bello entre los pequeños animalitos,

 con tu madre fracturadas por los herreros de las aldeas,

con un hermano bajo los arcos,

otro comido por los hormigueros,

y el cáncer sin alambradas latiendo por las habitaciones!

Hay nodrizas que dan a los niños

ríos de musgo y amargura de pie

y algunas negras suben a los pisos para repartir filtro de rata.

Porque es verdad que la gente

quiere echar las palomas a las alcantarillas

y yo sé lo que esperan los que por la calle

nos oprimen de pronto las yemas de los dedos.


Tu ignorancia es un monte de lones, Stanton.

El día que el cáncer te dio una paliza

y te escupió en el dormitorio donde murieron los huéspedes en la epidemia

y abrió su quebrada rosa de vidrios secos y manos blandas

para salpicar de lodo las pupilas de los que navegan,

tú buscaste en la hierba mi agonía,

mi agonía con flores de terror,

mientras que el agrio cáncer mudo que quiere acostarse contigo

pulverizaba rojos paisajes por las sábanas de amargura,

y ponía sobre los ataúdes

helados arbolitos de ácido bórico.


Stanton, vete al bosque con tus arpas judías,

vete para aprender celestiales palabras

que duermen en los troncos, en nubes, entortugas,

en los perros dormidos, en el plomo, en el viento,

en lirios que no duermen, en aguas que no copian

para que aprendas, hijo, lo que tu pueblo olvida.


Cuando empiece el tumulto de la guerra

dejaré un pedazo de que3so para tu perro en la oficina.

Tus diez años serán las hojas

que vuelan en los trajes de los muertos,

diez rosas de azufre débil

en el hombro de mi madrugada.

Y yo, Stanton, yo solo, en el olvido

con tus caras marchitas sobre mi boca,

iré pentrandoa voces las verdes estatuas de la Malaria.



NORMA Y PARAÍSO DE LOS NEGROS

Odian la sombra del pájaro

sobre el pleamar de la blanca mejilla

y el conflicto de luz y viento

en el salón de la nieve fría.


Odian la flecha sin cuerpo,

el pañuelo exacto de la despedida,

la aguja que mantiene presión y rosa

en el gramíneo rubor de la sonrisa.


Aman el azul desierto,

las vacilantes expresiones bovinas,

la mentirosa luna de los polos,

la danza curva del agua en la orilla.


Con la ciencia del tronco y del rastro

llenan de nervios luminosos la arcilla

y patinan lúbricos por agua y arenas

gustando la amarga frescura de su milenaria saliva.


Es por el azul crujiente

azul sin un gusano ni una huella dormida,

donde los huevos de avestruz quedan eternos

y deambulan intactas las lluvias bailarinas.


Es por el azul sin historia,

azul de una noche sin temor de día,

azul donde el desnudo del viento va quebrando

los camellos sonámbulos de las nubes vacías.


Es allí donde sueñan los torsos bajo la gula de la hierba.

Allí los corales empapan la desesperación de la tinta,

los durmmientes borran sus perfiles bajo la madeja de los caracoles

y queda el hueco de la danza sobre las últimas cenizas.



PEQUEÑO POEMA INFINITO

Equivocar el camino

es llegar a la nieve

y llegar a la nieve

es pacer durante veinte siglos las hierbas de los cementerios.


Equivocar el camino

es llegar a la mujer,

la mujer que no teme la luz,

la mujer que mata dos gallos en un segundo,

la luz que no teme a los gallos

y los gallos que no saben cantar sobre la nieve.


Pero si la nieve se equivoca de corazón

puede llegar al viento Austro

y como el aire no hace caso de los gemidos

tendremos que pacer otra vez las hierbas de los cementerios.


Yo vi dos dolorosas espigas de cera

que enterraban un paisaje de volcanes

y vi dos niños locos que empujaban llorando las pupilas de un asesino.


Pero el dos no ha sido nunca un número

porque es la angustia y su sombra,

porque es la guitarra donde el amor se desepera,

porque es la demostración de otro infinito que no es suyo

y es lasmurallas del muerto

y el castigo de la nueva resurrección sin finales.

Los muertos odian el número dos,

pero el número dos adormece a las mujeres

y como la mujer teme la luz

la luz tiembla delante de los gallos

y los gallos sólo saben volar sobre la nieve

tendremos que pacer sin descanso las hierbas de los cementerios.



NIÑA AHOGADA EN EL POZO

Las estatuas sufren por los ojos con la oscuridad de los ataúdes

pero sufren mucho más por el agua que no desemboca.

Que no desemboca.


El pueblo coría por las almenas rompiendo las cañas de los pescadores.

!Pronto! !Los bordes! !De prisa! Y croaban las estrellas tiernas.

...que no desemboca.


Pero nadie en lo oscuro podrá darte distancias,

sin afilado límite, porvenir de diamante.

--- que no desemboca.


Mientras la gente busca silencios de almohada

tú lates para siempre definida en tu anillo

--- que no desemboca.


eterna en los finales de unas ondas que aceptan

combate de raíces y soledad prevista.

---que no desemboca.


!Ya vienen por las rampas! !Levántate del agua!

!Cada punto de luz te dará una cadena!

...que no desemboca.


Pero el pozo te alarga manecitas de musgo,

insospechada ondina de su casta ignorancia.

...que no desemboca.


No, que no desemboca. Agua fija en un punto,

respirando con todos sus violines sin cuerdas

en la escala de las heridas y los edificios deshabitados.


!Agua que no desemboca!


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    José Ingenieros fue un médico, psiquiatra, criminólogo y filósofo positivista nacido en Palermo en 1877, pero que se crió desde niño en Argentina. Su padre, Salvatore Ingegnieri, fue un revolucionario siciliano   vinculado con la primera Internacional y que llegó a dirigir el primer diario italiano socialista, lo que pondría a su hijo José desde muy temprano en contacto con los problemas sociales y la literatura sociológica de la época. También desde muy joven ayudó a su padre en la corrección de pruebas de imprenta y en trabajos de traducción, lo que le iba a servir más tarde como aprendizaje para desarrollar una importante labor editorial en Argentina. Una vez instalada su familia en Buenos Aires, José Ingeniero cursó sus estudios primarios y secundarios en el Colegio Nacional. Comenzó los estudios de medicina en la Universidad de Buenos Aires, licenciándose en Farmacia en 1897 y doctorándose como médico en 1900. La tesis defendida iba a tratar un tema que más tar...

POETAS 144. JUANA DE IBARBOUROU

  Juana de Ibarbourou nació en Melo, departamento de Cerro Largo (Uruguay) en 1892 y aunque se apellidaba Fernández Morales, tomó el apellido de su marido y llegó a ser conocida como Juana de América. Fue hija de un padre oriundo de Galicia que le recitaba poemas de memoria cuando era niña y de una madre que pertenecía a una de las familias más antiguas de Uruguay. Recibió educación en un colegio religioso donde escribe sus primeras poemas. Al casarse ando tenía veinte años con un capitán del ejército, abandona su ciudad natal y sigue al marido itinerante por varias ciudades hasta que por fin es destinado en Montevideo. Amante del campo, y del lugar donde pasó su niñez y al que no volvió, su adaptación a una gran ciudad como Montevideo le supuso un choque emocional. En 1919 publica su primer libro “Las lenguas de diamante”, al que le siguen dos más consecutivos, “El cántaro fresco” y “Raíz salvaje”. Tuvo como corresponsal temprano a Miguel de Unamuno a quien mandó un ejemplar de su...

CUENTOS CÉLEBRES Y BREVES 4. "El eclipse" de Augusto Monterroso

  No voy a destripar aquí el final sorprendente e irónico de este cuento de Monterroso (se trata de su primer cuento, publicado en una revista en 1952), a fin de que su efecto se conserve íntegramente en el lector que se asoma a él por primera vez. Añadiré que no sólo es sorprendente e irónico su final; es ambas cosas desde el principio hasta el final y en un espacio muy breve ocurren muchas cosas, muchas alternativas, muchos cambios de situación y de estados de ánimo. Tal como debió ocurrir en la colonización y en el intercambio entre culturas en la conquista y la catequización de América. Pero en este cuento aparece de alguna manera la venganza de Moctezuma y es lo que le da su sabor irónico. El cuento rezuma esa ironía administrada en la sucesión de situaciones elegidas por Monterroso. El protagonista -un fraile catequizador en la conquista de América- se encuentra perdido, y nada simboliza más la situación de estar perdido que el hacerlo en medio de una selva. Perdido y sin e...

POETAS 97. Jorge Guillén (IV) "Otros poemas"

    Jorge Guillén nace en Valladolid, en el seno de una familia burguesa, en 1893. Allí realiza sus primeros estudios hasta que se traslada a Madrid   para comenzar la carrera de Filosofía y   Letras. En esta ciudad inicia a la vez una estrecha relación con la residencia de Estudiantes, en donde más tarde conocerá a alguno de los miembros más destacados de la generación   del 27, además de Juan Ramón Jiménez y Ortega y Gasset. Entre 1909 y 1911 viaja por Suiza e Italia. Después de un traslado a Granada, obtiene allí la licenciatura en 1913. Desde 1917 a 1923 sucede a Pedro Salinas como lector de español en La Sorbogne. Antes había pasado un periodo largo en Alemania. En uno de sus frecuentes viajes por Europa conoce, en la localidad de Trégastel (Bretaña), a la que más tarde será su primera mujer, Germaine Cahen, con la que tendrá dos hijos. En 1924 se doctora en Madrid con una tesis sobre el “Polifemo” de Góngora. Durante tres años desempeña la cáted...

POETAS 123. Miguel Hernández (III) "Cancionero y Romancero de Ausencias"

Miguel Hernández Gilabert nace el 30 de octubre en Orihuela. Su padre era un tratante de ganado lanar y su hijo le ayudará a pastorear el rebaño. Alterna esta tarea con el estudio hasta los catorce años en un colegio de jesuitas, pero tiene que dejarlo para atender en exclusiva el ganado. El resto de su formación la obtendrá gracias a un exigente autodidactismo, que se sobreprondrá incluso a las palizas que el padre le propinaba cuando le encontraba leyendo. Desde muy temprano se embebe en lecturas que le llevan a escribir sus primeros versos y a asistir a cenáculos de Orihuela: en la reuniones de la tahona de los hermanos Carlos y Efrén Fenoll intima con quien será su guía y le introducirá en círculos neocatólicos. Se trata de Ramón Sijé, condiscípulo infantil que se iba a convertir en un ensayista precoz y que iba a alentar a Miguel Hernández en sus primeros versos. Pronto empieza a publicar sus poemas en las revistas locales, especialmente en “El Gallo Crisis”, revista ...

PENSAMIENTOS 38. Stendhal ("Sobre el amor")

  Dejo aquí una serie de pensamientos entresacados del libro de Stendhal “Sobre el amor”. Va precedido de un esbozo biográfico que dejó el propio autor a modo de necrológica sobre Henri Beyle. Aunque en principio esta reseña parece abundar en meros hechos que sólo acotan las idas y venidas de un personaje llamado Stendhal o Henry Beyle, se nos dice sobre sí mismo más de lo que parece. Aquí se pinta al amante de la aventura y al admirador de Napoleón, al hombre enamoradizo que muda de lugares por perseguir mujeres, que muda de mujeres por perseguir al amor y que confiesa que este ha sido la causa de la felicidad y de la desgracia de su vida. Es hacia el final cuando se arrancan sus confesiones. La mejor se la reserva para la frase final. Sólo un gran novelista es capaz de acabar la reseña sobre su propia vida con uno de sus primeros recuerdos; tal vez el que funda su personalidad: “Estaba enamorado de su madre, que perdió a los 7 años”. Dejo también como epílogo el 2º capítulo ínt...