Ir al contenido principal

POETAS 121. Elvira Sastre (II): "Adiós al frío"

 


Elvira Sastre nació en Segovia en 1992, estudió Filología en la Universidad Autónoma de Madrid y realizó un máster de traducción. Con poco más de veinte años publicó su primer libro "Cuarenta y tres maneras de soltarse el pelo" (2013), con gran repercusión y que la lanzó a una fama precoz como poeta.  El libro venía precedido por un prólogo de Benjamín Prado, quien supo adivinar la gran poeta en ciernes que planeaba por aquellos versos. Ya en ese momento Prado definió sus poemas como "desafiantes, jóvenes, afilados; llenos de imanes, de anzuelos y de bombillas rotas que, sin embargo, aún siguen encendidas en la oscuridad."

Pero el caso es que Benjamín Prado supo olfatear el fenómeno desde sus inicios y ahora que se vuelve a reeditar ese primer libro nos lo recuerda: "A Elvira Sastre se la veía venir, desde su primer libro. Después ha llegado lejos porque ha seguido buscando, pero en estos versos iniciales ya era evidente que se trataba  de una escritora distinta, especijal, con una mirada digna de ser oída. Sus obras son espejos para mucha gente porque reflejan estados de ánimo colectivos, ofrecen refugio a quien los lee y le cuenta también su propia historia, porque su autora tiene una mnirada a la vez íntima y social, romántica y reivindicativa; y algo más que es la virtud que distingue  a los buenos poetas: ser una buena narradora. Volver a estas páginas nos confirma que no nos equivocábamos a quienes empezamos a segurile la pista en ellas".

Además de estos poemas que se pueden leer aquí de su libro "Adiós al frío", (2020), también pueden leerse en este blog el ya mencionado "cuarenta y tres maneras de soltarse el pelo" y "La soledad de un cuerpo acostumbrado a la herida" (2016). Que además de afortunada poeta es una buena narradora, como asegura Benjamín Prado, lo corrobora su novela "Días sin ti" (2019), que obtuvo el premio Biblioteca Breve.




EL GRITO QUE SERÁ SUSURRO


Y que abras los ojos,

Y que no me veas,

Y que una parte de ti suspire aliviada

Para que después vuelva la culpa

Y piense en ello,

Y te des cuenta de que fuiste tú:

Tú seguiste caminando,

Tú dejaste de mirarme

El día que quise dibujarte la espalda,

Tú me tiraste al suelo,

Tú te reíste de mi herida,

Tú cerraste las puertas en cada paso adelante,

Tú bailaste con otra

Mientras seguía sonando nuestra canción.

 

Y que abras los ojos.

Y me veas ahí, contigo, libre de marcas.

Y suspires de alivio.

 

Y que te mire.

Y que no seas tú.

Y suspire de alivio.

 

 

TUS HUESOS CHOCAN COMO PLACAS TECTÓNICAS


Tus huesos que chocan

Como placas tectónicas

Y destruyen reinos y crean países nuevos

Y llueven inundan arrasan derrumban y

Tus huesos que chocan

Como placas tectónicas

Y me obligan a a empezar de nuevo

A ser valiente y a construirme

Esta casa sobre ellos

Y hoy hace tan bueno

Que tengo ganas de empezar a vivir

En este lugar sin nombre sin gente

Este lugar que huele a río

Y mira esa montaña qué alta es

Tanto como yo me dices

Y creo que puedo subirla y

Tus huesos que chocan

Como placas tectónicas

Y todos los árboles

Son tan pequeños como yo

Me dices

Son cachorros

Y es tierno verlos crecer igual que creces tú

Alguien dijo una vez que hay que

escribir un libro tener un hijo y plantar un árbol

Y yo quiero escribirte a ti bajo la sombra del nieto de este roble y

Tus huesos que chocan

Como placas tectónicas

Y eso que ves

Son las estrellas

Se ven porque en este lugar nuevo

Se ve el horizonte desde cualquier punto y

Todo empieza de nuevo y

Tú empiezas de nuevo y

Yo empiezo de nuevo y

Tus huesos que chocan

Como placas tectónicas

Y la tierra

Que empieza

De nuevo.

 

 

SUCEDE


Es solo que te imagino aquí,

Presa de un instante aún por suceder.

 

Sucede.

 

Cuando sacas la lengua y me lames

Los daños

Hasta convertirlos en una laguna de agua dulce

Y te quitas la ropa

Y te zambulles en ella con tu risa de río verde,

Y te juro

Que en medio de la guerra vislumbro una bandera,

Por un breve momento.

 

Sucede.

 

Cuando no comprendo la tierra

Y tú señalas el cielo,

Cuando el polvo llena mi boca

Y tú te abres los pulmones,

Cuando el ruido cubre el suelo

Y despeinada me susurras algo que no escucho,

Y en medio de la guerra vislumbro una bandera,

Por un breve momento.

 

Sucede.

 

 

LOS DÍAS QUE HUELEN A TI


Los días que huelen a ti,

Que aparecen como golpes secos

En esta memoria apagada.

 

Los días que huelen a ti

No son más que un recuerdo

Colocado en un lugar equivocado.

 

Me levanto y me digo:

De ella solo tienes esto,

Un instante

Suspendido en otra vida

Donde quedaba sitio para el amor,

Pero no para el olvido.

 

Me levanto y me digo:

Esto es lo que queda.

Encontrarnos en los días

Que huelen a ti

Y que atacan por sorpresa.

 

Esto, nada más,

Y continuar el paso

Hacia esos otros días que me protegen.

 

 

EL SILENCIO


El silencio.

 

Los pasos sordos.

Los murmullos desconocidos.

El crujido seco.

La habitación fría.

Las puertas cerradas.

La casa limpia.

La alegría perdida.

El suelo vacío.

 

Tu ruido.

Tu ruido apagado.

 

 

LA LISTA DE LA COMPRA


Han pasado treinta días

Desde la tarde en la que las cuentas dejaron

De hacerse hacia atrás,

Treinta días en los que me he agarrado

A todo lo que dejé en casa cuando nos fuimos

Y que encontré el día que volví sin ti,

A todo lo que compré un día que

Todavía vivías,

A todo lo que ya existía

Antes de que tú dejaras de hacerlo:

Los cartones de leche, el papel higiénico,

El champú de litro,

Los paquetes de zumos para cuando el azúcar también

Se quede corto,

El detergente de veintisiete lavados,

La sal normal, las bolsas de basura.

 

Todas esas cosas que uno compra

Muy de vez en cuando porque duran mucho

Tiempo sin estropearse.

 

Ahora, treinta días después,

Todo va gastándose, golpe a golpe,

Como la propia vida

Y apenas queda nada

De aquello,

Pero yo ya no quiero volver al supermercado

A comprar de nuevo todas esas cosas

Que duran mucho tiempo sin estropearse,

Porque hasta lo más absurdo de esta casa contiene tu vida,

Porque hasta lo más absurdo también se va muriendo,

Porque no quiero volver a empezar

De nuevo,

No quiero volver a comprar cosas duraderas

En las que ya no creo,

No quiero volver a comprarlas

Ahora que has muerto,

No quiero volver a empezar

Una vida interminable

Sin ti.

 

 

EL CUERPO DE IRENE


No he dejado de creer en las grietas,

En la sacudida de la tierra que convierte

La hierba en montaña.

 

No he dejado de creer en el dolor,

El mismo que coloca su cuerpo en el suelo

Y lo acerca al mío.

 

No he dejado de creer en el aire,

El que llega fuerte y la lanza contra las paredes

De todas las jaulas.

 

No he dejado de creer en la muerte,

Aunque ella se arme y la niegue con los dientes apretados

Y no entienda su perdón.

 

No he dejado de creer, tampoco, en la vida,

Porque me recoge en sus brazos y todo, entonces,

Crece, avanza, mejora.

 

No he podido hacerlo,

Porque la hierba también es montaña,

Porque el viento no es más que un avance,

Porque el daño es un camino paralelo entre nuestros nombres,

Porque el amor debe tener el tamaño de sus manos

Y mi vida tiene mucha más luz cuando ella vuelve.

 

Y así quisiera que ella se viera, como lo hago yo:

Como esa caricia que se alza en medio de mil golpes.

 

 

LA MARAVILLOSA SUERTE DE QUE TODO SIGA EN SU SITIO


Tus arrugas:

Las toco y pienso en todos esos campos

Que asaltamos de jóvenes,

Que allanamos sin vergüenza

Y con pasión.

Tus arrugas:

Las toco y veo ahora

Montañas llenas de ríos

E historias,

Hechas con árboles ya viejos

Que nadie entiende que resumen el paisaje.

 

Tu cuerpo:

Lo toco y creo en el deseo

Del tiempo,

En los sueños de las noches de insomnio.

Tu cuerpo:

Lo toco y lo recorro de memoria y recuerdo

Lo absoluto del amor,

El milagro de conocerte e invadirte

Con la paz que da

Alcanzar el hogar,

La maravillosa suerte de que todo siga en su sitio.

 

Tu silencio:

Lo toco y me parece joven,

Tus veinte años devueltos a un gemido entrecortado.

Tu silencio:

Lo toco y lo traduzco en otro idioma

Que se antoja lejano pero sigue ahí,

Hablándonos,

Recordando la chispa que enciende el juego,

El trozo de madera que lo aviva.

 

Te toco.

 

Y entro en ti,

Con el nervio de una guerra

Que ya ha terminado

Pero en la que aún resuenan los disparos.

 

Comentarios

Publicar un comentario

ENTRADAS POPULARES

5 sonetos de Jorge Luis Borges (Efímeros y breves 157)

  Que Borges es un magnífico urdidor de sonetos creo que ya se conoce de sobra, pero, para quien no lo sepa, aquí le queda una buena muestra. Dejo aquí cinco sonetos que representan, por este orden, a las personas, los animales, las cosas, al universo y a sí mismo: es decir, a Borges y al otro, al otro Borges o al auténtico Borges, eso será algo que habrá que descifrar.  Los poemas van acompañados al final de una escueta reseña biográfica que elaboré en su día a partir de declaraciones en entrevistas.   CAMDEN, 1892   El olor del café y de los periódicos. El domingo y su tedio. La mañana y en la entrevista página esa vana publicación de versos alegóricos   de un colega feliz. El hombre viejo está postrado y blanco en su decente habitación de pobre. Ociosamente mira su cara en el cansado espejo.   Piensa, ya sin asombro, que esa cara es él. La distraída mano toca la turbia barba y la saqueada boca.   No está lejos el ...

Cinco poemas de amor de R. Tagore (Efímeros y breves 134)

  Se dejan aquí cinco poemas de tema amoroso de Rabindranath Tagore, sacados de su libro de poemas "Gitanjali", publicado por primera vez el lengua bengalí en 1910. Los traductores a quienes se les deben esta versión, Subbro Bandopadhyay y Jesús Aguado han destacado en su prólogo lo lúminoso como rasgo principal de su poesía, incluso como lo que vertebra toda su obra. Cada página de Tagore, afirman, parece haber sido escrita por la luz. Aquí se dejan, pues, cinco poemas luminosos, que van acompañados de un resumen de su vida y de su obra. SI ME PONGO A PENSAR…   Si me pongo a pensar estás tu dentro Moviendo mis palabras. Si me pongo A caminar mis huellas me anteceden Porque tú las imprimes en el polvo. Si me pongo a podar eres mis manos. Si me baño en el río, mis burbujas, Mi piel enjabonada, mi temblor Cuando los peces rozan mi cintura. Si me pongo a esperarte eres la espera Y el sol que se ha dormido y las polillas. Le he puesto una guirnalda a este ...

"El eclipse". Augusto Monterroso (Cuentos célebres y breves)

  No voy a destripar aquí el final sorprendente e irónico de este cuento de Monterroso (se trata de su primer cuento, publicado en una revista en 1952), a fin de que su efecto se conserve íntegramente en el lector que se asoma a él por primera vez. Añadiré que no sólo es sorprendente e irónico su final; es ambas cosas desde el principio hasta el final y en un espacio muy breve ocurren muchas cosas, muchas alternativas, muchos cambios de situación y de estados de ánimo. Tal como debió ocurrir en la colonización y en el intercambio entre culturas en la conquista y la catequización de América. Pero en este cuento aparece de alguna manera la venganza de Moctezuma y es lo que le da su sabor irónico. El cuento rezuma esa ironía administrada en la sucesión de situaciones elegidas por Monterroso. El protagonista -un fraile catequizador en la conquista de América- se encuentra perdido, y nada simboliza más la situación de estar perdido que el hacerlo en medio de una selva. Perdido y sin e...

"Derrota", el gran poema de Rafael Cadenas (Efímeros y breves 193)

  Lamento no haber leído antes este extraordinario poema de Rafael Cadenas que aquí se deja hoy y que hace honor a la fama que le precede. Porque es uno de esos poemas con los que mucha gente se puede identificar. y siento que de alguna manera nos representa a muchos, no sólo a aquellos jóvenes venezolanos que se sintieron concernidos cuando se publicó este poema. Me parece que, más de 60 años después de su publicación, el poema ya ha alcanzado un valor universal que lo hace intemporal y lo vuelve todavía vigente como expresión de una protesta existencial. Rafael Cadenas escribió el poema en 1963 y apareció publicado por primera vez el 31 de mayo de ese año en "Clarín", un diario de orientación radical que pertenecía al partido comunista. Pronto el poema se difundió mediante copias multigrafiadas que fueron pasando de mano en mano entre los estudiantes venezolanos. Con el tiempo se convirtió en un poema tan famoso que casi ha eclipsado la posterior obra de Rafael Cadenas. Se ...

POETAS 107. Jaime Sabines I (La señal)

    Jaime Sabines Gutiérrez (Tuxtla Gutiérrez, Chiapas, 25 de marzo de 1926 – Ciudad de México; 19 de marzo de 1999) fue un poeta y político mexicano, reputado como uno de los grandes exponentes de la lírica mexicana. Su padre, Julio Sabines, había nacido en el Líbano; pronto emigró con sus padres y sus dos hermanos a Cuba y, ya trasladado a México, entró a formar parte de la revolución de ese país en 1914. La figura del padre, al que más tarde dedicara el libro de poemas “Algo sobre la muerte del mayor Sabines”, fue clave para su vocación por la poesía, pues se había empeñado  en inculcar en el hijo el gusto por la literatura. La madre, Luz Gutiérrez, procedía de una familia de tradición militar, y su abuelo llegó a ser gobernador de Chiapas. En 1945, Jaime Sabines se traslada a la Ciudad de México con la idea de estudiar medicina, carrera que deja sin concluir cuando entiende que su verdadera vocación es la literatura. Regresa a su tier...

Ida Vitale — Poemas de juventud (Poetas 157)

Se deja aquí una buena muestra de los poemas de juventud de Ida Vitale, poemas que escribió cuando la poeta apenas contaba veinte años de edad y que fueron descubiertos recientemente de forma casual. Lo cuenta su descubridora, Claudia Guillot, en el epílogo que acompaña al libro editado por Tusquets. El descubrimiento ocurrió cuando ésta se hallaba ayudando al padre a reordenar la biblioteca familiar, algunos de cuyos libros habían pertenecido al abuelo, el escritor y crítico literario Gervasio Guillot Muñoz. Entre los muchos tomos de poesía que fueron ordenando, asomó un librito que más bien parecía una libreta y con una cubierta de gamuza marrón. Sin más título que tres iniciales, el librito mostraba en las primeras páginas una dedicatoria con firma indescifrable: "A Gervasio Guillot Muñoz, intentando agradecer el advenimiento de su amistad. Con la mía segura". El enigma sobre la identidad de quien escribió esos poemas manuscritos se acrecienta cuando el padre de Claudia es...

Nunca delegaría en la IA qué hacer con mi vida — Francesc Torralba (Frase del día)

  Nunca delegaría en la IA qué hacer con mi vida. — Francesc Torralba (filósofo y teólogo) Vamos a dejarlo aquí. Vamos a quedarnos con esta frase de Francesc Torralba ( léase aquí su entrevista ) sin apenas comentar nada, pues ya sabemos cuánto nos gustaría delegar en alguien superior, ya sea jefe o patrón. O Dios, o patría o algún amo. Nada le gusta más al ser humano que arrodillarse cuando siente la grandeza, aunque sea falsa y artificial. Quien esté libre de pecado que tire la primera piedra. Hoy ya la IA nos escribe las novelas y nos busca pareja y empleo y nos dicta si la vida merece la pena vivirla. Sienta cátedra en nuestras tesis y hace que nos sintamos doctores o acaso dioses. Tal vez nos susurre que la vida es una mierda y entonces nos vamos todos por el desagüe, porque nos hemos vuelto sumisos y le hacemos más caso que a nuestro propio gurú. Ese es el peligro que corremos con la IA; le hacemos ya tanto caso, que la necesitamos para que nos asesore sobre qué podemos comer...