¿Estás satisfecho con tu vida?
— Alejandro Cencerrado (físico)
El caso es que por ahí dicen que la felicidad se puede medir, con esa manía que se tiene ahora de medirlo todo, y salen a la calle y no paran de hacer preguntas sobre un simulacro de felicidad, supongo que la gente sonreirá cuando le hacen esas preguntas para disimular que somos desgraciados. Porque si algo resulta patente es que el ser humano es cada vez más desdichado a medida que el progreso avanza. Pero bueno es que se progrese e incluso que se empiecen a hacer preguntas sobre la felicidad. El resultado de millones de encuestas a la gente por parte de este Instituto danés es el siguiente: una persona que no tiene trabajo es un 9% más desgraciada que una que trabaja. Si encima no tiene suficiente dinero para poder pagarse una comida diaria sería un 18% más desgraciada -o menos feliz, según se mire-. También el estar mucho tiempo en las redes sociales nos sume en la desdicha: quien pasa 5 horas diarias en redes es un 5% más desdichado que quien sólo emplea media hora. Una persona con depresión es un 17% menos feliz que otra que esta libre de esa plaga. De algunas de las métricas exhibidas en este artículo se puede colegir que algo de dinero puede hacer muy felices a los pobres y volver indiferentes a los ricos. Es decir, que los pobres somos unos desgraciados. Uno piensa que para este viaje no hacía falta tanta alforja métrica -todo esto ya es sabido-, incluso uno se atreve a pensar que la felicidad se comienza a medir cuando comienza a ser un problema. Los países más felices tal vez sean los que menos se preocupan de medirla. O por lo menos de pensar en ella. Probablemente nadie pensará más en la felicidad que quien atraviesa una racha desdichada. Se podría definir la depresión como una nostalgia de la felicidad perdida. En ese sentido nuestra civilización anda crónicamente deprimida.
De los datos esgrimidos en este artículo lo que más me sorprende es la conclusión de que el sexo está sobrevalorado. "Las parejas que tienen sexo una vez a la semana son solo un 2,3% más felices que las que tienen sexo una vez cada tres meses". Es decir, no practiquen sexo porque no da la felicidad, si acaso alguna vez en la vida para tener un hijo. Como la vida da sorpresas, habría que ver si quienes no tienen sexo nunca son más felices que quienes lo tienen con frecuencia. Igual damos por sentado cosas que no nos ayudan a ser felices. Como el tener más dinero por ejemplo; también es verdad que nos ayuda a encontrar una sensación muy parecida a la felicidad, como diría Woody Allen. Igual pasa eso, que las sociedades contemporáneas han desesperado de encontrar la felicidad y se aferran a un simulacro. Este dato, además, coincide con otro que acaba de salir hoy de un estudio del CIS y que dice que el 80% de los encuestados cree firmemente que puede existir amor entre dos personas sin relaciones sexuales. Esto me parece fantástico, tan fantástico como creer en una quimera, pero por lo que se ve la gente cree en quimeras y hasta estaría dispuesta a hacer el amor con ellas. Todo esto es digno de analizar. En cambio 30 años antes sólo un 34% creía que semejante amor fuera posible. Es evidente que algo importante hemos perdido por el camino, los sexólogos deben estar alucinados y temiendo ir todos al paro. Me gustan los amores platónicos, pero nunca creí que la sociedad española pudiera ser tan platónica. Alguna explicación debe haber, y por supuesto habrá que encontrarla en las nuevas formas de vida. Como es evidente que las nuevas formas de vida han empeorado, se da por supuesto que el sexo, tan sensible al entorno, tambien ha empeorado. Hoy la prisa hace que tengamos menos ganas de practicar el sexo. Nos exigen tanto que sólo tenemos fuerzas para llegar por la noche a tumbarnos en el sofá con el mando de la tele en la mano. Yo estoy convencido de que se puede ser feliz sin sexo, pero también sé que las razones por las que la gente tiene menos sexo la están volviendo tremendamente desgraciada.
El otro dato que nos debería hacer saltar del asiento al conocerlo es que los españoles somos los campeones del mundo en ansiolíticos, nadie toma más ansiolíticos que un español, y hay que decir que es una droga de malísima calidad, culpable además de que se nos caigan los ancianos en las residencias, es casi más aconsejable que uno se drogue con cocaína, pero no, los médicos no entienden de calidad de droga y a sus pacientes les drogan con la droga más nociva del mundo, casi sería mejor que los médicos españoles nos invitasen a bebernos una copita de vino diaria, que va bien para el corazón y nos infunde una euforia capaz de acabar con las depresiones. Esto de que España sea el país del mundo que más benzodiazepinas se mete es para hacernoslo mirar; para hacérnoslo mirar por el médico español, por supuesto, porque es él quien nos las mete, no tanto por su culpa, como por culpa del sistema sanitario que no funciona debido a intereses bastardos que ya todo el mundo conoce. Igual antes que solucionar el problema de las listas de espera habría que solucionar el problema de los ansióliticos en la sanidad española. Igual antes que hacer hospitales a lo loco hay que ponerles psiquiatras a los locos, que por lo que se deduce de la ingesta de ansiolíticos en este país, ahora mismo debe haber una legión suelta por las calles de España, toda vez que tampoco hay muchas plazas en los frenopáticos para atender tanta demanda.
Iba a decir algo sobre la felicidad según los filósofos, que esos sí están indicados para hablar de la felicidad, y hasta pienso que algunos consiguieron ser moderadamente felices. Pero ahora que lo pienso es mejor dejarlo estar aquí. Sólo voy a decir que me preocupa España, que España me tiene profundamente dolorido, como diría Ian Gibson. Ahora que somos campeones del mundo de fútbol tal vez nos olvidemos de lo desgraciados que somos. Con tanto tiki-taka tal vez nos olvidemos que somos campeones del mundo en desayunar ansiolíticos. Que como todo se puede medir, también se ha medido la felicidad por países y resulta que España ocupa un puesto ínfimo, ahí sí que estamos haciendo el ridículo mundial, casi no hay un país en Europa que sea más desgraciado que España, y, si no se me cree, que cada uno vaya y lo mire donde lo tenga que mirar. En españa somos muy desgraciados porque nos tomamos muchos ansiolíticos y ese es el mejor índice para medir la felicidad en el mundo. España, además, es un país de locos, y andan pidiendo que les atiendan y nadie les hace caso. Así que no, no estamos satisfechos con nuestra vida. Inviértase más en sanidad, por favor, que eso acabará dándonos mucha felicidad, casi tanta como ganar un mundial de fútbol.
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