Ir al contenido principal

"La angustia" de María Zambrano (Efímeros y breves 18)

 


En este texto incluido en su libro “Claros del bosque”, María Zambrano se hace una pregunta fundamental en la filosofía de la modernidad, una pregunta existencial y existencialista, una pregunta en la que ahondaron Kierkegaard y Camus y también Heidegger: ¿De dónde nos viene la angustia? Uno se pregunta cómo puede ser que la vida pierda su cualidad vital y se haga hierática; también doliente. Zambrano apunta aquí a la pérdida del centro como el origen de la angustia. Vivimos una vida angustiada porque vivimos una vida descentrada. Porque somos incapaces de adueñarnos de nuestra propia vida y de darle vida al ser que encarnamos. Somos incapaces de llegar a la mayor intimidad posible: la de establecer un diálogo con nuestra propia alma. Nos angustiamos porque somos incapaces de retraernos al mundo y acabamos devorados por él.

 

EL CENTRO - LA ANGUSTIA

"Sobreviene la angustia cuando se pierde el centro. Ser y vida se separan. La vida es privada del ser y el ser, inmovilizado, yace sin vida y sin por ello ir a morir ni estar muriendo. Ya que para morir hay que estar vivo y para el tránsito, viviente.

(“Que yo, Sancho, nací para vivir muriendo” es una confesión de un ser, sobre vivo, viviente.)

El ser sin referencia alguna a su centro yace, absoluto en cuanto apartado; separado, solitario. Sin nombre. Ignorante, inaccesible. Peor que un algo, despojo de un alguien. Se hunde sin por ello descender ni moverse, ni sufrir alteración alguna, resiste a la disgregación amenazante. Es todo.

Y la vida se derrama del ser descentrado simplemente. No encuentra lugar que la albergue, entrega a su sola vitalidad. Angustia del joven, del adolescente y aun del niño que vaga y tiene tiempo, todo el tiempo, un tiempo inhabitable, inconsumible; situación derivada del no estar sometida a un ser y a su través, a un centro. Tiende a volver a su condición primaria, a la avidez colonizadora; se desparrama y aun se ahoga en sí misma, agua sin riberas, hasta que encuentra, si felizmente encuentra, la piedra.

Reaccionar en la angustia o ante ella -Kierkegaard alcanza en este punto autoridad de mártir y de maestro- es el infierno. La quietud bajo ella es indispensable. La quietud que no consiste en retirarse sino en no salirse del simple sufrir que es padecer. En este padecer el ser se despierta, se va despertando necesitado de la vida y la llama. La llama si ha resistido a la tentación inerte de seguir la vida en su derramarse. Y cuando la vida torna a recogerse es el momento en que el alguien, el habitante del ser -si no es el ser mismo- establece distancia, una diferencia de nivel para no quedar sumergido por el empuje de la vida como antes lo estaba por la ausencia de ella. Y pasa así de estar sin lugar a ser su dueño mientras es simplemente alzado de un modo embriagante. Pasa de quedarse sin vida a quedarse solo con esa vida parcial que vuelve por docilidad de sierva.

Ya que la vida es como sierva dócil a la invocación y a la llamada de quien aparece como dueño. Necesita su dueño, ser de alguien para ser de algún modo y alcanzar de alguna manera la realidad que le falta.

Y la realidad surge, la del propio ser humano y la que él necesita haber ante sí, solo en esta conjunción del ser con la vida, en esta mezcla no estable, como se sabe. Y así ante de separarse en la situación terrestre -la que conocemos y sufrimos- ha de fijarse una extraña realidad, la del propio sujeto, la del ser que ha cobrado por la vida y merced a ella, la realidad propia. Y la vida, sierva fiel, podrá entonces retirarse habiendo cumplido su finalidad saciada al fin, sin avidez sobrante. Y lo hará dejando siempre algo de su esencia germinante, nada ideal ni que pueda por tanto ser captado; algo que puede solamente reconocerse en tanto que se siente, en esa especie, la más rara del sentir iluminante, del sentir que es directamente, inmediatamente conocimiento sin mediación alguna. El conocimiento puro, que nace en la intimidad del ser, y que lo abre y lo trasciende, “el diálogo silencioso del alma consigo misma” que busca aún ser palabra, la palabra única, la palabra indecible; la palabra liberada del lenguaje."

(María Zambrano. "Claros del bosque")


Comentarios

ENTRADAS POPULARES

POETAS 20. William Shakespeare

CINCO SONETOS   Como un torpe actor que una vez en escena no consigue por miedo recitar su papel, o como un iracuando que rebosa de enojo, cuya fuerza excesiva debilita sus ánimos,   así yo, sin fe en mí, he olvidado cumplir la cabal ceremonia de los ritos de amor, y mi impulso amoroso agobiado declina por el peso terrible de un exceso amatorio.    Que te sirva este libro de elocuencia y de mudo mensajero del alma, que por él es locuaz; que reclame tu amor y que exija su premio con más voz que una lengua que se exprese hábilmente.     Lo que escribe amor mudo deberías leer, porque oír con los ojos es de amante sutil.  Traducción de Carlos Pujol    

El síndrome de Ulises: el miedo a regresar a Ítaca.

    Si leemos atentamente “La Odisea”, nos es posible percibir el instante dramático en que la narración alcanza su clímax. Es el instante en que comprobamos que Ulises es especialmente humano y vulnerable al miedo y al fracaso.  Se trata del momento en que, al fin,  Ulises regresa a Ítaca, se infiltra en su propio palacio como un mendigo, se echa sobre unas pieles que las sirvientas le han extendido  para que duerma en el suelo y cae en la cuenta de que no es capaz de conciliar el sueño, de que el miedo -el más humano miedo- le atormenta y le impide dormir. Es ese pasaje situado en el capítulo XX en que comienzan a agitarse  por la mente de Ulises las dudas sobre si podrá salir victorioso de la lucha que ha de entablar al día siguiente contra los  pretendientes que han invadido su palacio y que aspiran a casarse con Penélope. En ese momento la diosa Atena baja a su lado en cuerpo y figura de mujer y le recrimina el que sea infeliz e...

POETAS 121. Elvira Sastre (II): "Adiós al frío"

  Elvira Sastre nació en Segovia en 1992, estudió Filología en la Universidad Autónoma de Madrid y realizó un máster de traducción. Con poco más de veinte años publicó su primer libro "Cuarenta y tres maneras de soltarse el pelo" (2013), con gran repercusión y que la lanzó a una fama precoz como poeta.  El libro venía precedido por un prólogo de Benjamín Prado, quien supo adivinar la gran poeta en ciernes que planeaba por aquellos versos. Ya en ese momento Prado definió sus poemas como "desafiantes, jóvenes, afilados; llenos de imanes, de anzuelos y de bombillas rotas que, sin embargo, aún siguen encendidas en la oscuridad." Pero el caso es que Benjamín Prado supo olfatear el fenómeno desde sus inicios y ahora que se vuelve a reeditar ese primer libro nos lo recuerda: "A Elvira Sastre se la veía venir, desde su primer libro. Después ha llegado lejos porque ha seguido buscando, pero en estos versos iniciales ya era evidente que se trataba  de una escritora disti...

3 poemas dentro de un Museo, de Rosario Castellanos (efímeros y breves 185)

  A Rosario Castellanos se le dedicará en su momento, que ya anda próximo, un espacio no pequeño en la sección “Poetas” y se le hará su reseña biográfica. De momento sirva aquí la que se deja al final, que fue redactada por Concepción Bados Ciria. Se dejan aquí tres poemas de su último libro, “Viaje redondo” (1972), escrito después de un viaje a París, en que sin duda visitó el Museo del Louvre y pudo ver la Gioconda y la Victoria de Samotracia. Sobre estas dos piezas hace su lectura reflexiva, mostrando con humor sarcástico su desengaño frente a los mitos de la cultura occidental.   RESEÑA BIOGRÁFICA Rosario Castellanos (1925-1974) nació en Ciudad de México, aunque se crio en la hacienda familiar de Comitán (Chiapas), lugar de donde provenían los Castellanos, que eran parte de la elite de terratenientes de la región. La niñez de Rosario estuvo marcada por la soledad, la muerte y la aparente preferencia de los padres por su hermano menor, que murió repentinamente agudiza...

POETAS 4. Wislawa Szymborska (VI). El gran número

  De Wislawa Szymborska, y a la espera de que se escriba su reseña biográfica en esta página (que ya por fin se hará dentro de unas semanas, en la última entrega de esta poeta), únicamente interesa saber por ahora que se murió el 1 de febrero 2012, en su casa de Cracovia, a causa de un cáncer de pulmón -tan empedernida fumadora como entrañable bebedora-; que había nacido el 2 de julio de 1923 cerca de Poznan y que la mayor parte de su vida quiso vivirla en Cracovia, donde le sorprendió en 1996 la noticia de la concesión del premio nobel de literatura. Pocas veces un nobel fue más justo; pocas veces los de Estocolmo acertaron tan de pleno como con Wislawa, que para entonces era una perfecta e injusta desconocida. A Wislawa se le dedicó un espacio en esta página que data de marzo de 2009 -y donde se reproduce su discurso de recepción del nobel, titulado “El poeta y el mundo”- y también se reprodujo otro poema suyo ,”Hijos de la época”, en un artículo titulado “¿Se puede escribir poes...

Carlos Castaneda — "Las enseñanzas de Don Juan". Pensamientos 37

  Poco se debe decir sobre la vida de Carlos Castaneda, pues su propia filosofía de vida transmitida por los chamanes de México le aconsejaba el mantenerse a cubierto tras el anonimato: una de sus divisas es que "hay que borrar la propia historia personal", no dejar huella de los propios pasos. Es mejor no hurgar, si esa era su voluntad. Lo poco o mucho que se sabe -pues muchos libros acerca del autor se escribieron rastreando las pocas huellas que quedaron de ese deliberado borrado- cabe en un sucinto apunte biográfico. Nació, tal vez, en Cajamarca, Perú, el 25 de diciembre de 1925 y murió en Los Ángeles el 27 de abril de 1998, a consecuencia de un cáncer de hígado. También se va a dejar esta semblanza biográfica sin el encabezado de un retrato fotográfico, no porque no se pueda encontrar alguno en el fotomareante espacio de internet y las redes sociales, sino porque el autor se mostraba excesivamente reacio a las cámaras y a cualquier tipo de grabación de su voz, y también ...

POETAS 107. Jaime Sabines III ("Maltiempo")

    Jaime Sabines Gutiérrez (Tuxtla Gutiérrez, Chiapas, 25 de marzo de 1926 – Ciudad de México; 19 de marzo de 1999) fue un poeta y político mexicano, reputado como uno de los grandes exponentes de la lírica mexicana. Su padre, Julio Sabines, había nacido en el Líbano; pronto emigró con sus padres y sus dos hermanos a Cuba y, ya trasladado a México, entró a formar parte de la revolución de ese país en 1914. La figura del padre, al que más tarde dedicara el libro de poemas “Algo sobre la muerte del mayor Sabines”, fue clave para su vocación por la poesía, pues se había empeñado  en inculcar en el hijo el gusto por la literatura. La madre, Luz Gutiérrez, procedía de una familia de tradición militar, y su abuelo llegó a ser gobernador de Chiapas. En 1945, Jaime Sabines se traslada a la Ciudad de México con la idea de estudiar medicina, carrera que deja sin concluir cuando entiende que su verdadera vocación es la literatura. Regresa a su tierra nata...