Se dejan aquí tres poemas del
escritor argentino Julio Cortázar, más conocido por sus relatos y su influyente
novela “Rayuela” que por su labor poética, que sin embargo no abandonó desde
sus inicios como escritor, que datan de los primeros años de la década de 1940.
Aunque nació en Bruselas en 1914, debido a que el padre se desplazó a esta ciudad para trabajar en la embajada argentina, volvió a la Argentina con cuatro años
y casi desde su mayoría de edad ya estaba dando clases como profesor tras sus
estudios de magisterio. Más tarde iniciará estudios de filosofía mientras comienzan a
llegar sus primeras publicaciones en revistas hasta lograr publicar su primer
cuento, “Casa Tomada”, en una de las revistas que dirigía Borges -y que éste confesaría que será lo único que va a conocer de Cortázar-. Tras preparar
estudios de traducción de francés e inglés se traslada a París como traductor
de la Unesco. Antes ya había destacado como traductor de la obra de Edgar Allan
Poe, de la que se empapó hasta conocer los rudimentos del oficio de cuentista, tomando buena nota de la corriente fantástica de su obra, que influirá en sus
primeras producciones cuentísticas, “Bestiario” (1951),
“Final del Juego” (1956), y “Las armas secretas” (1959), además de destacar por
su largo relato o novela breve posterior “El perseguidor”, dedicado a un músico
de Jazz que persigue en sus delirios una obra perfecta que le permita romper la
percepción corriente del transcurrir del tiempo y de la vida. Con una prosa
moderna y coloquial impregnada de aliento poético, y continuamente asaltada por
lo inquietante y lo insólito, ha transitado desde el principio los ámbitos
oníricos y surreales que más tarde perfeccionará al integrarse en el grupo Oulipo,
fundado por Raymond Queneau, y en el que también estuvieron Perec y Calvino. Con
su magna obra “Rayuela” (1963), una novela puzle que el lector colabora también
a componerla a su manera tras un deambular alternativo y azaroso por sus
pasajes -con sus muchas posibles lecturas-, y que tiene precisamente al azar
como protagonista invisible que va guiando la búsqueda del sentido de unos
personajes que dudan de su propia identidad, Cortázar va a conseguir que cuente
como escritor más allá de sus cuentos. Fue, durante toda su vida, un escritor
comprometido con causas de izquierda, siempre atento a la realidad política y
social e implicado en el movimiento revolucionario de América latina de la
segunda mitad del siglo XX. Murió el 12 de febrero de 1984 en París a causa del
sida que había contraído tras una trasfusión.
ANTES, DESPUES…
Como los juegos al llanto
como la sombra a la columna
el perfume dibuja el jazmín
el amante precede al amor
como la caricia a la mano
el amor sobrevive al amante
pero inevitablemente
aunque no haya huella ni presagio
aunque no haya huella ni presagio
como la caricia a la mano
el perfume dibuja el jazmín
el amante precede el amor
pero inevitablemente
el amor sobrevive al amante
como los juegos al llanto
como la sombra a la columna
como la caricia a la mano
aunque no haya huella ni presagio
el amante precede al amor
el perfume dibuja el jazmín
como los juegos al llanto
como la sombra a la columna
el amor sobrevive al amante
pero inevitablemente...
EL FUTURO
Y se muy bien que no estarás.
No estarás en la calle
en el murmullo que brota de la noche
de los postes de alumbrado,
ni en el gesto de elegir el menú,
ni en la sonrisa que alivia los completos en los subtes
ni en los libros prestados,
ni en el hasta mañana.
No estarás en mis sueños,
en el destino original de mis palabras,
ni en una cifra telefónica estarás,
o en el color de un par de guantes
o una blusa.
Me enojaré
amor mío
sin que sea por ti,
y compraré bombones
pero no para ti,
me pararé en la esquina
a la que no vendrás
y diré las cosas que sé decir
y comeré las cosas que sé comer
y soñaré los sueños que se sueñan.
Y se muy bien que no estarás
ni aquí dentro de la cárcel donde te retengo,
ni allí afuera
en ese río de calles y de puentes.
No estarás para nada,
no serás mi recuerdo
y cuando piense en ti
pensaré un pensamiento
que oscuramente trata de acordarse de ti.
LA LENTA MÁQUINA DEL DESAMOR
La lenta máquina del desamor,
los engranajes del reflujo,
los cuerpos que abandonan las almohadas,
las sábanas, los besos,
y de pie ante el espejo interrogándose
cada uno a sí mismo,
ya no mirándose entre ellos,
ya no desnudos para el otro,
ya no te amo,
mi amor.

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