Hay días en que el mundo se queda mudo y es incapaz de soltar una frase brillante. O soy yo incapaz de encontrarlas y después de haber fatigado entrevistas sin cuento por un montón de periódicos acabo en la conclusión de que es mejor recurrir a un clasico como Hipócrates. O mejor dicho, a una frase de Hipócrates hablando de la locura de Demócrito. O mejor dicho, de Nuccio Ordine comentando a Hipócrates cuando habla sobre la locura de Demócrito. También es un clásico desprestigiar a los herejes tildándolos de locos, y es que el mundo azaroso y sin alma que predicaban los atomistas en la antiguedad debió constituir un auténtico escándalo. También se dijo de Lucrecio que se volvió loco. Marcel Schwob nos deja un retrato suyo en Vidas imginarias donde enloquece tras ingerir un filtro amoroso. Que viene a ser lo mismo que enloquecer por la intervención de Venus. La sífilis como causante de la locura de filósofos y artistas también resulta ser un clásico, y se dice que afectó tanto a Nietzsche como a Maupassant, todos ellos bastante herejes y sensuales. La osadía intelectual tiene un precio y el desprestigio es la moneda que se les arroja a la cara. Que a los mayores genios de la humanidad se les haya considerado locos, constituyendo precisamente cumbres de cordura, forma parte de la locura humana. Por suerte, en este texto que aquí se deja viene Hipócrates a deshacer el entuerto y afirma que la verdadera locura de la humanidad reside en su codicia, que es un mal pandémico que nos afecta a todos.
La frase que se extrae aquí está sacada del libro de Nuccio Ordine "Clásicos para la vida" y aquí dejo el texto íntegro:
La vida humana es ciertamente una cosa miserable: la atraviesa como un viento tempestuoso una incontenible avidez de ganancias. ¡Ojalá todos los médicos se reunieran en su contra para curar una dolencia que es más grave que la locura, pues la solemos consierar una bendición siendo como es una enfermedad y causa de numerosos males.
Creo que Nuccio Ordine desaprovecha la oportunidad de glosar como se debe una frase que no tiene desperdicio. Dice Ordine que "hacerse médico pensando sólo en la cuenta bancaria significa empezar con mal pie: será difícil curar bien a un ser humano si se sufre esta gravísima dolencia." Y dice Ordine más cosas, pero no de mayor enjundia. No obstante, se recomienda este breve libro publicado en Acantilado bajo el subtitulo de Una pequeña biblioteca ideal, donde selecciona un conjunto de textos a los que añade su propio comentario. Aquí podemos encontrarnos desde El hacedor de Borges hasta Memorias de Adriano de Yourcenar, desde El prinicipito hasta los Ensayos de Montaigne, pasando por Calvino, Kavafis, Einstein o Pessoa.
Yo mismo iba a comentar la frase de Hipócrates, pero aquí lo dejo, como un diagnóstico del padre de la medicina a un enfermo que se llama capitalismo y que está más podrido que nunca de codicia. Nótese que Hipócrates tacha de miserable lo que a toda una sociedad parece sacarle de la miseria, que es la codicia y la avaricia, es decir, la acumulación de capital. Hoy esa codicia se ha vuelto una epidemia y el afán de ganancia el valor más alto y la avaricia la virtud más encomiada y el amor al dinero ya es la ideología que lo impregna todo. Hipócrates dice que la avidez de ganancias es una enfermedad más grave que la locura. Yo diría que es la manera en que el mundo se ha vuelto loco, y es su manera de volverse miserable. Es, como sugiere Hipócrates, la maldición del mundo moderno.

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