Ir al contenido principal

POETAS 20. William Shakespeare

CINCO SONETOS

 

Como un torpe actor que una vez en escena

no consigue por miedo recitar su papel,

o como un iracuando que rebosa de enojo,

cuya fuerza excesiva debilita sus ánimos,

  así yo, sin fe en mí, he olvidado cumplir

la cabal ceremonia de los ritos de amor,

y mi impulso amoroso agobiado declina

por el peso terrible de un exceso amatorio.

   Que te sirva este libro de elocuencia y de mudo

mensajero del alma, que por él es locuaz;

que reclame tu amor y que exija su premio

con más voz que una lengua que se exprese hábilmente.

    Lo que escribe amor mudo deberías leer,

porque oír con los ojos es de amante sutil.

 Traducción de Carlos Pujol

 

 



*****
No comparo los ojos de mi amada con soles,
es más rojo el coral que el color de sus labios
y si es blanca la nieve son sus pechos morenos;
si el cabello es de hierro, negro hierro la ciñe.
   Sé de rosas de Oriente que son rojas y blancas,
mas no veo estas rosas en lugar de mejillas;
y en algunos perfumes hay delicias mayores
que el aliento que sale de la boca que yo amo.
   me enamora escucharla, y no obstante sé bien
que la música tiene un sonido más dulce;
reconozco que nunca vi el andar de una diosa,
ella cuando camina va pisando la tierra.
   Pero, oh cielo, sólo ella es así, sin igual,
no como otras burladas por ridículos símiles.
Traducción de Carlos Pujol
 
*****
 
Si en crónicas de tiempos olvidados
veo descritos los seres más selectos,
y, en rimas ensalzadas, ensalzados
la extinta dama y el galán perfectos,
   sé que habiendo lo más bello cantado
de manos, ojos, pies, labios y frente,
la antigua pluma hubiera diseñado
la belleza que tienes actualmente.
   Las loas, pues, sólo eran profecías
de nuestro tiempo al presentir tu encanto;
pues sólo imaginaban cuál serías,
no pudo ser muy fiel su pobre canto.
   Los que ojos para verte ahora tenemos,
para loarte de langua carecemos.
Traducción de Fernando Maristany
 
*****
 
Despilfarro de aliento en derroche de afrenta
es lujuria en acción; y hasta la acción, lujuria
es perjura, ultrajante, criminal, sangrienta,
brutal, sin fe, extremosa, presa de su furia;
   disfrutada no más que despreciada presto;
más que es razón buscada, y no bien poseída,
más que es razón odiada, como cebo puesto
adrede a volver loco al que a beber convida,
   en la demanda loco, loco en posesión,
habido, habiendo y en haber poniendo empeño;
gloria dada a probar; probada, perdición;
antes, gozo entrevisto, y después, un sueño.
   Todo esto el mundo sabe, y nadie sabe modos
de huir de un cielo que a este infierno arroja a todos.
Traducción de Agustin García Calvo
 
*****
Cuando jura mi amada que sólo hay verdad en ella,
simulo que la creo, aunque sé que me engaña.
Pero así le parezco tan joven, sin malicia,
tan ignorante de las sutiles falsedades de este mundo,
   que en esa falsa juventud me regocijo
-tan lejos ya mis días mejores-
y como un bobo creo cuanto su boca dice.
¿Qué nos importa la verdad ni a mí ni a ella?
   ¿Por qué persiste ella en sus mentiras?
¿Y por qué oculto yo que no soy joven?
Ah, es que el amor se alimenta de presencia,
y huye de lo que dejan los años al pasar.
   Así, los dos mentimos
y la misma mentira nos requiebra.
Traducción de José María Álvarez

Comentarios

ENTRADAS POPULARES

POETAS 140. Karmelo C. Iribarren (III). Serie B

  Antes de dedicarse a la poesía, Karmelo C. Iribarren (San Sebastián, 1959), tuvo que ganarse la vida como fontanero, vendedor de enciclopedias incapaz de vender ninguna, camarero en residencias de ancianos y tabernero, entre otros oficios. Su poesía, que ha sido adscrita al realismo sucio –“una poesía de los días laborables”, según su propia expresión-, huye de la retórica, utiliza abundantemente el coloquio como recurso narrativo y apenas hay rastro de metáforas. Aunque parece que no haga literatura, no deja de pulir sus mínimos poemas podando y podando hasta llegar al hueso. Con un tono ligeramente pesimista, en alguna ocasión ha dicho que busca hacer real la emoción sin patetismo, que le importa más ésta que el ropaje en el que venga envuelta y se ha llegado a definir como un poeta que no deja de hablar de la vida. “Mi poesía -ha dicho en una entrevista- recoge todo tipo de personajes de la ciudad a la deriva, yo hablo de los mendigo, de esa mujer sola a la que se le ha torcid...

PENSAMIENTOS 28. José ingenieros ("El hombre mediocre")

    José Ingenieros fue un médico, psiquiatra, criminólogo y filósofo positivista nacido en Palermo en 1877, pero que se crió desde niño en Argentina. Su padre, Salvatore Ingegnieri, fue un revolucionario siciliano   vinculado con la primera Internacional y que llegó a dirigir el primer diario italiano socialista, lo que pondría a su hijo José desde muy temprano en contacto con los problemas sociales y la literatura sociológica de la época. También desde muy joven ayudó a su padre en la corrección de pruebas de imprenta y en trabajos de traducción, lo que le iba a servir más tarde como aprendizaje para desarrollar una importante labor editorial en Argentina. Una vez instalada su familia en Buenos Aires, José Ingeniero cursó sus estudios primarios y secundarios en el Colegio Nacional. Comenzó los estudios de medicina en la Universidad de Buenos Aires, licenciándose en Farmacia en 1897 y doctorándose como médico en 1900. La tesis defendida iba a tratar un tema que más tar...

POETAS 144. JUANA DE IBARBOUROU

  Juana de Ibarbourou nació en Melo, departamento de Cerro Largo (Uruguay) en 1892 y aunque se apellidaba Fernández Morales, tomó el apellido de su marido y llegó a ser conocida como Juana de América. Fue hija de un padre oriundo de Galicia que le recitaba poemas de memoria cuando era niña y de una madre que pertenecía a una de las familias más antiguas de Uruguay. Recibió educación en un colegio religioso donde escribe sus primeras poemas. Al casarse ando tenía veinte años con un capitán del ejército, abandona su ciudad natal y sigue al marido itinerante por varias ciudades hasta que por fin es destinado en Montevideo. Amante del campo, y del lugar donde pasó su niñez y al que no volvió, su adaptación a una gran ciudad como Montevideo le supuso un choque emocional. En 1919 publica su primer libro “Las lenguas de diamante”, al que le siguen dos más consecutivos, “El cántaro fresco” y “Raíz salvaje”. Tuvo como corresponsal temprano a Miguel de Unamuno a quien mandó un ejemplar de su...

CUENTOS CÉLEBRES Y BREVES 4. "El eclipse" de Augusto Monterroso

  No voy a destripar aquí el final sorprendente e irónico de este cuento de Monterroso (se trata de su primer cuento, publicado en una revista en 1952), a fin de que su efecto se conserve íntegramente en el lector que se asoma a él por primera vez. Añadiré que no sólo es sorprendente e irónico su final; es ambas cosas desde el principio hasta el final y en un espacio muy breve ocurren muchas cosas, muchas alternativas, muchos cambios de situación y de estados de ánimo. Tal como debió ocurrir en la colonización y en el intercambio entre culturas en la conquista y la catequización de América. Pero en este cuento aparece de alguna manera la venganza de Moctezuma y es lo que le da su sabor irónico. El cuento rezuma esa ironía administrada en la sucesión de situaciones elegidas por Monterroso. El protagonista -un fraile catequizador en la conquista de América- se encuentra perdido, y nada simboliza más la situación de estar perdido que el hacerlo en medio de una selva. Perdido y sin e...

POETAS 97. Jorge Guillén (IV) "Otros poemas"

    Jorge Guillén nace en Valladolid, en el seno de una familia burguesa, en 1893. Allí realiza sus primeros estudios hasta que se traslada a Madrid   para comenzar la carrera de Filosofía y   Letras. En esta ciudad inicia a la vez una estrecha relación con la residencia de Estudiantes, en donde más tarde conocerá a alguno de los miembros más destacados de la generación   del 27, además de Juan Ramón Jiménez y Ortega y Gasset. Entre 1909 y 1911 viaja por Suiza e Italia. Después de un traslado a Granada, obtiene allí la licenciatura en 1913. Desde 1917 a 1923 sucede a Pedro Salinas como lector de español en La Sorbogne. Antes había pasado un periodo largo en Alemania. En uno de sus frecuentes viajes por Europa conoce, en la localidad de Trégastel (Bretaña), a la que más tarde será su primera mujer, Germaine Cahen, con la que tendrá dos hijos. En 1924 se doctora en Madrid con una tesis sobre el “Polifemo” de Góngora. Durante tres años desempeña la cáted...

POETAS 123. Miguel Hernández (III) "Cancionero y Romancero de Ausencias"

Miguel Hernández Gilabert nace el 30 de octubre en Orihuela. Su padre era un tratante de ganado lanar y su hijo le ayudará a pastorear el rebaño. Alterna esta tarea con el estudio hasta los catorce años en un colegio de jesuitas, pero tiene que dejarlo para atender en exclusiva el ganado. El resto de su formación la obtendrá gracias a un exigente autodidactismo, que se sobreprondrá incluso a las palizas que el padre le propinaba cuando le encontraba leyendo. Desde muy temprano se embebe en lecturas que le llevan a escribir sus primeros versos y a asistir a cenáculos de Orihuela: en la reuniones de la tahona de los hermanos Carlos y Efrén Fenoll intima con quien será su guía y le introducirá en círculos neocatólicos. Se trata de Ramón Sijé, condiscípulo infantil que se iba a convertir en un ensayista precoz y que iba a alentar a Miguel Hernández en sus primeros versos. Pronto empieza a publicar sus poemas en las revistas locales, especialmente en “El Gallo Crisis”, revista ...

PENSAMIENTOS 38. Stendhal ("Sobre el amor")

  Dejo aquí una serie de pensamientos entresacados del libro de Stendhal “Sobre el amor”. Va precedido de un esbozo biográfico que dejó el propio autor a modo de necrológica sobre Henri Beyle. Aunque en principio esta reseña parece abundar en meros hechos que sólo acotan las idas y venidas de un personaje llamado Stendhal o Henry Beyle, se nos dice sobre sí mismo más de lo que parece. Aquí se pinta al amante de la aventura y al admirador de Napoleón, al hombre enamoradizo que muda de lugares por perseguir mujeres, que muda de mujeres por perseguir al amor y que confiesa que este ha sido la causa de la felicidad y de la desgracia de su vida. Es hacia el final cuando se arrancan sus confesiones. La mejor se la reserva para la frase final. Sólo un gran novelista es capaz de acabar la reseña sobre su propia vida con uno de sus primeros recuerdos; tal vez el que funda su personalidad: “Estaba enamorado de su madre, que perdió a los 7 años”. Dejo también como epílogo el 2º capítulo ínt...