No me gusta hablar de mí y he tenido que hacerlo. Hasta este verano no había ninguna foto mía por ninguna parte, nunca había hablado de mí salvo ficticiamente y me gustaba así. Sólo habría que hablar en publico de uno mismo cuando ese yo nos representa a todos. No me gusta hablar de mí y he tenido que hacerlo. Quizás un libro lo justifica. Tampoco estaba hablando de mí, estaba hablando del libro. Y el libro le pertenece a los lectores que quieran entrar en él. Ya es menos mío que antes de publicarlo. Así deberían ocurrir con todas las cosas. Que las cosas tuvieran algo de todos y que no pertenecieran a nadie.
Elvira Sastre nació en Segovia en 1992, estudió Filología en la Universidad Autónoma de Madrid y realizó un máster de traducción. Con poco más de veinte años publicó su primer libro "Cuarenta y tres maneras de soltarse el pelo" (2013), con gran repercusión y que la lanzó a una fama precoz como poeta. El libro venía precedido por un prólogo de Benjamín Prado, quien supo adivinar la gran poeta en ciernes que planeaba por aquellos versos. Ya en ese momento Prado definió sus poemas como "desafiantes, jóvenes, afilados; llenos de imanes, de anzuelos y de bombillas rotas que, sin embargo, aún siguen encendidas en la oscuridad." Pero el caso es que Benjamín Prado supo olfatear el fenómeno desde sus inicios y ahora que se vuelve a reeditar ese primer libro nos lo recuerda: "A Elvira Sastre se la veía venir, desde su primer libro. Después ha llegado lejos porque ha seguido buscando, pero en estos versos iniciales ya era evidente que se trataba de una escritora disti...

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