PREGUNTAS
Junto al mar, junto al salvaje mar nocturno,
está un adolescente;
el pecho lleno de pesar, llena de dudas la cabeza;
y con labios sombríos, a las olas pregunta:
Oh, resolvedme el enigma de la vida,
el ancestral y doloroso enigma
sobre el que tantas testas cavilaron,
testas cubiertas con gorros jeroglíficos,
testas con turbantes y con negros birretes,
testas con pelucas, y otros tantos millares
de pobres y sudorosas testas humanas....
Decidme, ¿qué significado tiene el hombre?
¿De dónde viene? ¿A dónde va?
¿Quién habita allá arriba, en los astros de oro?
Murmuran las olas su eterno murmullo;
el viento silba, pasan lentas las nubes,
fulguran las estrellas, indiferentes y frías,
y un necio espera una respuesta.
SECRETO
No gemimos, los ojos están secos,
¡Sonreímos a menudo y aun reímos!
En ninguna mirada, en ningún rostro
se pone de manifiesto el secreto.
Con su muda tortura, está metido
en el fondo sangriento de nuestra alama;
si el corazón salvaje lo divulga,
siguen cerrados los labios convulsos.
Pregunta a los lactantes en sus cunas,
pregunta a los difuntos en sus tumbas;
porque es posible que ellos te revelen
lo que yo no te he mencionado nunca.
EL CABALLERO HERIDO
Una antigua historia conozco
de sombríos y sordos ecos:
el amor hiere a un caballero,
pero su amada no le es fiel.
Por infiel, debe desdeñar
a quien su corazón más quiere.
Por abyectas debe tener
las propias penas amorosas.
Quiere entrar en liz, y retar
los caballeros al combate:
¡Qe se disponga a la pelea
el que en mi amada halle una mancha!
Pero se callarían todos,
salvo su propio sufrimiento,
y habría de volver la lanza
contra su corazón doliente.

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