EFÍMEROS Y BREVES 145. Rosario Castellanos (1925-1975): Cinco poemas de desamor en el 101 aniversario de su nacimiento.
DESAMOR
Me vio como
se mira al través de un cristal
o del aire
o de nada.
Y entonces
supe: yo no estaba allí
ni en
ninguna otra parte
ni había
estado nunca ni estaría.
Y fui como
el que muere en la epidemia,
sin
identificar, y es arrojado
a la fosa
común.
Me tendí,
como el llano, para que aullara el viento.
Y fui una
noche entera
ámbito de su
furia y su lamento.
¡Ah! ¿quién
conoce esclavitud igual
ni más
terrible dueño?
En mi
aridez, aquí, llevo la marca
de su pie
sin regreso.
NOCTURNO
Me tendí,
como el llano, para que aullara el viento.
Y fui una
noche entera
ámbito de su
furia y su lamento.
¡Ah! ¿quién
conoce esclavitud igual
ni más
terrible dueño?
En mi
aridez, aquí, llevo la marca
de su pie
sin regreso.
ELEGÍA
Nunca, como
a tu lado, fui de piedra.
Y yo que me
soñaba nube, agua,
aire sobre
la hoja,
fuego de mil
cambiantes llamaradas,
sólo supe
yacer,
pesar, que
es lo que sabe hacer la piedra
alrededor
del cuello del ahogado.
NOSTALGIA
Ahora estoy
de regreso.
Llevé lo que
la ola, para romperse, lleva
-sal, espuma
y estruendo-,
y toqué con
mis manos una criatura viva;
el silencio.
Heme aquí
suspirando
como el que
ama y se acuerda y está lejos.
LOS ADIOSES
Quisimos
aprender la despedida
y rompimos
la alianza
que juntaba
al amigo con la amiga.
Y alzamos la
distancia
entre las
amistades divididas.
Para
aprender a irnos, caminamos.
Fuimos
dejando atrás las colinas, los valles,
los
verdeantes prados.
miramos su
hermosura
pero no nos
quedamos.

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