Se deja aquí un fragmento de una de las obras más atractivas y vanguardistas de Walter Benjamin: "Dirección Única". Escrito en 1928, Walter Benjamin rompe en esta obra con la forma tradicional y académica de hacer ensayo y reúne diversas piezas que dispone como si fueran elementos de un callejero urbano para orientar al lector en la vida moderna. Las piezas son como teselas de un mosaico dibujando una ciudad y el libro se estructura simulando los cárteles y señales de tráfico de una urbe de los años 20. En el texto que se deja aquí Walter Benjamin analiza y disuelve las paradojas con las que se encuentra el escritor en el acto de creación. También expone, de una forma irónica, las condiciones favorables para que la creación fluya con viento favorable.
Dejo también al final una reseña biográfica Quien esté interesado en conocer más textos de esta obra puede hallar una selección amplia en otra entrada de este blog:
-Walter Benjamin — "Dirección única" (Pensamientos 35)
¡PROHIBIDO FIJAR CARTELES!
LA TÉCNICA DEL ESCRITOR EN TRECE TESIS
I. Quien se proponga escribir una obra de gran envergadura, que se dé buena vida y, al terminar su tarea diaria, se conceda todo aquello que no perjudique la prosecución de la misma.
II. Habla de lo ya realizado, si quieres, pero en el curso de tu trabajo no leas ningún pasaje a nadie. Cada satisfacción que así te proporciones, amenguará su ritmo. Siguiendo este régimen, el deseo, cada vez mayor de comunicación acabará siendo un estímulo para concluirlo.
III. Mientras estés trabajando, intenta sustraerte a la medianía de la cotidianidad. Una quietud a medias, acompañada de ruidos triviales, degrada. En cambio, el acompañamiento de un estudio musical o de un murmullo de voces puede resultar significativo para el trabajo como el perceptible silencio de la noche. Si éste agudiza el oído interior, aquél se convierte en la piedra de toque de una dicción cuya plenitud sepulta en sí misma hasta los ruidos más excéntricos.
IV. Evita emplear cualquier tipo de útiles. Aferrarse pedantemente a ciertos papeles, plumas, tintas, es provechoso. No el lujo, pero si la abundancia de estos materiales es imprescindible.
V. No dejes pasar de incógnito ningún pensamiento, y lleva tu cuaderno de notas con el mismo rigor con que las autoridades llevan el registro de extranjeros.
VI. Que tu pluma sea reacia a la inspiración; así la atraerá hacia ella con la fuerza del imán. Cuanto más cautela pongas al anotar una ocurrencia, más madura y plenamente se te entregará. La palabra conquista al pensamiento, pero la escritura lo domina.
VII. Nunca dejes de escribir porque ya no se te ocurra nada. Es un imperativo del honor literario interrumpirse solamente cuando haya que respetar algún plazo (una cena, una cita) o la obra esté ya concluida.
VIII. Ocupa las intermitencias de la inspiración pasando en limpio lo escrito. Al hacerlo se despertará la intuición.
IX. Nulla dies sine línea –pero sí semanas.
X. Nunca des por concluida una obra que no te haya retenido alguna vez desde el atardecer hasta el despuntar del día siguiente.
XI. No escribas la conclusión de la obra en tu cuarto de trabajo habitual. En él no encontrarías el valor para hacerlo.
XII. Fases de composición: idea-estilo-escritura. El sentido de fijar un texto pasándolo en limpio es que la atención ya sólo se centra la caligrafía. La idea mata la inspiración. El estilo encadena la idea, la escritura remunera al estilo.
XIII. La obra es la mascarilla funeraria de la concepción.
: El libro está estructurado emulando los carteles, señales de tráfico y rótulos de una ciudad moderna de los años 20

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