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Una carta a Clara de Juan Rulfo (Efímeros y breves 141)

 


Se deja aquí una carta que escribió Juan Rulfo a Clara Aparicio, la mujer con la que se casaría el 24 de abril de 1948. La carta es apasionada y bella como un poema de amor nerudiano. Juan Rulfo conoció a Clara en Guadalajara, en 1941,cuando esta contaba tan solo trece años de edad. Ese encuentro supuso el comienzo de una historia de amor epistolar que se hizo más intensa tras la marcha de Rulfo a Ciudad de México y que trasluce un escritor irremediable romántico y profundamente enamorado. La carta que se deja aquí data de octubre de 1944.

 

CARTA DE JUAN RULFO A CLARA APARICIO

“Desde que te conozco, hay un eco en cada rama que repite tu nombre; en las ramas altas, lejanas; en las ramas que están junto a nosotros, se oye.

 

Se oye como si despertáramos de un sueño en el alba.

 

Se respira en las hojas, se mueve como se mueven las gotas del agua.

 

Clara: corazón, rosa, amor…

 

Junto a tu nombre el dolor es una cosa extraña.

 

Es una cosa que nos mira y se va, como se va la sangre de una herida; como se va la muerte de la vida.

 

Y la vida se llena con tu nombre: Clara, claridad esclarecida.

 

Yo pondría mi corazón entre tus manos sin que él se rebelara.

 

No tendría ni así de miedo, porque sabría quién lo tomaba.

 

Y un corazón que sabe y que presiente cuál es la mano amiga, manejada por otro corazón, no teme nada.

 

¿Y qué mejor amparo tendría él, que esas tus manos, Clara?

 

He aprendido a decir tu nombre mientras duermo. Lo he aprendido a decir entre la noche iluminada.

 

Lo han aprendido ya el árbol y la tarde…

 

y el viento lo ha llevado hasta los montes y lo ha puesto en las espigas de los trigales. Y lo murmura el río…

 

Clara:

 

Hoy he sembrado un hueso de durazno en tu nombre.”

 

 

Guadalajara, Octubre de 1944


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