martes, 23 de junio de 2026

LA FRASE DEL DÍA 23/06/2026. Ian Gibson: "España me tiene profundamente dolorido. No es hoy la España culta, dialogante, con la cual llevo casi toda mi vida soñando."

 


"España me tiene profundamente dolorido. No es hoy la España culta, dialogante, con la cual llevo toda mi vida soñando".

— Ian Gibson


Este dardo que acaba de lanzar Ian Gibson en una entrevista a "El país" (léase aquí) me tiene profundamente dolorido. No es que Ian Gibson se explique mucho, pero todos sabemos de que habla y todos nos lo explicamos. Son malos tiempos para el mundo, pero resulta que ahora España, con Vox entrando en los gobiernos e instituciones como elefante en cacharrería, puede que esté en uno de los peores momentos de todos los tiempos. Se podría llegar a asesinar otra vez a los poetas cuando llegue el tiempo de los asesinos. O a no hacer nada por encontrar sus cuerpos asesinados, que es de lo que en realidad se queja Gibson en esta entrevista. Porque su pasión es Lorca y no descansará hasta que su cuerpo salga a flote. Gibson, que se ha convertido en el custodio de su espíritu, anda también buscando su cuerpo para que tengamos un Lorca más íntegro y menos afantasmado. Incluso para que no ande por ahí el fantasma de Lorca persiguiéndonos. Él, que sabe de la importancia mundial que tiene lorca, anda ahora mohino porque en España no quieren a Lorca como lo deberían querer. Incluso no lo buscan como lo deberían buscar. Especialmente ahora que ha llegado Vox al gobierno de Andalucía, dice. Porque el crimen fue en Granada y en Granada ahora mandan los herederos de los que lo mataron. Porque el crimen fue en Granada y había que cortar allí la más pura cabeza de la intelectualidad y el arte. Cortar una cabeza privilegiada para meter el escarmiento en las demás cabezas. Toda una jugada maestra y Gibson lo sabe y lo denuncia: "Acaban con él sabiendo perfectamente lo que perpetraban. A los 38 años. No los podré perdonar nunca".  Y es que Gibson conoce la importancia de Lorca, igual que sabe que la España de ahora dista más que nunca de su España soñada, culta, dialogante. Y eso le tiene profundamente dolorido a este hispanista apasionado por el país de sus estudios. Igual que a Larra, a Gibson le duele España. Es para que nos salten todas las alarmas. Los españoles estamos convirtiendo a España en un país que provoca dolor a quienes lo aman. "El espectáculo de las derechas en el Congreso me produce asco. ¡Y supongo que se creen católicos! Por todo ello voy a volver ahora a Dublín". España comienza a dar asco y los que la aman de veras se apartan y se van. Es la náusea: España se está convirtiendo en un país nauseabundo, quizás por el olor de la corrupción, quizás por el desleznable espectáculo de brutalidad que dan en el congreso y en los gobiernos los tarugos que hablan de prioridad nacional.






Y lo que sigue pasando con Lorca constituye para Gibson todo un símbolo de la degradación de este país. "Lorca merecería un funeral de Estado", grita Gibson. "Un gobierno que sacó a Franco del Valle de los caídos, haría muy bien en seguir buscando". Pero se queja de que España no busca a sus muertos desaparecidos; y hay un intento de borrar la memoria, de que desaparezca el crimen. Y el crimen fue en Granada, pero ahora en Granada gobierna los que lo mataron y se acabará enterrando el cadáver de Lorca y su memoria. "Lorca es de todos y representa a todos los aún desaparecidos del país", nos recuerda Gibson, que sabe lo que vale Lorca: tardará en nacer, si es que nace, un andaluz tan claro, tan rico de aventura. Y sufre por las desventuras que se le está haciendo pasar al cadáver de Lorca. No se le está velando bien, no se le honra la memoria. Lorca merecería un funeral de Estado y encontrar sus restos de una vez. "Lorca simboliza a todos los desaparecidos: lo merece hace mucho". Que encuentren los restos y le hagan un funeral de Estado, eso sería el acontecimiento más grande de la España del último siglo. Quien sacó a Franco del Valle de los Caídos debe buscar y puede encontrar sus restos y honrar con su funeral a todos los desaparecidos, porque Lorca es de todos y representa a todos. Lo dice un hispanista al que le duele España y que conoce el valor de Lorca. "Es un fenómeno sin precedentes que convoca en torno a él, en estos momentos, proyectos españoles y foráneos de toda índole.". Pero Esapaña huela mal y comienza a dar náuseas y a muchos españoles no les interesa Lorca porque no conocen su valor: desprecian lo que ignoran. Los españoles más patriotas son los que menos saben de su patria: no es de extrañar de que no lo busquen, sobre todo si el crimen fue en Granada y en Granada mandan los herederos de los que lo mataron. "La gente lo quiere en todo el mundo, sobre todo por su teatro. Es que literalmente fascina". Gibson ha dado en la clave. Dice que lo quiere todo el mundo, pero no es verdad. Tal vez fascine, y muchos o todos lo admiran, pero resulta que no lo quieren. No se busca a Lorca denodadamente porque no interesa, y no interesa porque no se le quiere. A veces el más privilegiado, por ser querido por los dioses, se convierte también, por envidia, en el más odiado. El que fue símbolo de la España roja antes de la guerra civil no puede ser desenterrado para convertirse de nuevo en símbolo de todos los desaparecidos. Es mejor desaparecerlo y no buscarlo y enterrarlo más hondo todavía en un lugar que no conozca nadie. Arrumbado en el fondo de la historia. Pero Ian Gibson se rebela porque sabe del valor de Lorca: "iba a ser el Shakespeare español, o lo era ya, como poeta y dramaturgo". Y entonces es comprensible que Gibson pida un funeral de Estado para el que iba a ser el Shakespeare español. Sabían a quien mataban, nos viene a decir Gibson. Saben por lo tanto a quien no se debe encontrar ahora, aunque se pueda. "Acaban con él, sabiendo perfectamente lo que perpetraban. A los 39 años. No lo podré perdonar nunca". Lo dice un hombre con 87 años, un hispanista al que también vamos a llevar al destierro. Llegó con 18 años y lleva cincuenta en España, y es español desde hace cuarenta y dice que le duele España y que ya no quiere verla: "No es la España culta, dialogante, con la cual llevo casi toda mi vida soñando". Con los fachas en el congreso, España comienza a parecerse cada vez más a una pesadilla.


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