Ir al contenido principal

15 aforismos de Marcel Proust (Efímeros y breves 167)

 



Hay que decir que no resulta arbitrario extraer de la obra de Proust frases sacadas de contexto para hacerlas funcionar como aforismos. Se les podría llamar también pensamientos, pero hay que aclarar que entre las muchas virtudes de Proust -tenía un envidiable don para encontrar siempre la comparación afortunada- está la de ser un magnífico creador de sentencias. Es cierto que nunca escribió una obra de aforismos como tal, pero su precisión para formular un pensamiento de una forma aguda y sentenciosa lo convierten en un espléndido aforista. Algo que no es de extrañar si se tiene en cuenta su devoción por Saint-Beuve y Balzac. De la obra de ambos se podría extraer también muchos aforismos. Por otra parte, la tradición de los moralistas franceses tuvo que dar ocasión a Proust de aprender a formular la frase adecuada para expresar un pensamiento. Pero incluso se puede decir que un escritor inepto para el aforismo no podrá llegar a ser nunca un escritor grande. Tanto Kafka como James Joyce fueron buenos aforistas, o el mismo Albert Camus. En el siglo anterior brillan en esa faceta -además del ya mencionado Balzac-, Victor Hugo, Tolstoi o Oscar Wilde. Goethe era un gran aforista y Cervantes lo fue en su tiempo y a su manera. Ni siquiera la poesía se libra de esta ley: en España y en el siglo XX los dos más grandes poetas, Antonio Machado y Juan Ramón jiménez, brillan en el género del aforismo. Creer que el género del aforismo es un género menor es una gran equivocación. Es imposible forjar una gran literatura si no se domina con acierto la expresión del pensamiento. Pues una literatura sin un pensamiento brillante es un arte decorativo y superfluo. Y es que la litetatura en general, si englobamos en ella a todos sus generos, requiere más de la expresión del pensamiento que de la imaginación. Tiene que ver más con la retórica y con el mundo de la palabra que con el mundo de las imágenes, que corresponden más a otras expresiones artísticas.


Se dejan 15 aforismos que tocan diversos temas y que fueron extraidos del conjunto de la obra de Marcel Proust "En busca del tiempo perdido". Como alguno de los aspectos de su pensamiento ya han sido abordados en otro lugar de este blog, no lo haré aquí y dejo, para quien quiera leerlo, enlace a los siguientes temas: 

"El amor y los celos", 

"El arte y la belleza", 

"La memoria".

Para una reseña biográfica pormenorizada de Marcel Proust se deja también el siguiente enlace a este mismo blog: Reseña biográfica de Marcel Proust.


AFORISMOS DE MARCEL PROUST

En nuestra memoria encontramos de todo; es una especie de farmacia, de laboratorio químico, donde tan pronto ponemos la mano en una droga calmante como en un veneno peligroso.

*****

Ninguna persona quiere descubrir su alma.

*****

No siempre soportamos bien las lágrimas que hacemos derramar.

*****

Oímos retrospectivamente, cuando hemos comprendido.

*****

Todos necesitaríamos alimentar en nosotros alguna vena de loco para que la realidad se nos haga soportable.

*****

Quitar a nuestros placeres el lado imaginario es reducirlos a la nada.

*****

El lujo no nace de la riqueza, sino de la prodigalidad.

*****

Si el arte no fuera más que una prolongación de la vida ¿valdría la pena sacrificarle nada?

*****

Una memoria sin fallos no mueve precisamente a estudiar los fenómenos de la memoria.

*****

Se ha dicho que la belleza es una promesa de felicidad. Inversamente, la posibilidad de placer pues ser un comienzo de belleza.

*****

Las almas se mueven en el tiempo como los cuerpos en el espacio.

*****

Una obra en la que hay teorías es como un objeto en el que se deja la marca del precio.

*****

Nos parece inocente desear y atroz que el otro desee.

*****

Sólo podemos añorar lo que recordamos.

*****

La felicidad sólo es saludable para el cuerpo, pero es el dolor el que desarrolla las fuerzas del espíritu.

*****


Comentarios

ENTRADAS POPULARES

Apuntes de Elias Canetti: La provincia del hombre (I)

  Elias Canetti es uno de los mejores escritores del siglo XX y su figura evidencia que la literatura ha de ir mucho más allá del género novelístico, es decir, ha de dispersarse en sus muchas formas y géneros y enriquecerse en su interacción. Canetti nos resulta un escritor extraordinario: tal vez haya escrito la mejor autobiografía de su siglo, se entregó durante varias décadas a la escritura de un ensayo original y hercúleo, como es "Masa y poder" , ha compuesto algún buen libro de relatos y ha destacado como un dramaturgo notable que ha obtenido varios premios por sus obras. Su única novela escrita en plena juventud, "Auto de fe", da razón de su capacidad para la novela. Pero para muchos de los que amamos toda su obra, los libros más gratos y que siempre deseamos leer son los que contienen sus apuntes. Comenzó a escribir estos apuntes en libretas y cuadernos allá por 1942, como un ejercicio para oxigenarse de la preparación exhaustiva de su magna obra, "Masa...

5 sonetos de Jorge Luis Borges (Efímeros y breves 157)

  Que Borges es un magnífico urdidor de sonetos creo que ya se conoce de sobra, pero, para quien no lo sepa, aquí le queda una buena muestra. Dejo aquí cinco sonetos que representan, por este orden, a las personas, los animales, las cosas, al universo y a sí mismo: es decir, a Borges y al otro, al otro Borges o al auténtico Borges, eso será algo que habrá que descifrar.  Los poemas van acompañados al final de una escueta reseña biográfica que elaboré en su día a partir de declaraciones en entrevistas.   CAMDEN, 1892   El olor del café y de los periódicos. El domingo y su tedio. La mañana y en la entrevista página esa vana publicación de versos alegóricos   de un colega feliz. El hombre viejo está postrado y blanco en su decente habitación de pobre. Ociosamente mira su cara en el cansado espejo.   Piensa, ya sin asombro, que esa cara es él. La distraída mano toca la turbia barba y la saqueada boca.   No está lejos el ...

"El eclipse". Augusto Monterroso (Cuentos célebres y breves)

  No voy a destripar aquí el final sorprendente e irónico de este cuento de Monterroso (se trata de su primer cuento, publicado en una revista en 1952), a fin de que su efecto se conserve íntegramente en el lector que se asoma a él por primera vez. Añadiré que no sólo es sorprendente e irónico su final; es ambas cosas desde el principio hasta el final y en un espacio muy breve ocurren muchas cosas, muchas alternativas, muchos cambios de situación y de estados de ánimo. Tal como debió ocurrir en la colonización y en el intercambio entre culturas en la conquista y la catequización de América. Pero en este cuento aparece de alguna manera la venganza de Moctezuma y es lo que le da su sabor irónico. El cuento rezuma esa ironía administrada en la sucesión de situaciones elegidas por Monterroso. El protagonista -un fraile catequizador en la conquista de América- se encuentra perdido, y nada simboliza más la situación de estar perdido que el hacerlo en medio de una selva. Perdido y sin e...

POETAS 59. Idea Vilariño IV (No)

    Idea Vilariño (Montevideo 1920-2009). Sobre su manera de concebir los poemas, Idea confesó que nunca sabía bien como iban a terminar. “Necesito decir algo; eso es compulsivo. Pero no sé cómo lo dire, aunque al escribir tenga un dominio absoluto de lo que hago, pero desde la primera línea el poema, su ritmo, eso que es imperativo decir me lleva hasta el final, hasta el cierre inevitable”. Aunque Idea Vilariño componía sus poemas en verso libre, su estricta concepción de la prosodia y el ritmo le llevó a decir que nunca hubo versos menos libres que los suyos. “Un ritmo riguroso los ordena y sólo para los ojos parecen libres”. Para Idea, el ritmo es el hecho fundamental, lo que funda la poesía. “En un poema puede fallar todo lo demás, hasta puede en determinados juegos faltar el sentido; nunca el ritmo. Es esencial; por él algo es o no lírico”.   Decir no Decir no Atarme al mástil pero deseando que el viento lo voltee que la sirena s...

POETAS 97. Jorge Guillén II (Clamor)

  Jorge Guillén nace en Valladolid en 1893, donde realiza sus primeros estudios hasta que se traslada a Madrid para comenzar la carrera de Filosofía y  letras. En esta ciudad comienza a la vez una estrecha relación con la residencia de Estudiantes, en donde más tarde conocerá a alguno de los miembros más destacados de la generación  del 27. Entre 1909 y 1911 viaja por Suiza e Italia. Desde 1917 a 1923 sucede a su amigo Pedro Salinas como lector de español en La Sorbogne. Es en uno de esos frecuentes viajes que hace por Europa conoce, en la localidad de Trégastel (Bretaña), a la que más tarde será su primera mujer, Germaine Cahen, con la que tendrá dos hijos. Al año siguiente de obtener en 1924 su doctorado en Madrid con una tesis sobre Góngora, ocupa la catedra de literatura en la Universidad de Murcia hasta el año 1929, y allí funda junto a unos amigos  la revista “Verso y Prosa”. Es también, durante este periodo, cuando comienza a mandar a  revistas sus p...

"Las moscas" — Horacio Quiroga (Cuentos célebres y breves 6)

  Entre los muchos buenos cuentos de tantos escritores uno no sabe bien con cuál quedarse, cuál elegir en primer lugar. Hay tantos buenos cuentos… Pero yo creo que al final me decantaría por este cuento de Horacio Quiroga -de su último libro, "Más allá" (1935)-, que es suficientemente breve, intenso, extraño y salvaje, rico y grave en reflexiones, lleno de imágenes y símbolos y que toca tal vez el tema capital de la literatura, con seguridad el de la filosofía, el tema en que se cifra el enigma de la vida que todo ser humano aspira a desenredar. Una narración con un lenguaje seco pero preciso, con una sintaxis desmañada pero eficaz, con una alternancia de puntos de vista, de saltos en la narración que muy bien corresponden al tema que trata: la lucidez y el delirio de una vida que se extingue y que enfrenta su propia muerte. Un hombre que ha tropezado y ha caído en la selva en medio de un paraje devastado, malherido por un accidente fatal, y que sabe que no tiene salvación po...

El síndrome de Ulises: el miedo a regresar a Ítaca.

    Si leemos atentamente “La Odisea”, nos es posible percibir el instante dramático en que la narración alcanza su clímax. Es el instante en que comprobamos que Ulises es especialmente humano y vulnerable al miedo y al fracaso.  Se trata del momento en que, al fin,  Ulises regresa a Ítaca, se infiltra en su propio palacio como un mendigo, se echa sobre unas pieles que las sirvientas le han extendido  para que duerma en el suelo y cae en la cuenta de que no es capaz de conciliar el sueño, de que el miedo -el más humano miedo- le atormenta y le impide dormir. Es ese pasaje situado en el capítulo XX en que comienzan a agitarse  por la mente de Ulises las dudas sobre si podrá salir victorioso de la lucha que ha de entablar al día siguiente contra los  pretendientes que han invadido su palacio y que aspiran a casarse con Penélope. En ese momento la diosa Atena baja a su lado en cuerpo y figura de mujer y le recrimina el que sea infeliz e...