Ir al contenido principal

EFÍMEROS Y BREVES 28. Tres cuentos breves de Leopoldo Lugones (1874-1938) en el 88 aniversario de su muerte



Leopoldo Lugones fue un poeta y escritor polímata nacido el 13 de junio en Ríoseco (Argentina), máximo representante del modernismo en su país y una de las figuras más influyentes en todo el continente. Fue socialista, masón, impulsor de la Sociedad Argentina de Escritores y obtuvo el Premio Nacional de Literatura en 1926. Comenzó a escribir como periodista en Buenos Aires tras haberse casado en 1896. Su primer libro de poemas “las montañas del oro” data de 1897, con fuerte influencia simbolista. Más cercana al modernismo se halla su obra publicada en 1905, “Los crepúsculos del jardín”. Al año siguiente publica “Las fuerzas extrañas”, un libro de cuentos fantásticos que sería otra de las facetas que el escritor iba explorar con fortuna, convirtiéndose en un maestro para cuentistas hispanoamericanos. “Cuentos fatales” será otro de sus libros de cuentos. Lugones introdujo en su poesía nuevos ritmos e importó métricas novedosas, inventó nuevas palabras y fraguó metáforas valientes. Entre sus poemarios destacan “Lunario sentimental” y el “Libro fiel”. Cultivó también el ensayo, al que trató de darle vuelo con su fantasía. Como creador de universos fantásticos fue maestro de Borges, Cortázar y Bioy Casares. Se dio muerte el 18 de febrero de 1938 tras ingerir una mezcla de cianuro y whisky.

 

LA MUERTE DEL DIABLO

En una mísera posada de Trernto moríase un pobre hombre que desempeñaba el oficio de buhonero y decía llamarse el señor Gaspar. Esto pasaba en 1563; y como la ciudad encontrábase llena de religiosos, con motivo del concilio, no faltó luego confesor para el moribundo.

Acogió éste con dodloridad urbanidad al monje dominico que fue, y cuando hubiéronse quedado a solas, no tuvo inconveniente en manifestarle que era el diablo.

Por mucho que el monje no lo creyera, como entre monjes suele acontecer, el nuestro hubo de preguntarle cómo siendo eterno por emanación y sustancia, moríase sin embargo.

-¡Ah! -respondió tristemente el señor Gaspar-, me muero porque soy inútil. En estos cinco años han pasado cosas decisivas. El concilio ha escrito en nombre de Dios la enciclopedia del mal, agotando el tema; y en Yuste se ha ido con el emperador Carlos V, la última alma cristiana: el último César que se hace monje.

El fraile murmuró:

-Alabado sea Dios, entonces, puesto que triunfa con la muerte de Satanás.

-¿Dios... -murmuró el señor Gaspar, con una triste sonrisa- Dios, reverendo padre?... Murió ayer de inanición, en una cueva de mendigos, mientras disputaban sus atributos los teólogos del concilio. Yo le alcancé, reverendo padre, la última sed de agua...


*****


ORFEO Y EURÍDICE

Hallo una contradicción -dijo el filósofo-, entre la inexorable ley, conforme a la cual ningún mortal volvía del Hades, y el retorno de Eurídice, concedido por el dios infernal a Orfeo, cuando éste lo apiadó con la lira.

-Más aún -confirmó el filósofo-, si se considera que la ley del Hades no incumbía al dios, sino al destino cuyo carácter impersonal excluye la compasión.

-El dios fue a la vez piadoso y sutil -enseñó el poeta- y eso se ve en la condición que puso a Orfeo: no volverse para mirar a Eurídice hasta no haber abandonado el infierno. Pues, hallándose realmente enamorado de ella Orfeo, el dios sabía con seguridad que no resistiría al ansia de verla.


*****

EL TESORO DE SCHEHEREZADA

Después que la elocuente princes hubo salvado su vida con sus historias, en aquellas famosas mily una noches de esplendor y de pelligro, las cascadas de oro y de pedrería, de sedas y de perfumes, las adolescentes bellas como lunas, los jardines milagrosos, las ciudades extraordinarias, los animales estupendos, los duendes de la tierra, del aire y del agua, las aventuras que trama el destino para hacer un rey de un gañán, y un asno o un gamo silvestre del gallardo hechizado; todo ese poema absolutamente único, porque agotó los prodigios de la imaginación a los pies del sultán magnífico y celoso, constituyó la herencia de la princesa: la herencia con que la princesa Scheherezada dotó a su pueblo, fundiendo todos aquellos tesoros en la maravilla divinamente impar de una esmeralda: la esperanza.

Los que sólo ven en aquellos cuentos el colorido pintoresco, el ingenuo entusiasmo de imaginar, el goce ilimitado de engendrar quimeras que embellezcan y encanten la vida, tal como el sol no acaba nunca de tallar su pedrería en el agua corriente, ignoran el beneficio inapreciable de esas leyendas en el alma popular. Para los pueblos imaginativos y sociales como aquellos de las Arabia, tales narraciones son el consuelo de la vida. Bajo su renovada impresión, que acaba por constituir un estado mental, el más ínfimo labrador despiértase creyendo que su nuevo día puede ser el día del destino, cuando la reja de su arado encajará en el anillo de bronce de tal o cual lápida, conducente al inagotable tesoro inscrito bajo su nombre por las potencias desconocidas; el último mendigo engañará su hambre soñando con el azar nunca imposible del hada que suele venir; la pobre mujer que pare un hijo en la miseria y el dolor, puede imaginar sin exceso -vale decir, con satisfacción positiva- un destino de rey para tan triste criatura. Tanto mejor si el prodigio no llega. Los días sucédense hasta el fin, completamente iluminados por la esperanza, tan inmediata como la hora que va a venir, como el próximo minuto; y de este modo la pobre humanidad consume sus días como quien los caminara sobre un magnífico tapiz. ¿Qué importa no llegar? La muerte es la única verdadera llegada. La vida es bella por la ilusión que la encanta, como el paisaje por el cielo de su horizonte. ¿Acaso nos parece menos hermoso aquel cielo porque no hayamos de alcanzarlo jamás?

Para los hombres que viven reunidos. Todo mal proviene de la desigualdad. La leyenda igual. ¿Sabe ese potentado si el destino le reserva más más miserable condición en el sello del anillo que un mísero pescador saca a la hora de éstos del vientre de un pescado, o en la palabra que posee y podría emplear contra él, el sabio de un país remoto; o si ese remendón de babuchas será mañana el rey, o si, todavía, en ese perro habriento que a su puerta se allega, está encarnado por la magia un hijo de sultán?... ¿Y qué sino la belleza, la gracia, el espíritu, hacen de la esclava una reina en el corazón generoso y en la casa honrada del verdadero emir?

Cuando los hombres creen que la vida es bella, reina en sus corazones la fe. Cuando saben que su lote de felicidad está llegando minuto por minuto, anima sus almas la esperanza. Cuando se sienten iguales, la caridad es la norma de su conducta.

La leyenda es fe, esperanza y caridad. Los hombres duros de corazón, que desprecian la leyenda, diciendo: "es mentira", son indignos de la belleza y de la gracia. Querrían que las perlas, los diamantes, las esmeraldas, los rubíes, los topacios de la leyenda, existieran realmente. No ven que, así, tendrían ya dueño, y serían motivo de opresión, de orgullo, de rencor, de envidia. Mientras en la leyenda son de todos y a todos los mejoran.

El hombre verdaderamente generoso, dicen los poemas, es aquel que, enriquecido por el trabajo o por la suerte, considérase un mero depositario de Alah, y con ello el ejecutor de su infinita munificencia.

De este modo es cómo llenos de caridad, de esperanza y de fe, alcanzamos a ver el rostro de la verdad en la esmeralda de Scheherezada.

Comentarios

ENTRADAS POPULARES

POETAS 5. Octavio Paz III ("Piedra de Sol")

    En 1958 Octavio Paz publica en México el libro titulado la “Estación violenta”, donde recopila nueve poemas extensos, apareciendo por primera el poema “Piedra de sol”, una de sus obras maestras. El título de “estación violenta” deriva de un verso de Apollinaire -“ya viene el verano, la estación violenta/mi juventud ha muerto como la primavera”-, que el propio Octavio Paz tradujo para una serie de programas de radio de la Universidad de México, y que más tarde aprovecharía para su libro “Versiones y Diversiones”. Piedra de sol, el último poema seleccionado aquí, es un largo poema compuesto por 590 endecasílabos que dibujan una estructura circular: los 6 últimos versos replican los 6 primeros. Su estructura circular está inspirada en la estructura del calendario sagrado de los aztecas. El poema propone un viaje circular que termina donde empieza. También propone la experiencia de vivenciar el mundo desde el sacrificio de la personalidad, el encuentro con la otredad....

POETAS 140. Karmelo C. Iribarren (III). Serie B

  Antes de dedicarse a la poesía, Karmelo C. Iribarren (San Sebastián, 1959), tuvo que ganarse la vida como fontanero, vendedor de enciclopedias incapaz de vender ninguna, camarero en residencias de ancianos y tabernero, entre otros oficios. Su poesía, que ha sido adscrita al realismo sucio –“una poesía de los días laborables”, según su propia expresión-, huye de la retórica, utiliza abundantemente el coloquio como recurso narrativo y apenas hay rastro de metáforas. Aunque parece que no haga literatura, no deja de pulir sus mínimos poemas podando y podando hasta llegar al hueso. Con un tono ligeramente pesimista, en alguna ocasión ha dicho que busca hacer real la emoción sin patetismo, que le importa más ésta que el ropaje en el que venga envuelta y se ha llegado a definir como un poeta que no deja de hablar de la vida. “Mi poesía -ha dicho en una entrevista- recoge todo tipo de personajes de la ciudad a la deriva, yo hablo de los mendigo, de esa mujer sola a la que se le ha torcid...

POETAS 142. Vicente Aleixandre (III): "Espadas como labios", (1932)

  Vicente Aleixandre nace en Sevilla el 26 de abril de 1898. A los dos años su padre, que es ingeniero, tiene que trasladarse a Málaga. En el colegio conoce a Emilio Prados. Transcurren nueve años hasta que la familia se instala definitivamente en Madrid. Cuando termina el bachillerato, empieza a estudiar derecho e intendencia mercantil. En el verano de 1917, en las Navas del Marqués (Avila), se produce un suceso trascendente: descubre la poesía de la mano de Dámaso Alonso, ese “amigo de todas las horas, seguro en toda la vicisitud”. Le acaba de prestar una antología de Rubén Darío y con su lectura se le abre todo un mundo. Hasta entonces sus lecturas se inclinaban exclusivamente hacia la novela. Comienza en Navas del Marqués a escribir sus primeros versos. Terminadas las dos carreras, entra de profesor ayudante en la escuela de intendentes mercantiles y consigue empleo en una compañía ferroviaria. En 1925 una grave enfermedad -tuberculosis renal- cambia el curso de su vida. El o...

POETAS 97. Jorge Guillén (IV) "Otros poemas"

    Jorge Guillén nace en Valladolid, en el seno de una familia burguesa, en 1893. Allí realiza sus primeros estudios hasta que se traslada a Madrid   para comenzar la carrera de Filosofía y   Letras. En esta ciudad inicia a la vez una estrecha relación con la residencia de Estudiantes, en donde más tarde conocerá a alguno de los miembros más destacados de la generación   del 27, además de Juan Ramón Jiménez y Ortega y Gasset. Entre 1909 y 1911 viaja por Suiza e Italia. Después de un traslado a Granada, obtiene allí la licenciatura en 1913. Desde 1917 a 1923 sucede a Pedro Salinas como lector de español en La Sorbogne. Antes había pasado un periodo largo en Alemania. En uno de sus frecuentes viajes por Europa conoce, en la localidad de Trégastel (Bretaña), a la que más tarde será su primera mujer, Germaine Cahen, con la que tendrá dos hijos. En 1924 se doctora en Madrid con una tesis sobre el “Polifemo” de Góngora. Durante tres años desempeña la cáted...

CUENTOS CÉLEBRES Y BREVES 4. "El eclipse" de Augusto Monterroso

  No voy a destripar aquí el final sorprendente e irónico de este cuento de Monterroso (se trata de su primer cuento, publicado en una revista en 1952), a fin de que su efecto se conserve íntegramente en el lector que se asoma a él por primera vez. Añadiré que no sólo es sorprendente e irónico su final; es ambas cosas desde el principio hasta el final y en un espacio muy breve ocurren muchas cosas, muchas alternativas, muchos cambios de situación y de estados de ánimo. Tal como debió ocurrir en la colonización y en el intercambio entre culturas en la conquista y la catequización de América. Pero en este cuento aparece de alguna manera la venganza de Moctezuma y es lo que le da su sabor irónico. El cuento rezuma esa ironía administrada en la sucesión de situaciones elegidas por Monterroso. El protagonista -un fraile catequizador en la conquista de América- se encuentra perdido, y nada simboliza más la situación de estar perdido que el hacerlo en medio de una selva. Perdido y sin e...

PENSAMIENTOS 37. Carlos Castaneda (I). "Las enseñanzas de Don Juan"

  Poco se debe decir sobre la vida de Carlos Castaneda, pues su propia filosofía de vida transmitida por los chamanes de México le aconsejaba el mantenerse a cubierto tras el anonimato: una de sus divisas es que "hay que borrar la propia historia personal", no dejar huella de los propios pasos. Es mejor no hurgar, si esa era su voluntad. Lo poco o mucho que se sabe -pues muchos libros acerca del autor se escribieron rastreando las pocas huellas que quedaron de ese deliberado borrado- cabe en un sucinto apunte biográfico. Nació, tal vez, en Cajamarca, Perú, el 25 de diciembre de 1925 y murió en Los Ángeles el 27 de abril de 1998, a consecuencia de un cáncer de hígado. También se va a dejar esta semblanza biográfica sin el encabezado de un retrato fotográfico, no porque no se pueda encontrar alguno en el fotomareante espacio de internet y las redes sociales, sino porque el autor se mostraba excesivamente reacio a las cámaras y a cualquier tipo de grabación de su voz, y también ...

PENSAMIENTOS 28. José ingenieros ("El hombre mediocre")

    José Ingenieros fue un médico, psiquiatra, criminólogo y filósofo positivista nacido en Palermo en 1877, pero que se crió desde niño en Argentina. Su padre, Salvatore Ingegnieri, fue un revolucionario siciliano   vinculado con la primera Internacional y que llegó a dirigir el primer diario italiano socialista, lo que pondría a su hijo José desde muy temprano en contacto con los problemas sociales y la literatura sociológica de la época. También desde muy joven ayudó a su padre en la corrección de pruebas de imprenta y en trabajos de traducción, lo que le iba a servir más tarde como aprendizaje para desarrollar una importante labor editorial en Argentina. Una vez instalada su familia en Buenos Aires, José Ingeniero cursó sus estudios primarios y secundarios en el Colegio Nacional. Comenzó los estudios de medicina en la Universidad de Buenos Aires, licenciándose en Farmacia en 1897 y doctorándose como médico en 1900. La tesis defendida iba a tratar un tema que más tar...