Ir al contenido principal

AFORISMOS Y CAVILACIONES 8. Sobre el mal (I)

 


El infierno somos nosotros.
 
****
 
El mal anida en nosotros. Es ahí donde tenemos que extirparlo. Uno puede pensar que el mal está en todo lo que es otro y fuera de sí y eso es algo que nos sirve para tranquilizarnos, pero al mirar  hacia fuera nos estamos lavando las manos con respecto a la verdadera labor que debemos hacer en nuestro propio interior: hemos de extirpar el mal en nosotros mismos.


*****
 
Si al hombre le resulta tan difícil librarse de la tentación del mal es porque no es lo suficientemente fuerte. Toda la maldad del hombre reside en su debilidad.





*****
 
Al mal le damos nuestro consentimiento asumiéndolo en nuestro pensamiento y por tanto en nuestro obrar somos responsables de indiferencia, de insensibilidad, de desprecio hacia los otros, de falta de amor y sacrificio. No hacemos todo lo posible por albergar el amor en todo instante y esa ausencia de amor hace que el mal penetre a raudales en nuestro interior.

 
 
  *****

 

Los males que afligen al mundo vienen acarreados porque en realidad se está deseando ya ese mal por medio de las intenciones dentro de nuestras mentes–es la manera en que ensayamos ese mal, primero dentro de nuestro mundo interior, luego por emanación y aproximación dentro ya del mundo externo-. Y estas malas intenciones ya son un reflejo del estado del mundo. A una evolución baja de la humanidad, atada a sus pasiones, corresponde un estado de calamidad en el mundo. Y la única manera que cada uno de nosotros tenemos de evolucionar es procurar tener buenas intenciones con respecto al mundo. Tal vez el mundo no gane nada, pero el mundo propio quedará a salvo. Cada uno, al velar por el mundo de todos, vela por el propio. No hay otra manera de hacerlo. Sólo quien tiene en mente el favor  para todo aquello que crece y que beneficia y que hace a las cosas prosperar, que tiene en cuenta el buen estado del mundo humano y se alegra porque desea lo mejor para todos, logra exorcizar el mal en el mundo ¿Pero cómo se llega a esa intención en intensidad, en profundidad, en comprensión? Hay que desear y creer en el triunfo de las cosas bellas, pues todo acercamiento a la belleza nos hace a nosotros bellos. Hay una enemistad mortal entre el mal y la belleza.


*****




Nuestro propios males, que no son lo que nos infligen otros, sino los que nosotros nos infligimos, como la soberbia, la vanidad, el engreimiento ¿no están ya estas faltas, desde el momento en que caemos en ellas, infligiendo un grave daño al resto de los seres, no estamos ya infligiendo el daño de no tener en cuenta como se merecen al resto de los seres?


*****





Obrará menos el mal quien menos soporte padecerlo. Porque quien obra el mal, ha de padecer el mal en sí. Ese mal que vuelca en otro. Tiene que haber en la bondad una gran intolerancia a padecer el mal que otros provocan, una intolerancia hacia el mal que anida en el mundo. El hombre más bondadoso del mundo habría de ser a la fuerza el hombre más rebelde, el más refractario a los males del mundo (Y entre esos males: la vanidad, el orgullo, el amor propio, etc.)


*****

Entonces no se trataría tanto de alcanzar la bondad como de repudiar la maldad, de una especie de repugnancia a todos los males que aquejan al hombre.

*****
 
Y esa repugnancia habría de mostrarse hacia todas las caras del mal, hacia todas sus expresiones, los rostros, el arte, las instituciones, los hábitos, las guerras.


*****

El mal se piensa, el mal se imagina y es por medio de esa actividad a la que damos curso en nuestro interior como el mal se nos representa vivamente en nosotros, por medio de la tristeza, del rencor o resentimiento, etc. En la tristeza se piensa o se imagina el mal (no nos alegramos cuando imaginamos a otras personas que gozan de la alegría, es decir, quisiéramos verlas tristes); en la alegría se piensa o imagina el bien. El amor por tanto sería el sentimiento que nace de imaginar el bien; el odio el sentimiento que nace de imaginar el mal. Ambos sentimientos activos dan como resultado estados anímicos contrarios: la alegría y la tristeza, expresión sintomática de estos sentimientos y fuerzas en acción.


*****
 
La bondad es el máximo respeto a todo hombre. El mal residiría, por tanto, en la falta de respeto al hombre.


*****

La bondad perfecta sería  la transparencia total, el no juzgar nada de lo que acontece frente a nosotros, en definitiva, el tolerar incluso aquello que nos disgusta y ver en aquello que es malo un bien más del mundo.
 

 

Comentarios

ENTRADAS POPULARES

VAE VICTIS. HAY QUE ROMPER EL GUIÓN: Y MI DISCURSO FUE... PARA LOS QUE NO GANARON

 Dejo aquí el momento en que se me entrega el "Premio Círculo Rojo" al mejor libro de relatos por mi  "Animalario". Rompí mi discurso bonito, me salí del guión y se lo dediqué a quienes no lo ganaron: podría haber sido yo y podría ser que... no siempre gane el mejor. Pido disculpas por estar saliendo yo o mi libro por aquí ultimamente, pero es que no tengo más remedio que publicitar mi libro, que si llego a saberlo igual ni lo hubiera publicado. Muchos hablan de que un libro los hizo libres. Nada se dice de cómo a los escritores un libro los hizo siervos. En muy breve, regreso ya con nuevas publicaciones y dejo de utilizar este blog como mi propio espejo. Muchas gracias por la atención prestada.

5 sonetos de Jorge Luis Borges (Efímeros y breves 157)

  Que Borges es un magnífico urdidor de sonetos creo que ya se conoce de sobra, pero, para quien no lo sepa, aquí le queda una buena muestra. Dejo aquí cinco sonetos que representan, por este orden, a las personas, los animales, las cosas, al universo y a sí mismo: es decir, a Borges y al otro, al otro Borges o al auténtico Borges, eso será algo que habrá que descifrar.  Los poemas van acompañados al final de una escueta reseña biográfica que elaboré en su día a partir de declaraciones en entrevistas.   CAMDEN, 1892   El olor del café y de los periódicos. El domingo y su tedio. La mañana y en la entrevista página esa vana publicación de versos alegóricos   de un colega feliz. El hombre viejo está postrado y blanco en su decente habitación de pobre. Ociosamente mira su cara en el cansado espejo.   Piensa, ya sin asombro, que esa cara es él. La distraída mano toca la turbia barba y la saqueada boca.   No está lejos el ...

POETAS 156. Rosario Castellanos ("Trayectoria del polvo")

Se deja aquí íntegro el primer poemario de Rosario Castellanos, titulado "Trayectoria del polvo" y publicado en 1948. Pronto se le dedicará una reseña biográfica en consonancia con el valor de su obra poética. Mientras tanto, echamos mano del gran apunte biográfico redactado por la filóloga y crítica literaria Concepción Bados Ciria. "Rosario Castellanos (1925-1974) nació en Ciudad de México, aunque se crio en la hacienda familiar de Comitán (Chiapas), lugar de donde provenían los Castellanos, que eran parte de la elite de terratenientes de la región. La niñez de Rosario estuvo marcada por la soledad, la muerte y la aparente preferencia de los padres por su hermano menor, que murió repentinamente agudizando el conflicto familiar e influyendo en el estado anímico de la futura escritora. A raíz de la reforma agraria que en 1941 les quitó tierras a los hacendados, la familia regresó a Ciudad de México donde Rosario comenzó a estudiar Filosofía y Letras en la UNAM. La muerte...

"Las moscas" — Horacio Quiroga (Cuentos célebres y breves 6)

  Entre los muchos buenos cuentos de tantos escritores uno no sabe bien con cuál quedarse, cuál elegir en primer lugar. Hay tantos buenos cuentos… Pero yo creo que al final me decantaría por este cuento de Horacio Quiroga -de su último libro, "Más allá" (1935)-, que es suficientemente breve, intenso, extraño y salvaje, rico y grave en reflexiones, lleno de imágenes y símbolos y que toca tal vez el tema capital de la literatura, con seguridad el de la filosofía, el tema en que se cifra el enigma de la vida que todo ser humano aspira a desenredar. Una narración con un lenguaje seco pero preciso, con una sintaxis desmañada pero eficaz, con una alternancia de puntos de vista, de saltos en la narración que muy bien corresponden al tema que trata: la lucidez y el delirio de una vida que se extingue y que enfrenta su propia muerte. Un hombre que ha tropezado y ha caído en la selva en medio de un paraje devastado, malherido por un accidente fatal, y que sabe que no tiene salvación po...

Cinco poemas de amor de R. Tagore (Efímeros y breves 134)

  Se dejan aquí cinco poemas de tema amoroso de Rabindranath Tagore, sacados de su libro de poemas "Gitanjali", publicado por primera vez el lengua bengalí en 1910. Los traductores a quienes se les deben esta versión, Subbro Bandopadhyay y Jesús Aguado han destacado en su prólogo lo lúminoso como rasgo principal de su poesía, incluso como lo que vertebra toda su obra. Cada página de Tagore, afirman, parece haber sido escrita por la luz. Aquí se dejan, pues, cinco poemas luminosos, que van acompañados de un resumen de su vida y de su obra. SI ME PONGO A PENSAR…   Si me pongo a pensar estás tu dentro Moviendo mis palabras. Si me pongo A caminar mis huellas me anteceden Porque tú las imprimes en el polvo. Si me pongo a podar eres mis manos. Si me baño en el río, mis burbujas, Mi piel enjabonada, mi temblor Cuando los peces rozan mi cintura. Si me pongo a esperarte eres la espera Y el sol que se ha dormido y las polillas. Le he puesto una guirnalda a este ...

EFÍMEROS Y BREVES 57. Cinco "poemas humanos" de César Vallejo (1892-1938), en el 134 aniversario de su nacimiento.

  César Abraham Vallejo nació como hijo menor de una familia de doce hermanos, el 16 de marzo de 1892, en Santiago de Chuco, gran población de la cordillera peruana. Estudiante aventajado durante los primeros años, se traslada a Trujillo en 1910 para estudiar Filosofía, que pronto abandona para conocer de primera mano las condiciones de vida de los trabajadores de las minas de Quiruvilca, experiencia que más tarde iba a dejar impronta en su novela “El tungsteno”. Tras un breve periodo de estudios de medicina en la Universidad de Lima durante 1911, regresa a Trujillo para trabajar como ayudante de cajero en la Hacienda azucarera “Roma”, experiencia de la que saldrá marcado de por vida, en palabras de su mujer Georgette Vallejo, tras contemplar como “4000 peones se extenúan hasta el sol poniente, con un puñado de arroz por alimento, cobardemente retenidos por el alcohol que, dominicalmente y a sabiendas, se les vende a crédito”. En 1913 regresa a Trujillo para continuar sus estudio...

"El eclipse". Augusto Monterroso (Cuentos célebres y breves)

  No voy a destripar aquí el final sorprendente e irónico de este cuento de Monterroso (se trata de su primer cuento, publicado en una revista en 1952), a fin de que su efecto se conserve íntegramente en el lector que se asoma a él por primera vez. Añadiré que no sólo es sorprendente e irónico su final; es ambas cosas desde el principio hasta el final y en un espacio muy breve ocurren muchas cosas, muchas alternativas, muchos cambios de situación y de estados de ánimo. Tal como debió ocurrir en la colonización y en el intercambio entre culturas en la conquista y la catequización de América. Pero en este cuento aparece de alguna manera la venganza de Moctezuma y es lo que le da su sabor irónico. El cuento rezuma esa ironía administrada en la sucesión de situaciones elegidas por Monterroso. El protagonista -un fraile catequizador en la conquista de América- se encuentra perdido, y nada simboliza más la situación de estar perdido que el hacerlo en medio de una selva. Perdido y sin e...