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POETAS 42. Rainer María Rilke IV (Una Rosa es una rosa)

 
 


Con ésta entrega termina el espacio dedicado a los poemas de Rainer Maria Rilke. Los poemas que se recogen aquí son traducción de José María Valverde. Una parte de ellos tienen a la rosa como tema central. Resulta irónico que el poeta que tal vez dedicó más poemas a celebrar la rosa muriese infectado por la espina de una rosa que arrancó de su propio jardín para regalar a una amiga.  La historia es probablemente falsa -o yo así lo creo-, pero es una historia verosímil: era la muerte legendaria a la que aspiraba Rilke. Cada uno obtiene la muerte que se merece, diría Rilke. Una muerte poética digna de su epitafio.
 
Para Rilke la rosa es un objeto inagotable.  Representa el mayor lujo con que se ha dotado a la creación. Un lujo no sólo estético, sino también simbólico. Como todo símbolo pleno, amalgama en sí la máxima contradicción tolerable. La rosa puede simbolizar el ornato y la pompa, pero también la mayor desnudez posible en su sobriedad perfecta. La más opulenta pobreza. Simboliza el estado de lo latente, de lo que duerme y sueña, pero también de lo que está velando y vigilante. Simboliza el lenguaje cifrado con el que parecen hablarnos las cosas del mundo, pero también la imposibilidad de traducir este lenguaje, el silencio de las cosas como unica manera de acceder a ellas. Las cosas del mundo no pueden conocerse por medio de interpretaciones. Una rosa es una rosa. Su esencia escapa a toda definición. Siempre parece la rosa a punto de expresar con su presencia algo elocuente, pero nos está vedado leer el libro en el que está  escritas sus palabras. La rosa habla enmudeciendo. Es el símbolo por antonomasia de lo zen. Contradicción pura. La rosa nos presenta un envoltorio espléndido para el vacío más fragante y perfecto. O para decirlo en palabras de Rilke: “Una sola rosa es todas las rosas/y es ésta; el irremplazable,/el perfecto, el dócil vocablo/que encuadra el texto de las cosas”.

ROSA, OH PURA CONTRADICCIÓN
Rosa, oh pura contradicción, alegría
de ser sueño de nadie bajo tantos
párpados*.

*Del testamento del 27 de octubre de 1925. Elegido como epitafio para la tumba de Rilke.


*****

PARA LEONIE ZACHARIAS
Oh di, poeta, ¿Qué haces tú?-Yo alabo.
Pero lo mortal, lo monstruoso ¿Cómo
lo asumes en tí, cómo lo asimilas?-Yo alabo.

Pero lo que no tiene ningún nombre,
¿cómo puedes llamarlo tú poeta?-Yo alabo.

¿Por qué tienes derecho en toda máscara,
en todos los disfraces a ser verdad?-Yo alabo

¿Por qué lo silencioso y lo fogoso
como estrella y tormenta te ven?-Porque yo alabo.


*****

OH VIDA, VIDA….
Oh vida, vida, tiempo milagroso que va
de contradicción en contradicción,
a veces en tu marcha tan mala, tan difícil
tan arrastrada y luego de repente tendiendo
las alas de indecible anchura, como un ángel
oh, inexplicable, oh tiempo de la vida.

Entre toda existencia que osó con grandeza
¿Puede haber otra más ardiente y atrevida?
Estamos apoyándonos en nuestros propios límites
aprendiendo algo nunca conocible
………………………………………………………………………….
París, invierno de 1913-14.


*****

LAS ROSAS

I
Si tu frescura a veces tanto nos asombra
rosa feliz,
es que en ti mismo, dentro,
pétalo contra pétalo, descansas.

Conjunto todo despierto, cuyo centro
duerme, mientras que innumerables, se tocan
las ternuras de ese corazón silencioso
que rematan en la boca extrema.


II
Te veo, rosa, libro entreabierto,
que contiene tantas páginas
de dicha detallada
que no se leerán jamás. Libro-mago

que se abre al viento y puede ser  leído
con los ojos cerrados…
de donde salen las mariposas, confusas
de haber tenido las mismas ideas.

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