Ir al contenido principal

Apuntes de Elias Canetti: La provincia del hombre (I)

 


Elias Canetti es uno de los mejores escritores del siglo XX y su figura evidencia que la literatura ha de ir mucho más allá del género novelístico, es decir, ha de dispersarse en sus muchas formas y géneros y enriquecerse en su interacción. Canetti nos resulta un escritor extraordinario: tal vez haya escrito la mejor autobiografía de su siglo, se entregó durante varias décadas a la escritura de un ensayo original y hercúleo, como es "Masa y poder", ha escrito algún buen libro de relatos y ha destacado como un dramaturgo notable que ha obtenido varios premios por sus obras. Su única novela escrita en plena juventud, "Auto de fe", da razón de su capacidad para la novela. Pero para muchos de los que amamos toda su obra, los libros más gratos y que siempre deseamos leer son los que contienen sus apuntes. Comenzó a escribir apuntes en libretas y cuadernos allá por 1942, como un ejercicio para oxigenarse de la preparación exhaustiva de su magna obra, "Masa y Poder", que no llegó a publicar hasta 1960. Mientras tanto, sus apuntes comenzaron a crecer de una forma autónoma y a ganar cada vez más importancia, hasta el punto de que se convirtió en el sumidero y semillero de mucho de los proyectos que fue abrigando. Gran parte de su proyecto más ambicioso, el de crear un "Libro contra la muerte" (que vería la luz póstumamente) nació de estos apuntes. Su versatilildad hace que gran parte de su obra esté en sus anotaciones representada en forma germinal. Según su biógrafo, Svan Hanuschek, no hay nada mejor para conocer a Elias Canetti que leer estas anotaciones: "el conjunto de sus apuntes es la única obra que lo contiene por entero".

En estos apuntes, por lo tanto, Canetti quiso dar curso a las muchas personalidades que lo habitaban. Para que esto ocurriese, sus apuntes deberían convertirse en una variada miscelánea. Los apuntes no sólo engloban los aforismos, sino también máximas, retratos, esbozos ensayísticos, notas de lectura, sentencias y epígramas. Pero lo que llama la atención no es lo lejos que están estos apuntes de los aforismos, aún conteniéndolos, sino la extrema originalidad de las observaciones que hay en ellos y que va mucho más allá del pensamiento o del esbozo de un breve ensayo.

Probablemente hay dos razones por las que estos apuntes nos resultan tan originales. En primer lugar, por la obsesión que tenía Canetti de convertir a la muerte en su principal enemiga y ver gran parte de los males morales de los hombres en el hecho de haber asumido que somos mortales y haber sucumbido al hechizo de la muerte, el habernos dado por vencidos. Esta insumisión respecto a la presencia de la muerte debió llevar al escritor búlgaro a contemplar tanto la vida como la actitud y comportamiento de los hombres desde cierta mirada de ultratumba o, por lo menos, marginal. Quien contempla la vida desde el punto de vista de la muerte ha de ver el mundo de una forma muy surreal. Este punto de vista surreal de contemplar la vida es lo que convierten los apuntes de Canetti en algo tan jugoso desde una consideración puramente imaginativa. No es el ingenio lo que sobresale en este escritor superdotado para el ensayo, , sino su fuerza fantástica y su capacidad de crear un orbe de imágenes inéditas.

La otra consideración que podría explicar semejante alarde es que la elaboración durante más de veinte años de su obra "Masa y Poder" le llevó a apartarse de la literatura, lo que tuvo que suponer una verdadera renuncia que de alguna manera se cobra venganza en estos apuntes. Es decir, aquí se manifiesta como el gran literato que es, uno de los escritores más extraordinarios y uno de los premio Nobel más merecidos. Gran parte de sus observaciones tienen un aire literario, no por su expresión, sino por su contenido. Algunas frases parecen esbozar el gérmen de un relato o de una obra de teatro. En estos apuntes abundan hipótesis fantásticas sobre la realidad o sobre el ser humano, deseos imposibles que propician mundos alternativos, modos de vida desquiciados y hasta sociedades humanas que obedecen a otras leyes sociales o biológicas. Su visión apta para la sátira le deja ver defectos o fisuras del comportamiento humano que quedan realzados en máximas caústicas. Algunas de estas máximas se convierten en epigramas a lo Karl Krauss, que fue su maestro y mentor, y a quien parece superar a veces en cinismo y humor sarcástico, como cuando dice que "en el periódico está todo. Solo hay que leerlo con suficiente odio". Y está también especialmente presente el espíritu agudo y proclive a lo fantástico de Lichtenberg, otro de sus maestros. Sus anotaciones acaban formando así un corpus monumental que acompañó a Canetti casi desde el comienzo de su carrera hasta el año de su muerte. Aquí se deja una selección de las anotaciones de su primer libro publicado, "La provincia del hombre", que abarca desde 1942 a 1972. Otros libros de apuntes son: "El corazón del reloj" (1987) y "El suplicio de las moscas" (1992).

Se deja también, al final de estas anotaciones, una amplia reseña biográfica compuesta, principalmente, de una lectura atenta de su deliciosa autobiografía en cuatro tomos: "La lengua salvada", "Antorcha al oído", "Juego de ojos" y "Fiesta bajo las bombas".

Quien también desee sumergirse en su obra más ambiciosa, "El libro contra la muerte", puede hallar una amplísima selección de sus anotaciones y pensamientos, así como una detallado análisis, pinchando aquí.


ANOTACIONES

El hombre más bajo: aquel cuyos deseos se han cumplido en su totalidad.

*****

Siempre que observamos atentamente a un animal, tenemos la sensación de que en su interior hay un hombre que se burla de nosotros.

*****

Un hombre se dispone a contar todas las hojas del mundo. La esencia de la estadística.

*****

Se muere demasiado fácilmente. Morir debería ser mucho más difícil.

*****

Nunca estamos lo suficientemente tristes para mejorar el mundo. Demasiado pronto volvemos a tener hambre.

*****

Algún día resultará evidente que con cada muerte los hombres se vuelven peores.

*****

Lo más peligroso de la técnica es que aparta de aquello que realmente constituye al hombre, de aquello ue éste necesita de verdad.

*****

Lo más difícil: descubrir siempre de nuevo lo que ya se sabe.

*****

Todo saber tiene algo de puritano; da una moral a las palabras.

*****

A los inmortales les debería estar permitido envejecer. De lo contrario nunca podrían ser realmente felices. Cada cual debería poder quedarse en la edad que más le guste.

*****

¿Y si los que quedaran fuesen siempre los peores? - El darwinismo invertido.

*****

¿Tendrán los animales menos miedo porque viven sin palabras?

*****

Un filósofo que va por la vida sin una sola respuesta. ¡Pero cómo pregunta!

*****

¡Cómo le gustaría estar en un mundo en el cuál no existiera!

*****

Uno que al ir a su casa se extravía inevitablemente. Cada vez debe encontrar otro camino para llegar a ella.

*****

El primer efecto del adaptarse a los demás es que nos volvemos aburridos.

*****

Un mundo en el que ningún hombre reconozca al otro. La actividad principal de sus habitantes consistiría en convencerse unos a otros de que son ellos.

*****

La ambición enmascara al hombre todo su horizonte. Hay que poder saltar por encima de la propia ambición, aunque sólo sea para verla.

*****

La fuerza de los pensamientos falsos reside en su extrema falsedad.

*****

Allí los jóvenes traen al mundo a los viejos. A su vez, éstos van rejuveneciendo hasta que en cierto momento dan a luz nuevos viejos.


A menudo tengo la impresión de que todo lo que aprendo y leo es inventado. Lo que yo mismo descubro parece, en cambio, que realmente hubiera existido siempre.

*****

Todo lo acontecido le teme a su palabra.

*****

La invención del infierno es la más monstruosa de todas, y es difícil comprender cómo se puede seguir esperando algo bueno de los seres humanos después de esta invención. ¿Tendrán acaso que inventar siempre infiernos?

*****

Cada palabra que apunta le da fuerzas. No importa lo que sea, puede no ser nada, el simple hecho de apuntarlas le da fuerza.

*****

Yo no soy un escritor: no puedo callar. Pero en mícallan muchos hombres que no conozco. Sus estallildos me convierten de vez en cuando en escritor.

*****

Los hombres más terribles: los que lo saben todo y se lo creen.

*****

Ver a cada persona como si la hubiéramos visto ya cien veces y como si la viéramos por primera vez.

*****

En el Purgatorio los hombres hablan mucho. En el Infierno callan.

*****

Odiar y odiar a una persona hasta llegar a amarla.

****

Algunos acceden al grado máximo de su maldad callando.

*****

La estupidez se ha vuelto menos interesante, se expande en un santiamén y es la misma en todos.

*****

Lo más grande es aquello que ha llegado a ser tan pequeño que vuelve superflua toda grandeza.

*****

A manera de advertencia, las palabras altisonantes deberían empezar a silbar bruscamente, como los hervidores en los que se calienta agua.

*****

En el periódico está todo. Sólo hay que leerlo con suficiente odio.

*****

Tal vez no haya una sola persona digna de tener un hijo.

*****

Es necesario que los hombres intenten meditar sobre todo aquello que existe además de la tecnología. ¿Cómo, si no, encontraríamos las fuerzas que nos permitiesen liberarnos de la supremacía de la técnica?

*****

No hay ningún dolor que no pueda ser superado por otro, lo único infinito es el dolor.

*****

No hay nada que sepamos desde hace sólo un momento; lo que creemos saber desde hace un momento, lo sabíamos ya desde mucho antes.

Tan sólo cuenta el saber que ha reposado en secreto dentro de nosotros.

*****

El recuerdo es bueno porque aumenta la medida de lo reconocible. Pero hay que tener especial cuidado de que no excluya nunca lo terrible.

Puede concebirlo de modo diferente a como se apareció en su tremendo presente;diferente, pero no menos cruel, no más soportable, no menos absurdo, decisivo, amargo  y no contento por haber pasado, pues nunca nada es pasado.

El auténtico valor del recuerdo consiste en hacernos comprender que nunca nada es pasado.

*****

Toda cobardía, toda reticencia es un pecado para elescritor. Su audacia consiste en expresarse. Aunque sea responsable de ello, tiene que decirlo.

*****

Ir por la calle condecorado con renuncias y diciendo alrededor únicamente no, no y no.


RESEÑA BIOGRÁFICA DE ELIAS CANETTI

Elías Canetti fue un escritor multifacético y políglota que escribió en lengua alemana y recibió el Premio Nobel de Literatura en 1981. Había nacido en Rustschuk, Bulgaria, una ciudad portuaria del Danubio, donde convivían gentes del más diverso origen, tanto búlgaros como griegos, albaneses, armenios y gitanos. Esta mezcla y exuberancia de diferentes razas y lenguas le haría decir al escritor en sus memorias que todo lo que vivió más tarde ya había sucedido alguna vez en Rustschuk. Nació el 25 de Julio de 1905. Tanto por parte de padre como de madre, pertenecía a una familia de comerciantes adinerados de origen sefardí que procedían de Turquía, por lo que se crió escuchando el ladino de boca de sus familiares. Sus padres se habían educado en colegios de Viena, donde se conocieron, y supieron inculcar en sus tres hijos el amor por la cultura y la afición al teatro. De niño, aprendió el búlgaro de las muchachas campesinas que trabajaban en su casa y educó su oído para el alemán escuchando a sus padres, que lo hablaban en la intimidad. Para escapar de la tiranía del abuelo paterno y de la estrechez de Rustschuk aceptaron participar en un negocio de un hermano de la madre y se mudaron a Manchester en junio de 1911. A muy temprana edad comienza a leer sus primeros libros en inglés, fascinado por una colección de libros infantiles que le iba trayendo su padre periódicamente y que incluía clásicos de la literatura como Las mil y una noches, Don Quijote o Robinson Crusoe. Su madre cae enferma y durante unos meses va a curarse a un balneario de Baviera. Allí intima con su médico y comienza a dilatar su estancia más de lo previsto; el marido le apremia y regresa por fin a Manchester el 7 de octubre de 1912, pero la misma noche de su llegada se produce una escena de celos, se enfadan y ya no vuelve a hablarse más. Poco después de levantarse a la mañana siguiente, y mientras se hallaba leyendo el periódico, el padre cae fulminado por un infarto. El sentimiento de culpa por esta muerte iba a sumir a la madre en un duelo que hizo temer por su vida y que durante una temporada obligó al pequeño Elías, siempre vigilante, a no separarse en ningún momento de ella. Se puede decir que la muerte del padre fue el hecho más trascendente en la vida de Canetti y que ese primer periodo que vivió en Inglaterra supuso el fundamento moral de su vida. La veneración que sentía por el padre hizo que a partir de aquel día jurase un odio eterno a la muerte y ésta se convirtió, junto con su interés por el fenómeno de la masa, en la gran obsesión de su vida. En mayo de 1913 Canetti se traslada con la madre y los dos hermanos pequeños a vivir a Viena, pero antes recalan en Lausanne, donde pasan todo el verano. Allí la madre enseña a Canetti el alemán de modo acelerado y con un método drástico: le hacía repetir día tras día frases interminables en alemán que tenía que memorizar sin tener al alcance un solo libro. En Lausanne también aprendió de paso el francés, escuchando hablar a la gente a su alrededor. Ya en Viena, Canetti estrecha aún más los lazos con la madre y empiezan a leer juntos a Schiller en alemán y a Shakespeare en inglés, además de numerosas obras de teatro. Para Canetti aquellas veladas de lecturas con su madre y las conversaciones que les siguieron fueron el pan y la sal de sus primeros años y constituyeron la vida verdadera y oculta de su espíritu. Las declaraciones de Guerra en el verano de 1914 pilla a Canetti en Baden y experimenta sus primeras experiencias de una masa hostil. En el siguiente verano visitan Bulgaria y se reencuentran con sus familiares. De vuelta a Viena, en otoño de 1915, entra en el primer curso del Realgymnasium. Al año siguiente la familia se instala en Zurich y a partir de la primavera de 1917, empieza a estudiar en el colegio cantonal de la Rämistrasse. Allí, bajo una asombrosa diversidad de profesores competentes, toma conciencia del conocimiento del ser humano en sus múltiples tipos y se aficiona a la cultura y a la historia de los griegos. Por motivos de salud, la madre de Canetti se traslada a Arosa en 1919, en compañía de sus dos hijos pequeños, y Elías se instala a vivir en Villa Yalta, un internado de señoritas del que siempre iba a conservar gratos recuerdos. Con apenas catorce años, desde comienzos de octubre hasta las navidades de 1919, Elías se vuelca en escribir un drama titulado Junio Bruto, que le dedica y envía a su madre. Sin embargo, Elías comienza a emanciparse de los criterios culturales y literarios de la madre, y surgen, a través del intercambio de cartas, los primeros atisbos del posterior distanciamiento que se iba a dar entre ellos. Los tres años que iba a pasar en Zurich iban a constituir una especie de paraíso, los únicos años totalmente felices, como el mismo confesaría en su autobiografía. Pero la madre, que veía con malos ojos aquel ambiente demasiado blando, quiso trasplantarle a un entorno más duro, donde tuviera un mayor control sobre el hijo. Con este plan en mente, la familia se traslada a Frankfurt, en una Alemania arruinada por la guerra y asediada por una delirante inflación que afectaba a los sucesos más ínfimos y personales. El joven Canetti va a reaccionar contra esta idolatría de la moneda con una actitud que ya no le iba a abandonar a lo largo de su vida: el desprecio hacia el dinero, cuyo contacto, a su juicio, volvía estériles a quienes se consagraban a él. También fue en Frankfurt, alojados en un pensión llena de huéspedes de todo tipo, donde Canetti empezó a profundizar en el conocimiento de los seres humanos. En junio de 1922, con motivo de una manifestación de protesta por el asesinato del ministro Rathenau, Canetti experimenta una intensa vivencia de la masa, fenómeno que iba a dirigir sus posteriores investigaciones. A partir de esta vivencia, Canetti se percata, como cuenta en sus memorias, de un hecho trascendental que le iba a guiar en sus posteriores investigaciones: la masa era capaz de despertar “un estado de embriaguez, un incremento de las posibilidades vivenciales y una potenciación de la propia persona”. En 1923 la madre de Canetti se traslada a Viena con sus dos hijos menores y deja solo a Elías para que prepare el examen de bachillerato. Al año siguiente renuncia a su incipiente vocación médica y decide iniciar los estudios de química en la Universidad de Viena. El 17 de abril asiste a una lectura de Karl Kraus, que representará el inicio de una larga etapa de su vida marcada por esa figura. Karl Kraus, que editaba una revista que escribía solo, Die Fackel (“la antorcha”), era para Canetti el hombre más importante y severo de Viena y, con sus críticas a través de la revista y de sus lecturas públicas, se había convertido en el azote de todo lo malo y lo podrido. De Karl Kraus aprendió que es posible hacer cualquier cosa con las palabras de otros, pues era un consumado maestro en acusar a los demás con sus propias palabras. Es en este círculo de personas afectas a Kraus donde Canetti conoce a Veza Taubner-Calderón, judía de origen sefardí, sensible y culta, y con la que se casará años más tarde. Canetti acude regularmente al laboratorio de la Universidad, pero se muestra escéptico respecto a la posibilidad de convertirse en químico remunerado, debido a su prevención contra cualquier actividad que se ejerciese con miras al lucro. Lo único que le mueve para continuar con la carrera es contentar los deseos de la madre y satisfacer su ansia por todo tipo de conocimientos. El 25 de julio de 1925, Elías y su amigo Hans Asriel parten hacia la sierra de Karwendel. Elías tiene en mente aislarse durante una semana, provisto de dos cuadernos y el libro de Freud, “La psicología de masas”. Es en este periodo, entre el 1 y el 10 de agosto de 1925, tras una lectura lúcida que le iba sugiriendo multitud de anotaciones, donde Canetti sitúa el verdadero inicio de su vida intelectual independiente. Estos apuntes iban a constituir el germen del que iba a surgir la empresa a la que consagrará la mayor parte de su vida y que culminaría, muchos años más tarde, en la redacción de su obra “Masa y poder”. A su vuelta a Viena se intensifica la amistad de Canetti con Veza, pero debido a los celos que despierta en la madre, se ve obligado a ocultarle la relación. Durante esta época en Viena, Canetti comenzó a cultivar el arte del “buen oír”, práctica que consistía en aplicar bien el oído a cuanto se decía en todas partes, a cualquier hora y por quien fuera, a fin de descubrir las distintas voces y formas de hablar, lo que más tarde designó con la expresión de “máscaras acústicas”. El 15 de Julio de 1927 estalla una revuelta en Viena y una masa enardecida de obreros quema el palacio de Justicia; la policía recibió la orden de disparar y hubo noventa muertos. Este acontecimiento al que asiste como testigo iba a dejar honda huella en el escritor, que se ve involucrado desde el principio en medio de una masa que parecía tener vida propia. “Es posible -rememora más tarde Canetti- que la esencia de aquel 15 de julio se haya integrado plenamente en Masa y poder”. El verano de 1928 lo pasa en Berlín, invitada por su amiga Ibby Gordon, quien le presenta a Bertolt Brecht y a George Grosz. También conoce a Isak Babel, de paso en aquel momento por la ciudad y que dejó en Canetti el recuerdo más favorable: es evocado como un hombre humilde, silencioso y perspicaz, y que, a diferencia de Bertolt Brecht, no estaba pagado de sí mismo ni se dejaba seducir por la fama. En 1929 se doctora en química, pasa otro verano en Berlín y ya de regreso a Viena comienza a ganarse la vida como traductor. Inspirado por los largos paseos que da por la ciudad, comienza a perfilar en su mente diversos personajes que le van poseyendo y que le hacen entrar en un periodo de ebullición creativa. Durante un año entero estuvo dedicado a los esbozos de varios de estos personajes y fue, según advierte en sus memorias, el año más rico y desbordante de su vida. “Tenía la sensación de trabajar en una Comédie humaine, y como los personajes habían sido llevados a un punto límite y no comunicaban entre sí, la denominé una Comédie Humaine de la locura.” De todos estos personajes esbozados, uno de ellos iba a preponderar más que los otros y se iba a convertir en el protagonista de su primera y única novela, Auto de fe, en cuya redacción iba a emplear un año y medio. Poco después de acabarla, durante el invierno de 1931 a 1932, comienza a componer una pieza teatral, La boda, a raíz de la conmoción que le produce la lectura de Wozzeck, de Buchner. En una de las lecturas públicas de “La boda” conoce a Hermann Broch, con quien iba a entablar una gran amistad. En sus memorias, destaca de Hermann Broch su “debilidad”, que Canetti la concebía como una virtud, “una fragilidad hermosa que residía en una honda sensibilidad: no le interesaba ni conseguir triunfos, ni vencer a otros, ni, mucho menos, fanfarronear”. También intima con Anna Mahler, con quien mantiene una breve relación amorosa que le da oportunidad de conocer a fondo al escultor Wotruba, quien fuera uno de sus mejores amigos. En 1933 escribe La comedia de la vanidad, cuya idea básica es la prohibición de espejos y fotografías: Canetti creía haber “logrado escribir algo nuevo, representar en un drama una masa, representar su formación, su densidad creciente y su descarga”. Por esta época entra en contacto con Robert Musil, entregado a su empresa de dar fin a “El hombre sin atributos”. Es retratado en sus memorias como un hombre muy susceptible, consciente de su propio valor y sin ningún talento para las cuestiones prácticas, lo cual, unido a su desprecio por el dinero, lo llevó a pasar en Suiza sus últimos años en la ruina. Pero la influencia más determinante de aquellos años la va a encontrar en Abraham Sonne, un poeta judío de vasta cultura, maestro por igual de la conversación y del silencio, y el hombre más bondadoso que llegó a conocer. El escritor tomó siempre a Sonne como un modelo de vida y sus frecuentes charlas de café ensancharon su punto de mira y le dieron el criterio suficiente para emanciparse de la alargada sombra de Karl Kraus. En octubre de 1935, por mediación de Stefan Zweif, Canetti logra por fin publicar Auto de fe, una novela que durante los años en que estuvo inédita fue leída en pequeños círculos por el propio autor y que había ido ganando gran reputación. El año anterior se había casado con Veza a espaldas de su madre y se habían mudado a una nueva casa. En el nuevo barrio traba amistad con Friedl Benedict, futura novelista que se convertirá en su discípula y que más tarde será su amante. También en el año 1935 conoce al compositor Alban Berg, un hombre cordial y espontaneo que moriría prematuramente muy poco después. De todos los músicos que conoció, Alban Berg fue el que demostró tener un talante más literario, pues concebía el mundo como si fuera un escritor. Con motivo de la publicación en Checo de su Auto de Fe, el escritor viaja en mayo de 1937 a Praga y se entrevista con el pintor Oscar Kokoschka, en aquel momento exiliado voluntariamente y lleno de rencor contra la Austria oficial que había surgido después de la guerra civil de 1934. Este viaje iba a ser interrumpido por un telegrama de su hermano en el que le comunica que su madre estaba gravemente enferma. Canetti se apresura para acudir a París con la mala conciencia de haber ocultado a la madre su matrimonio y esperando sus reproches tras varios años distanciados. Después de asistir a su agonía durante varios días, el 15 de junio de 1937 fallece la madre, y con su entierro y el duelo casi delirante del hermano termina el último volumen de sus memorias. En 1938, durante la noche de los cristales rotos, abandona Austria con Veza, poco después de su anexión al Tercer Reich. Tras una estancia de dos meses en París, la pareja se desplaza a Londres para alojarse provisionalmente en la casa del editor Constant David Huntington y en el estudio de Anna Mahler. El largo periodo de Canetti en Londres está marcado por su dedicación a su obra Masa y poder, que le iba a tener absorto durante los siguientes veinte años, en colaboración con Veza. Alguna vez escribió que era también obra de ella; su papel intelectual había sido tan grande como el suyo propio y no contenía ni una sílaba que no hubiera pensado con ella. Parte de este primer periodo vivido en Inglaterra se puede rastrear de forma esporádica en los esbozos que dejó en su libro póstumo, Fiesta bajo las bombas. Estas “parties” a las que alude el título, y que eran obligatorias para entrar en sociedad, le parecían a Canetti absurdas e insufribles, pues partían de la premisa de que no había que acercarse demasiado los unos a los otros. En ningún lugar del mundo, destaca Canetti, se sintió más solo y desvalido que en estas "parties" inglesas. Sintió la humillación de ser invitado a fiestas en las que se sentía que no era nadie, una suerte de condena inglesa al ostracismo. En una de sus novelas, Iris Murdoch describe a Elías como un personaje que es famoso sin que se sepa por qué, pues lo poco que había publicado no lo había leído nadie en Inglaterra. La frialdad inglesa, que convertía toda reunión en vanos intentos de aproximación, ayudó a agudizar su sentimiento de soledad. En 1941 se adhiere al Free Austrian Movement, una organización de los austriacos exiliados que se oponían al Reich. De esta época data su intensa amistad con el antropólogo Franz Steiner y con la pintora Marie-Louise von Motesiczky, que llegará a hacerse amante del escritor. Como aficionado a toda suerte de mitos que era Elías Canetti, la amistad con el poeta y antropólogo Franz Steiner le fue especialmente grata, pues podían mantener incansables conversaciones sobre mitos sin interpretarlos ni destriparlos. Durante 1942, para aliviar la tensión en que lo ponen los intensos trabajos preparatorios de Masa y Poder, empieza a escribir los apuntes, un género que ya no abandonará y que le iba a convertir en un verdadero maestro de los aforismos. En noviembre de 1945, Veza y Elías deciden vivir en domicilios distintos, sin dejar por eso de mantener una relación estrecha. Durante este tiempo, la pareja pasa graves penurias económicas. En 1946 la editorial Jonathan Cape publica en Londres, en traducción de la historiadora Verónica Wedgwood, que recomienda el libro, Auto-da-Fé, título que finalmente adoptará fuera del ámbito alemán la novela Die Blemdung. En 1947 traba amistad con el sinólogo inglés Arthur Waley, políglota y hombre de cultura universal y de los pocos de Inglaterra que reconocía a Canetti, ya que había leído por casualidad su novela Auto de fe. La editorial Knopf publica en Nueva York The Tower of Babel, titulo bajo el que, durante algunos años, circulará en Norteamérica la novela Die Blendung. Canetti imparte durante el verano siguiente conferencias sobre Proust, Joyce y Kafka y estrecha amistad con el aristócrata Aymer Maxwell, con el que Canetti realizará varios viajes por Gran Bretaña, Europa y Marruecos. De Aimer, que introdujo a Canetti en los ambientes de la alta sociedad inglesa, destaca su sensibilidad y su culto a la velocidad, así como sus numerosos viajes montados en un Bentley, conducido temerariamente para alcanzar el destino en el mínimo tiempo posible. En Inglaterra, además de conocer al poeta y crítico literario Herbert Read, también ocincidio en varias ocasiones con el filósofo Bertrand Russel, que sobresalía por sus dotes para la retórica: "cada palabra salía redonda y bien forma de su boca, pronunciada de tal manera que no quedaba margen para malentendidos". Canetti lo pinta como un personaje muy vivo, elocuente, moral y también divertido: se reía a carcajadas igual que un macho cabrio. Del pueblo inglés Canetti tenía en estima su tolerancia, pero ésta le parecía que quedaba empañada por la soberbia que cubría, que era la cualidad más acusada de la clase alta. Y de todos los ingleses que trató Canetti, era Bertrand Russell el único que estaba exento de esta soberbia. "Durante toda su vida se resistió a su origen aristocrático y, además, era demasiado sátiro para ser soberbio". En 1949 recibe en Francia el Premio Internacional al mejor libro extranjero por la publicación de La Tour de Babel, (primer título en francés de Die Blendung). Empieza a escribir la pieza teatral Los emplazados, que concluye al año siguiente y también comienza la redacción de Masa y poder. En 1953 la muerte de su discípula y amante, Friedl Benedikt, quien le dedicó sus dos primeras novelas, lo sume en una amarga desolación. En 1954 realiza un viaje a Marruecos en compañía de Aymer Maxwell y a partir de las notas tomadas compone Las voces de Marrakesch. Ese mismo año también conoce a Iris Murdoch, que se convertirá en su amante. Más adelante Canetti se distanciará de ella profesándole una inquina tenaz, por sus maquinaciones para sacar siempre el máximo provecho de los espíritus más selectos, siempre calculadora y planificando avaramente su tiempo, incluso para el amor. El 6 de noviembre se estrena en la Oxford Playhouse Company la adaptación del drama Los emplazados. A finales de los años cincuenta Canetti realiza varios viajes por Europa acompañado de Veza: Francia, Italia, Viena. En 1959, tras treinta años de redacción y trabajos preparatorios, logra concluir Masa y poder, que publicará al año siguiente en Alemania, con una dedicatoria a su mujer y colaboradora, Veza Calderón. Dos años más tarde será traducida al inglés y publicada en Londres y Nueva York. El 1 de mayo de 1963 se suicida Veza Canetti y la culpa por su muerte le sume en una gran depresión. Ese mismo año, una nueva edición de Auto de fe, en Múnich, le reporta un reconocimiento tardío. Al año siguiente, la misma editorial publica en Múnich su obra dramática completa. Tanto La comedia de la vanidad como La boda son abucheadas en su estreno en Alemania un año más tarde, y es denunciado por escándalo público. En 1968 asiste a las revueltas juveniles de mayo del 68 y estrena en Alemania su drama Los emplazados. En 1969 aparece, El otro proceso de Kafka, que gira en torno a la correspondencia de Franz Kafka con Felice Bauer, recién exhumada poco antes y que le causó una de las mayores conmociones como lector. El final de esta década es pródigo en numerosos reconocimientos que le son tributados desde diversos países: en 1966 obtiene el Premio de Literatura de la Ciudad de Viena y el Premio de la Crítica Alemana; en 1968, el Gran Premio del Estado Austríaco; en 1970 en nombrado miembro de la Academia Berlinesa de las Artes. En 1971 comienza a trabajar en sus memorias de infancia, redactadas en un principio para su hermano Georg, que muere en París ese mismo año a consecuencia de una tuberculosis contraída de joven. A partir de este año comienza a pasar largas temporadas en Zúrich y se casa con la historiadora de arte Hera Buschor, con la que tendrá una hija, Johanna. En 1973 publica una serie de anotaciones y aforismos bajo el título “La provincia del hombre”, que abarcan treinta años. En 1974 se publica El testigo oidor. Cincuenta caracteres, una galería de retratos satíricos y surrealistas con reminiscencias de los caracteres y retratos de Teofrasto y La Bruyère. Al año siguiente publica una recopilación de ensayos bajo el título La conciencia de las palabras, alguno de ellos leídos en conferencias previas. En 1977 da a la imprenta, con gran éxito de público, el primer tomo de su autobiografía, La lengua salvada. Durante esta época comienza a recibir reconocimiento y es agasajado con numerosos premios europeos. En 1978, el director de teatro Hans Hollmann realiza exitosos y polémicos montajes de los tres dramas teatrales de Canetti, con los que recorre las ciudades de Basilea, Viena y Stuttgart. Pero con ellos también llega otra vez el escándalo por la audacia de sus planteamientos teatrales. Con la publicación, en 1980, del segundo tomo de su autobiografía : La antorcha al oído, comienzan a llegarle un reguero de premios, entre ellos el Franz Kafka, culminando en 1981 con la obtención del premio nobel. A partir de ese momento vivirá cada vez más retirado, entre Zurich y Londres, negándose a conceder entrevistas y remitiendo a todos los curiosos de su vida a la lectura de su obra. En 1985 publica el tercer tomo de su autobiografía: El juego de ojos. Dos años más tarde, El corazón secreto del reloj. Apuntes 1973-1985, y al año siguiente muere su segunda mujer, Hera Canetti. Su última publicación es otro libro de apuntes, El suplicio de las moscas, en 1992. A pesar de que Canetti siempre expresó que gustaría enfrentarse a su muerte luchando cara a cara, ésta le sorprendió mientras se hallaba durmiendo en su casa de Zurich, la noche del 14 de agosto de 1994.



Comentarios

ENTRADAS POPULARES

"El eclipse". Augusto Monterroso (Cuentos célebres y breves)

  No voy a destripar aquí el final sorprendente e irónico de este cuento de Monterroso (se trata de su primer cuento, publicado en una revista en 1952), a fin de que su efecto se conserve íntegramente en el lector que se asoma a él por primera vez. Añadiré que no sólo es sorprendente e irónico su final; es ambas cosas desde el principio hasta el final y en un espacio muy breve ocurren muchas cosas, muchas alternativas, muchos cambios de situación y de estados de ánimo. Tal como debió ocurrir en la colonización y en el intercambio entre culturas en la conquista y la catequización de América. Pero en este cuento aparece de alguna manera la venganza de Moctezuma y es lo que le da su sabor irónico. El cuento rezuma esa ironía administrada en la sucesión de situaciones elegidas por Monterroso. El protagonista -un fraile catequizador en la conquista de América- se encuentra perdido, y nada simboliza más la situación de estar perdido que el hacerlo en medio de una selva. Perdido y sin e...

Trátate con amor — Giulia Valle (Frase de la semana)

  Trátate con amor — Giulia Valle Tal vez se olvidaron de incluir esta cláusula en el famoso mandamiento evangélico, acaso porque les parecía obvio lo de amarse a uno mismo y decidieron poner el acento en amar al prójimo. Pero por el camino nos hemos olvidado de amarnos como nos merecemos y amar al prójimo se nos ha vuelto una cosa inalcanzable. Y así nos va, que ni nos amamos a nosotros, ni amamos a los prójimos, ni nuestra vida rebosa de amor. Acaso esté llena de indiferencia, que es el peor estado para la creatividad; incluso el odio resulta un buen combustible para escribir rencorosas novelas de éxito. Giulia Valle es una contrabajista que borda el jazz con su instrumento, compone, da clases musicales y acaba de publicar un libro ("Cerebro en equipo") donde nos da las claves para aprender mejor, usar nuestra creatividad y disfrutar con todo ello. Y nos lo cuenta en una entrevista concedida a La Vanguardia ( léase aquí ) donde nos enteramos de que, además de estar obsesion...

El síndrome de Ulises: el miedo a regresar a Ítaca.

    Si leemos atentamente “La Odisea”, nos es posible percibir el instante dramático en que la narración alcanza su clímax. Es el instante en que comprobamos que Ulises es especialmente humano y vulnerable al miedo y al fracaso.  Se trata del momento en que, al fin,  Ulises regresa a Ítaca, se infiltra en su propio palacio como un mendigo, se echa sobre unas pieles que las sirvientas le han extendido  para que duerma en el suelo y cae en la cuenta de que no es capaz de conciliar el sueño, de que el miedo -el más humano miedo- le atormenta y le impide dormir. Es ese pasaje situado en el capítulo XX en que comienzan a agitarse  por la mente de Ulises las dudas sobre si podrá salir victorioso de la lucha que ha de entablar al día siguiente contra los  pretendientes que han invadido su palacio y que aspiran a casarse con Penélope. En ese momento la diosa Atena baja a su lado en cuerpo y figura de mujer y le recrimina el que sea infeliz e...

5 sonetos de Jorge Luis Borges (Efímeros y breves 157)

  Que Borges es un magnífico urdidor de sonetos creo que ya se conoce de sobra, pero, para quien no lo sepa, aquí le queda una buena muestra. Dejo aquí cinco sonetos que representan, por este orden, a las personas, los animales, las cosas, al universo y a sí mismo: es decir, a Borges y al otro, al otro Borges o al auténtico Borges, eso será algo que habrá que descifrar.  Los poemas van acompañados al final de una escueta reseña biográfica que elaboré en su día a partir de declaraciones en entrevistas.   CAMDEN, 1892   El olor del café y de los periódicos. El domingo y su tedio. La mañana y en la entrevista página esa vana publicación de versos alegóricos   de un colega feliz. El hombre viejo está postrado y blanco en su decente habitación de pobre. Ociosamente mira su cara en el cansado espejo.   Piensa, ya sin asombro, que esa cara es él. La distraída mano toca la turbia barba y la saqueada boca.   No está lejos el ...

Carlos Castaneda — "Las enseñanzas de Don Juan". Pensamientos 37

  Poco se debe decir sobre la vida de Carlos Castaneda, pues su propia filosofía de vida transmitida por los chamanes de México le aconsejaba el mantenerse a cubierto tras el anonimato: una de sus divisas es que "hay que borrar la propia historia personal", no dejar huella de los propios pasos. Es mejor no hurgar, si esa era su voluntad. Lo poco o mucho que se sabe -pues muchos libros acerca del autor se escribieron rastreando las pocas huellas que quedaron de ese deliberado borrado- cabe en un sucinto apunte biográfico. Nació, tal vez, en Cajamarca, Perú, el 25 de diciembre de 1925 y murió en Los Ángeles el 27 de abril de 1998, a consecuencia de un cáncer de hígado. También se va a dejar esta semblanza biográfica sin el encabezado de un retrato fotográfico, no porque no se pueda encontrar alguno en el fotomareante espacio de internet y las redes sociales, sino porque el autor se mostraba excesivamente reacio a las cámaras y a cualquier tipo de grabación de su voz, y también ...

POETAS 154. Blanca Varela: Ese puerto existe

  Blanca Varela fue una poeta peruana nacida en Lima en 1926. En 1946 inició sus estudios de Letras y Educación en la Universidad de la capital peruana y tras casarse con el pintor Fernando de Szyszlo se trasladó a París donde residió unos años y tuvo la oportunidad de entablar relación con Jean-Paul Sartre, Michaux, Giacometti y Carlos Martínez Rivas. Más tarde vivió en Florencia y en Washington, trabajando como traductora, hasta su regreso a Lima. Su primer libro, “Ese puerto existe”, apareció en 1959 y fue prologado por Octavio Paz, de quien fue gran amigo y dijo de ella que tenía el instinto del verdadero poeta: saber callarse a tiempo. También añadió que su poesía “no se explica ni razona. Tampoco es una confidencia. Es un signo, un conjuro frente, contra y hacia el mundo. También una exploración de la propia conciencia”. Le siguió un segundo libro en 1963, “Luz del día”. En 1986 reunió toda su poesía en un libro que tituló “Canto Villano”. Posteriormente, Ejercicios materiale...

POETAS 121. Elvira Sastre (II): "Adiós al frío"

  Elvira Sastre nació en Segovia en 1992, estudió Filología en la Universidad Autónoma de Madrid y realizó un máster de traducción. Con poco más de veinte años publicó su primer libro "Cuarenta y tres maneras de soltarse el pelo" (2013), con gran repercusión y que la lanzó a una fama precoz como poeta.  El libro venía precedido por un prólogo de Benjamín Prado, quien supo adivinar la gran poeta en ciernes que planeaba por aquellos versos. Ya en ese momento Prado definió sus poemas como "desafiantes, jóvenes, afilados; llenos de imanes, de anzuelos y de bombillas rotas que, sin embargo, aún siguen encendidas en la oscuridad." Pero el caso es que Benjamín Prado supo olfatear el fenómeno desde sus inicios y ahora que se vuelve a reeditar ese primer libro nos lo recuerda: "A Elvira Sastre se la veía venir, desde su primer libro. Después ha llegado lejos porque ha seguido buscando, pero en estos versos iniciales ya era evidente que se trataba  de una escritora disti...