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ÁLVARO DE CAMPOS, HETERÓNIMO DE FERNANDO PESSOA: SELECCIÓN DE SUS POEMAS




En breve se le dedicará a Fernando Pessoa una reseña biográfica digna de su grandeza como poeta y como enigmático personaje capaz de crear universos y almas paralelas y hasta antagónicas a través de sus múltiples máscaras y heterónimos. Se deja aquí una selección de los poemas de uno de ellos, Álvaro de Campos, el más prolífico de todos.

Álvaro de Campos nació en Tavira en 1890, se graduó de ingeniero naval en Glasgow y pronto se retiró a Lisboa donde llevó una vida inactiva. Había viajado al oriente y sabía latín, idioma que le enseñó un tío cura. Su poesía se parece en ciertos aspecto a la de Walt Whitman. De ella se deduce  su bisexualidad y un complejo sadomasoquista del que evidentemente se siente culpable. No importa tanto el vanguardismo ideológico y formal de que hace gala Campos, su admiración por las máquinas y la velocidad, como su sentimiento de autodestrucción con el que parece querer pagar la deuda de su apenas secreto pecado, y como su capacidad de volver al seno del mundo mítico, en el que la Noche es la Madre divina y misteriosa.

 

TODAS LAS CARTAS DE AMOR SON RIDÍCULAS

 

Todas las cartas de amor

Son ridículas.

No serían cartas de amor de no ser

Ridículas.

 

También yo escribí en mis tiempos cartas de amor

Y, como las otras,

Eran ridículas.

 

Las cartas de amor, caso de haber amor,

Tienen que ser

Ridículas.

 

Pero al final,

Sólo quienes jamás escribieron

Cartas de amor

Son verdaderamente

Ridículos.

 

Ojalá volviera al tiempo en que escribía

Sin darme cuenta

Cartas de amor

Ridículas.

 

La verdad es que hoy

Mis recuerdos

De aquellas cartas de amor

Son igualmente ridículos.

(Todas las palabras esdrújulas

Como los sentimientos esdrújulos

Son obviamente

Ridículos).

 

 

NO PIENSO EN NADA

No pienso en nada,

Y esa cosa central, que en realidad es ninguna,

Me es agradable como el aire de la noche,

Fresco en contraste con el verano caliente del día.

 

No pienso en nada, ¡Qué maravilla!

 

Estar pensando en nada

Es tener el alma propia y entera.

Pensar en nada es vivir íntimamente

Los flujos y reflujos de la vida…

 

No estoy pensando en nada.

Como si hubiese dormido mal

 

 

ESTOY CANSADO, ESO ESTÁ CLARO,

Estoy cansado, eso está claro,

Porque a cierta altura la gente debe estar cansada.

De qué pueda estarlo, no lo sé

Y de nada me serviría saberlo

Pues el cansancio sería el mismo.

La herida duele como duele

Y no en función de la causa que la produjo.

Sí, estoy cansado,

Y un poco sonriente

De que el cansancio sea sólo esto:

Ganas de dormir con el cuerpo,

Un deseo de no pensar en el alma,

Y por encima de todo una lúcida tranquilidad

De entendimiento retrospectivo…

 

¿Y la lujuria única de ya no albergar la menor esperanza?

 

Soy un tipo inteligente, eso es todo.

 

He visto mucho y entendido mucho de cuanto he visto

Y existe una especie de placer incluso en el cansancio que esto me produce

Porque la cabeza, al final, siempre nos sirve para algo.

 

 

SI, TODO ESTÁ BIEN

Sí, todo está bien.

Todo está perfectamente bien.

Lo peor es que todo está equivocado.

Sé bien que esta casa está pintada de gris

Y sé bien cuál es el número de la casa.

No sé, pero podría saberlo, cómo está avalada,

En estas oficinas de impuestos que dedícanse a esto-

Lo sé, lo sé…

Y lo peor es que hay almas ahí adentro

Y la Tesorería de hacienda no consiguió librar

A la vena de al lado de la muerte de su hijo.

El reparto de no sé qué no puede evitar

Que el marido de la vecina del piso de arriba huyese con la cuñada…

 

Pero todo está bien, como tiene que estar…

Y salvo el hecho de andar equivocado, e incluso eso, es correcto.

 

 

TANTOS POEMAS CONTEMPORÁNEOS

 

¡Tantos poemas contemporáneos!

Tantos poetas absolutamente actuales

-interesante todo, todos interesantes…

Ah, todo es casi…

Todo vestíbulo

Y todo sólo por escribir…

Ni arte,

Ni ciencia,

Ni verdadera nostalgia…

Este observó bien el silencio de ese ciprés…

Aquel contempló bien el crepúsculo tras del ciprés…

El otro se fijó bien en la emoción que todo eso infundiría…

¿Y bien?...

¡Ah, mis poetas, mis poemas! ¿y bien?

Lo peor es siempre el y bien…

Y es que para decir es necesario pensar

-pensar con el segundo pensamiento-

Y ustedes, mis viejos poemas y poetas,

Piensan sólo con la rapidez primaria de la torpeza -es (…) y de la pluma-

 

Vale más el clásico seguro,

Más vale el soneto feliz,

Más vale algo, aunque malo

Que los prolegómenos aún no concretos de algo bueno…

“Tengo mi alma”

No, qué va a tenerla; lo que tienes es su sensación.

Cuidado con las sensaciones!

Muchas veces es de los demás,

Y otras nuestra

Sólo por el accidente atolondrado de sentirla…

 

 

LO QUE HAY EN MÍ ES, SOBRE TODO, CANSANCIO

Lo que hay en mí es, sobre todo, cansancio;

No de esto ni de aquello

Ni siquiera de todo o de nada:

Cansancio puro y duro, cansancio a secas,

Cansancio.

 

La sutileza de las sensaciones inútiles,

Las pasiones violentas sin motivo,

Los amores intensos sospechados en alguien,

Todas esas cosas,

-ésas y lo que de ellas falta eternamente-

Todo eso lleva al cansancio,

Este cansancio,

Cansancio.

 

Habrá sin duda quien ame lo infinito,

Habrá sin duda quien desee lo imposible,

Habrá sin duda quien nada desee;

Tres tipo de idealistas y yo ninguno de ellos:

Porque yo amo infinitamente lo finito,

Porque yo deseo imposiblemente lo posible,

Porque lo quiero todo, y un poco más, si ello es posible,

O incluso si no lo es…

 

¿Y el resultado?

Para ellos la vida vivida o soñada,

Para ellos el sueño soñado o vivido,

Para ellos la media entre el todo y la nada, es decir, esto…

Y, con qué felicidad, infecundo cansancio,

Un supremísimo cansancio

Ísimo, ísimo, ísimo,

Cansancio…

 

 

ME QUITÉ LA MÁSCARA Y ME MIRÉ AL ESPEJO

Me quité la máscara y me miré al espejo:

Era un crío de no sé cuántos años…

No había cambiado en nada…

 

Esa es la ventaja de saberse quitar la máscara.

Se es siempre un crío,

Ese pasado que se queda,

El niño.

 

Me quité la máscara y me la puse de nuevo.

Así se está mejor,

Así soy la máscara.

 

Y vuelvo así a la personalidad como a un final de línea.

 

 

CALLOS AL OPORTO

Un día, en un restaurante, fuera del espacio y del tiempo,

Me sirvieron el amor como callos fríos.

Dije delicadamente al comandero de la cocina

Que los prefería calientes,

Pues los callos (al menos al Oporto nunca se comen fríos.

 

Se molestaron conmigo.

Nunca se puede tener razón, ni siquiera en un restaurante.

No comí, no pedí nada más, pagué y me fui

Me puse a pasar calle adelante.

 

¿Alguien sabe lo que esto quiere significar?

Yo no lo sé y me ocurrió a mí…

 

(Sé que en la niñez de todos hubo un jardín

Particular o público, o del vecino.

Sé muy bien que en el jugar estaba su sentido

Y que la tristeza es de hoy)

 

Eso lo sé muy bien,

Pero si yo pedí amor, ¿por qué me trajeron

Callos fríos al Oporto?

 

Desde luego no es un plato que se pueda comer frío,

Pero fue así como me lo pusieron.

No protesté, pero estaba frío.

No se puede comer frío, pero fue así como me lo pusieron.

 

 

MI CORAZÓN, BANDERA IZADA

Mi corazón, bandera izada,

En fiestas donde no hay nadie…

Mi corazón, barquichuela atada a la orilla

Esperando al dueño, cadáver amarillento entre los juncos…

Mi corazón, la mujer del forzado,

La pensión de los muertos nocturnos

Espera en la puerta con una sonrisa maligna,

Todo el sistema del universo,

Incluida la pudrición y las esfinges…

Mi corazón son unas esposas rotas…

 

 

POR LA CARRETERA DE SINTRA

Al volante del Chevrolet por la carretera de Sintra,

a la luz de la luna y al sueño, en la carretera desierta,

conduzco solo, conduzco casi despacio, y un poco

me parece, o me fuerzo un poco para que me parezca,

que voy por otra carretera, por otro sueño, por otro mundo,

que voy sin haber Lisboa dejada o Sintra a la que llegar,

que voy, ¿y qué más habrá en ir sino no pararse pero ir?

Voy a pasar la noche a Sintra porque no puedo pasarla en Lisboa,

pero, cuando llegue a Sintra, me dará pena no haberme quedado en Lisboa.

Siempre esta inquietud sin resolución, sin nexo, sin consecuencia,

siempre, siempre, siempre,

esta angustia excesiva del espíritu por nada,

en la carretera de Sintra, o en la carretera del sueño, o en la carretera de la vida…

Maleable a mis movimientos subconscientes del volante,

corre debajo de mí conmigo el automóvil que me han prestado.

Me sonrió del símbolo, cuando pienso en él, y al virar a la derecha.

!En cuántas cosas que me han prestado voy por el mundo!

!Cuántas cosas que me han prestado guío como mías!

!Cuanto me han prestado, ay de mí, soy yo mismo!

A la izquierda la casucha -sí, la casucha- al borde la carretera.

A la derecha, el campo abierto, con la luna a lo lejos.

El automóvil, que parecía hace poco proporcionarme libertad,

es ahora algo en lo que estoy encerrado,

que sólo puedo conducir si estoy encerrado en ello,

que sólo domino si me incluyo en ello, si ello me incluye a mí.

A la izquierda, hacia atrás, la casucha modesta, más que modesta.

La vida allí debe ser feliz, sólo porque no es la mía.

Si alguien me ha visto desde la ventana de la casucha, soñará: !Ése sí que es feliz!

Tal vez para el niño que miraba por los cristales de la ventana del piso de arriba

me he convertido (con el automóvil prestado) en un sueño, en una hada real.

Tal vez para la muchacha que ha mirado, al oír el motor, por la ventana de la cocina

del piso bajo,

tengo algo de príncipe de todos los corazones de muchacha,

y me habría mirado de soslayo, a través de los cristales, hasta la curva en la que me he perdido

¿Dejaré sueños detrás de mí o es el automóvil el que los deja?

¿Yo, el conductor de un automóvil prestado, o el automóvil prestado que guío?

En la carretera de Sintra, a la luz de la luna, en la tristeza, ante los campos y la noche,

guiando desconsoladamente el Chevrolet prestado,

me pierdo en la carretera futura, desaparezco en la distancia que alcanzo,

y, con un deseo terrible, súbito, violento, inconcebible, acelero…

Pero mi corazón se ha quedado en el montón de piedras, del que me he desviado al verlo sin verlo,

a la puerta de la casucha,

mi corazón vacío,

mi corazón insatisfecho,

mi corazón más humano que yo, más exacto que la vida.

En la carretera de Sintra, cerca de medianoche, a la luz de la luna, al volante,

en la carretera de Sintra, qué cansancio de la propia imaginación,

en la carretera de Sintra, cada vez más cerca de Sintra,

en la carretera de Sintra, cada vez menos cerca de mí…

 

 

APUNTE

Mi alma se ha roto como un vaso vacío.

Ha caído por la escalera demasiado abajo.

Se ha caído de las manos de la criada descuidada.

Se ha caído, se ha hecho más pedazos que loza había en el cacharro.

¿Estupidez? ¿Imposible? !Qué sé yo!

Siento más sensaciones que sentía cuando me sentía yo.

Soy un esparcimiento de cascos en una estera por sacudir.

He hecho ruido al caer como un cacharro que se partía.

Los dioses que hay se han asomado por la barandilla de la escalera.

Y miran los cascos que su criada ha hecho de mí.

Nos enfadéis con ella.

Sed tolerantes con ella.

¿que yo era un cacharro vacío?

Miran los cascos absurdamente conscientes,

pero conscientes de sí mismos, no conscientes de ellos.

Miran y sonríen.

Sonríen inconscientes a la criada involuntaria.

Se arrastra la gran escalera alfombrada de estrellas.

Un  casco brilla, vuelto del exterior lustroso, entre los astros.

¿Mi obra? ¿Mi alma principal? ¿Mi vida?

Un casco.

y los dioses lo miran especialmente, pues no saben por qué se ha quedado allí.

 

 

GRANDES SON LOS DESIERTOS…

Grandes son los desiertos y todo es desierto.

No son unas toneladas de piedras y ladrillos en alto

los que ocultan al suelo, al suelo que lo es todo.

Grandes son los desiertos y las almas desiertas y grandes

desiertas porque no pasa por ellas sino ellas mismas,

grandes porque desde allí se ve todo, y todo ha muerto.

!Grandes son los desiertos alma mía!

Grandes son los desiertos.

No he sacado billete para la vida,

no he dado con la puerta del sentimiento,

no ha habido deseo u ocasión que yo no perdiese.

Hoy no me queda, en vísperas de viaje,

con la maleta abierta en espera de hacerla,

sentado en la silla en compañía de las camisas que no caben,hoy no me queda (aparte la incomodidad de estar sentado así)

sino saber esto:

grandes son los desiertos y todo es desierto.

Grande es la vida, y no vale la pena que haya vida.

Hago la mejor maleta con los ojos de pensar en hacerla

que con el hacerla de las manos facticias (y creo que digo bien).

Enciendo el cigarrillo para retrasar el viaje,

para retrasar al Universo entero.

Vuelve mañana, realidad!

!Basta por hoy, gentes!

!Atrásate, presente absoluto!

Más vale no ser que ser así.

Compradle chocolatina al niño al que sucedí por equivocación

y quitad el letrero porque mañana es infinito.

Pero tengo que hacer la maleta,

tengo, por fuerza, que hacer la maleta,

la maleta.

No puedo llevar las camisas en la hipótesis y la maleta en la razón.

Sí, toda la vida he tenido que hacer la maleta.

la maleta.

No puedo llevar las camisas en la hipótesis y la maleta en la razón.

Sí, toda la vida he tenido que hacer la maleta.

Pero también, toda la vida, me he quedado sentado al borde del montón de camisas,

rumiando, como un buey que no llega a Apis, destino.

Tengo que hacer la maleta de ser.

Tengo que existir haciendo maletas.

la ceniza del cigarrillo cae en la camisa de encima del montón.

Miro a un lado, me doy cuenta de que me estoy durmiendo.

Sólo sé que tengo que hacer la maleta,

y que los desiertos son grandes y todo es desierto,

y cualquier parábola que se refiera a esto, pero ya la he olvidado.

Me levanto de repente todos los Césares.

Voy definitivamente a hacer la maleta.

Hola, he de hacerla y cerrarla;

he de ver llevársela de aquí,

he de insistir independientemente de ella.

Grandes son los desiertos y todo es desierto

salvo error naturalmente.

!Pobre del alma humana  con oasis sólo en el desierto de al lado!

Más vale hacer la maleta.

Fin.

 

 

BARROW-ON-FURNESS

I

Soy vil, vulgar, como el resto de la gente,

No tengo ideales, pero quién los tiene.

Quien diga tenerlos es como yo, miente.

Quien dice buscarlos es que no los tiene.

 

Es con la imaginación que yo amo el bien.

Mi ser vulgar, sin embargo, no me lo consiente.

Paso, como fantasma de mi ser presente,

Por los intermedios de un Más allá, dando traspiés.

 

Como todos, no creo en lo que creo.

Tal vez me dejara morir por ese idealismo,

Pero mientras estoy vivo, hablo y leo.

 

¿Justificarme? Soy como todos los demás…

¿Cambiarme? ¿Para quedarme lo mismo?

¡Corazón, acaba ya con eso, venga, va!

 

 

TABAQUERÍA

 

No soy nada.

Nunca seré nada.

No puedo querer ser nada.

Aparte de esto, tengo en mí todos los sueños del mundo.

 

Ventanas de mi cuarto,

de mi cuarto de uno de los millones de gente que nadie sabe quién es

(y si supiesen quién es, ¿qué sabrían?)

dais al misterio de una calle constantemente cruzada por la gente,

a una calle inaccesible a todos los pensamientos,

real, imposiblemente real, evidente, desconocidamente evidente,

con el misterio de las cosas por bajo de las piedras y los seres,

con la muerte poniendo humedad en las paredes y cabellos blancos en los hombres,

con el destino conduciendo el carro de todo por la carretera de nada.

Hoy estoy vencido, como si supiera la verdad,

Hoy estoy lúcido como si estuviese a punto de morirme

y no tuviese otra fraternidad con las cosas

que una despedida, volviéndose esta casa y este lado de la calle

la fila de vagones de un tren, y una partida pitada

desde dentro de mi cabeza,

y una sacudida de mis nervios y un crujir de huesos a la ida.

Hoy me siento perplejo, como quien ha pensado y opinado y olvidado.

Hoy estoy dividido entre la lealtad que le debo

a la tabaquería del otro lado de la calle, como cosa real por fuera,

y a la sensación de que todo es sueño, como cosa real por dentro.

He fracaso en todo.

Como no me hice ningún propósito, quizá todo no fuese nada.

El aprendizaje que me impartieron,

me apeé por la ventana de las traseras de la casa.

Me fui al campo con grandes proyectos.

Pero sólo encontré ahí hierbas y árboles,

y cuando había gente era igual que la otra.

Me aparto de la ventana, me siento en una silla. ¿En qué voy a pensar?

¿Qué sé yo del que seré, yo que no sé lo que soy?

¿Ser lo que pienso? Pero !pienso ser tantas cosas!

!Y hay tantos que piensan ser lo mismo que no puede haber tantos!

¿Un genio? En este momento

cien mil cerebros se juzgan en sueños genios como yo,

y la historia no distinguirá, ¿quién sabe?, ni a uno,

ni habrá sino estiércol de tantas conquistas futuras.

No, no creo en mí.

!En todos los manicomios hay locos perdidos con tantas convicciones!

Yo, que no tengo ninguna convicción, ¿soy más convincente o menos convincente?  […]



ODA MARCIAL (Fragmento)

[h]

Si yo quitase de una bofetada

el pastel barato de los labios de un crío pobre

¿dónde encontraria justicia en el mundo,

donde me escondería de la mirada del Rostro

invisible que espía a las estrellas

cuando el corazón ve por los ojoos el misterioso mirar al universo?

Mi emoción concreta, oh juguete de críos,

oh pequeñas alegría legítimas de la gente oscura,

oh pobre riqueza exigua de quienes no son nadie...


Los muebles comprados con tanto sacrificio,

los manteles remendados con tanto primor,

las cosas pequeñas de la casa tan ajustadas y bien puestas

y la rueda de uno de los dos mil carros del rey vencedor,

todo lo destroza y todos lo han perdido todo.


¿Qué emperador se cree con el derecho

de romper la muñeca a la hija de su empleado?

¿Qué César con todas sus legiones se cree con la justicia 

de destrozar la máquina de coser de la vieja?,

si yo fue por la calle

y arrancara la cinta sucia de la mano de la muchacha

y la hiciera llorar, ¿dónde encontraría a un Cristo?



SALUTACIÓN A WALT WHITMAN

WALT WHITMAN 

[f]

Donde no soy el primero, prefiero no ser nada, no estar siquiera,

donde no puedo obrar primero, prefiero ver cómo obran los demás,

donde no puedo mandar, no quiero obedecer.


Excesivo en el ansia de todo, tan excesivo que nuncac me equivoco,

y no me equivoco porque no lo intento.

"O todo o nada" tiene un sentido personal para mí.

pero ser universal no lo puedo ser si soy particular.

No puedo ser todos, porque soy Uno, uno sólo, sólo yo.

No puedo ser el primero en algo, puesto que no hay primero.

Prefiero por tanto la nada de ser co-primero en ser nada.


¿Cuando sale el último tren, Walt?

Quiero abandonar esta ciudad, la Tierra,

quiero emerger de una vez de este país, Yo,

dejar el mundo como lo que se sabe equivocado,

como un viajante que vendiera barcos a gentes del interior.


¿Un final de motores rotos!

¿En qué ha quedado todo mi ser? Una gran e inútil ansia

-estéril cumplimento de un imposible destino-

máquina de locos para hacer el movimiento continuo,

teorema del absurdo para la cuadratura del círculo,

travesía a nado del Atlántico, desfalleciendo en esta orilla

antes de la entrada al agua, sólo con ellos y el cálculo,

arrojar piedras a la luna

ansia absurda del encuentro de los paralelos Dios-Vida.


¡Megalomanía de los nervios,

ansia de elasticidad del cuerpo duro,

rabia de mi ser concreto por no ser el eje de acelaración

el coche de la sensualidad del entusiasmo abstracto

el vacío dinámico del mundo!


Vayámonos sin embargo de Ser.

Vayámonos de una vez, definitivamente, de la aldea-Vida

del arrabal-Mundo de Dios

y entremos en la ciudad a la aventura, a jlo que salga,

a lo más alto, locamente al Ir...

Larguémonos de una vez.

¿Cuándo sale, Walt, el último tren para allá?

¿Qué clase de Dios he sido para que mis nostalgias sean estas ansias?

Tal vez al partir regrese. TAl vez al acabar, arribe.

¿Quién sabe? Cualquier hora es la hora. Vayámonos,

!venga! La estancia aquí ya dura. Partir es haber marchado.


Partamos para donde se quede.

¡oh caminos donde no hay caminos!

¡Término en el No-Parar!



YA ES MEDIANOCHE Y EMPIEZA EL SOSIEGO

Ya es medianoche y empieza el sosiego,

por todas las cosas sobrepuestas,

los pisos varios donde se acumula la vida...


Se calló el piano del tercero...

No oigo pasos en el segundo...

En el bajo la radio está en silencio...


Todo se va a dormir...


Quedo solo con un universo entero.

Ni quiero asomarme a la ventana:

si miro, ¡Qué de estrellas!

!Qué grandes silencios mayores en lo alto!

!Qué cielo tan anti-urbano!


Antes, prisionero

en el deseo de no ser prisionero,

prefiero escuchar con ansiedad los ruidos de la calle...

Un automóvil demasiado rápido,

los dobles pasos en mutua conversación me hablan

y el sonido de un portón al cerrarse bruscamente me duele...


Todo se va a dormir...


Sólo yo velo, somnolientamente escuchando,

esperando

algo antes de dormir,

algo...



EN LA CASA ENFRENTE DE MÍ Y DE MIS SUEÑOS

En la casa enfrente de mí y de mis sueños,

¡cuánta felicidad hay siempre!


Viven allí personas que no conozco, que he visto pero no acabo de ver.

Son felices puesto que no son yo.


Los niños que juegan en las altas balconadas,

viven entre tiestos

sin duda, eternamente.


Las voces que suben desde el interior de lo doméstico,

cantan siempre, sin duda,

sí, deben cantar siempre.


Cuando afuera hay fiesta, la hay también adentro,

y así debe ser donde todo se ajusta

-el hombre a la Naturaleza, porque la ciudad es también Naturaleza.


¡Qué gran felicidad no ser yo!


¿Me pregunto si los demás no sentirán lo mismo?


¿Cuáles otros? No hay otros.

Lo que los demás sienten es una casa con las ventanas cerradas,

o cuando se abre,

es para que los niños jueguen en las barandas de las escaleras,

entre los tiestos que nunca acabé de ver del todo.


Los demás no sienten nunca.

Los que sienten somos nosotros,

sí, todos nosotros,

incluso yo, que justo en este momento ya no siento nada.

¿Nada? No lo sé...

Una nada que duele...



ESTA VIEJA ANGUSTIA

Esta vieja angustia,

esta angustia que desde hace siglos traigo en mí,

ha rebosado la tinaja.

En lágrimas, en grande imaginaciones,

en sueños de pesadilla sin terror,

en grandes y súbitas emociones sin ningún sentido.


Rebosó.

!No sé como conducirme en la vida

con ese malestar haciéndome arrugas en el alma!

¡Si al menos enloqueciese de veras!

Pero no, es este estar entre,

este casi,

este pudiera ser que...

esto.


Un paciente de manicomio al menos es alguien,

yo soy un paciente de manicomio sin manicomio.

Estoy loco en frío,

estoy lúcido y loco,

estoy enajenado de todo e igual a todos:

estoy durmiendo despierto con sueños locos

porque no son sueños

estoy así...


¡Pobre casa vieja de mi infancia perdida!

¡Quién te iba a decir a ti que me repugnarías tanto!

¿qué ha sido de tu criaturita? Pobre, está pirado.

¿Qué ha sido de quien dormía sereno bajo tu techo de provincias?

Pobrer, está pirado.

¿Qué ha sido del que fui? Pobre, está pirado. Hoy ese soy yo.


!Si al menos tuviera alguna relilgión!

Por ejemplo, la de aquel fetiche

que había por casa, allí mismo, traído de África.

Era feísimo, grotesco

pero había en él la divinidad de todo en lo que se cree.

Si yo pudiese creer en un fetiche cualquiera

-Júpiter, Jehová, la Humanidad-

cualquiera me serviría,

pues ¿qué es una cosa, ino lo que de ella pensamos?


Estalla, corazón de cristal pintado!



LOS EMIGRADOS

Sólo en las grandes ciudades desafectas,

sin hablar la lengua que se habla ni la que se piensa,

mutilados por la relación con los demás

que más tarde contarán en la patria las maravillas de su estancia.

¡Pobres de lo que conquistan Londres o París!

Vuelven a casa sin mejores modos ni mejores caras

apenas soñaran de cerca lo que vieron,

permanentemente extranjeros.

Pero no me río de ellos. ¿Acaso yo hice algo distinto con el ideal?


¿Y el propósito que una vez me hice en un hotel, planeando la leyenda?

Es uno de esos puntos negros de mi biografía ficticia.


TODO EL MUNDO ES INTERESANTE

Todo el mundo es interesante si la gente supiera ver a toda la gente.

¡Qué opera prima para un posible pintor cada cara existente!

¡Qué expresiones en todas, en todo!

¡Qué maravillosos perfiles todos los perfiles!

Vista de frente, ¡qué cara cualquier cara!

Los gestos de cada cuál, ¡qué gestos!



POEMA EN LÍNEA RECTA

Nunca conocí a nadie que se hubiese llevado una somanta.

Todos mis conocidos han sido campeones en todo.


Yo, tantas veces despreciable, tantas veces guarro, tantas veces vil,

y tantas veces definitivamente parásito,

indisculpablmente sucio,

yo, que tantas veces no tuve la paciencia de bañarme,

yo, que tantas veces he sido ridículo y absurdo,

que he trastabillado públicamente en las distinguidas

alfombras,

que he sido grotesco, mezquino, sumiso y arrogante,

que he recibido humillaciones y he callado,

que cuando no me callado, he sido aún más ridículo;

yo, que les he resultado cómico a las camareras de hotel,

yo que soy responsable de desvergüenzas financieras, que he pedido prestado sin pagar,

yo, que cuando a la hora de las hostias, me he quitado de enmedio,

lejos del alcance de las hostias,

yo, que he sufrido la angustia de las pequeñas y ridículas cosas,

puedo afirmar que en esto no tengo parangón en el mundo,

todos los que conozco y hablan conmigo,

nunca cometieron un acto ridículo, nunca sufrieron humillación alguna,

no fueron más que príncipes -todos ellos príncipes- en la vida...


¡Ojalá escuchara de la voz humana

la confesión ya de un pecado, sino de una simple infamia!

¡Quién contase, no una violencia, sino una cobardía!

No, toedos son Ideales, cuando los oigo y me hablan.

¡Quién en este ancho mundo me confesará que alguna vez fue un canalla?

Oh, príncipes, hermanos míos,


¡Joder, estoy hasta el cogote de semidioses!,

¿dónde carajo está la gente normal?


¿Será entonces que sólo yo soy un canalla y un falso en el mundo?


Podrán las mujeres no haberlos amado,

podrán haber sido traicionados, pero ridículos, !jamás!

Y yo, que he sido ridículo sin haber sido traicionado,

¿cómo puedo hablar con mis superiores sin titubear?

Yo, que he sido canalla, literalmente un canalla

en el sentido mezquino e infame de la canallería.










 

 

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  Poco se debe decir sobre la vida de Carlos Castaneda, pues su propia filosofía de vida transmitida por los chamanes de México le aconsejaba el mantenerse a cubierto tras el anonimato: una de sus divisas es que "hay que borrar la propia historia personal", no dejar huella de los propios pasos. Es mejor no hurgar, si esa era su voluntad. Lo poco o mucho que se sabe -pues muchos libros acerca del autor se escribieron rastreando las pocas huellas que quedaron de ese deliberado borrado- cabe en un sucinto apunte biográfico. Nació, tal vez, en Cajamarca, Perú, el 25 de diciembre de 1925 y murió en Los Ángeles el 27 de abril de 1998, a consecuencia de un cáncer de hígado. También se va a dejar esta semblanza biográfica sin el encabezado de un retrato fotográfico, no porque no se pueda encontrar alguno en el fotomareante espacio de internet y las redes sociales, sino porque el autor se mostraba excesivamente reacio a las cámaras y a cualquier tipo de grabación de su voz, y también ...

POETAS 142. Vicente Aleixandre ("Ámbito", 1928)

Dejo un puñado de poemas del primer libro de Vicente Aleixandre, "Ámbito", publicado en 1928. Sucesivamente se iran seleccionando poemas de sus siguientes libros y se dejará una reseña biográfica. Reseña biográfica que, efectivamente, ahora se deja... Vicente Aleixandre nace en Sevilla el 26 de abril de 1898. A los dos años su padre, que es ingeniero, tiene que trasladarse a Málaga. En el colegio conoce a Emilio Prados. Transcurren nueve años hasta que la familia se instala definitivamente en Madrid. Cuando termina el bachillerato, empieza a estudiar derecho e intendencia mercantil. En el verano de 1917, en las Navas del Marqués (Avila), se produce un suceso trascendente: descubre la poesía de la mano de Dámaso Alonso, ese “amigo de todas las horas, seguro en toda la vicisitud”. Le acaba de prestar una antología de Rubén Darío y con su lectura se le abre todo un mundo. Hasta entonces sus lecturas se inclinaban exclusivamente hacia la novela. Comienza en Navas del Marqués a es...

POETAS 57. Idea Vilariño III (Pobre mundo)

    Idea Vilariño, Uruguay (1920-2009), comentó en  entrevista a Elena Poniatowska: “Uno es más que su yo profundo, que su posición metafísica; hay otras cosas que cuenta: el dolor por la tremenda miseria del hombre, el imperativo moral de hacer todo lo posible por que se derrumbe la estructura clasista para dar paso a una sociedad justa. Aún cuando uno sea coherente con su actitud esencial -hay una sola coherencia posible- no puede evitar ver el dolor, no puede rehuir el deber moral.  Y entonces se pone a compartir la lucha, a ayudar la esperanza”. Idea Vilariño publicó “Pobre mundo” en 1966.     POBRE MUNDO Lo van a deshacer va a volar en pedazos al fin reventará como una pompa o estallará glorioso como una santabárbara o más sencillamente será borrado como si una esponja mojada borrara su lugar en el espacio. Tal vez no lo consigan tal vez van a limpiarlo. Se le caerá la vida como una cabellera y quedará rodando como una esfe...

4 cuentos breves de Bioy Casares (Efímeros y breves 48)

  YO Y MI CARA   Pensé alguna vez que mi cara no era la que yo hubiera elegido. Entonces me pregunté cuál hubiera elegido y descubrí que no me convenía ninguna. La del joven del guante, de Tiziano, admirable en el cuadro, no me pareció adecuada, por corresponder a un hombre cuyo género de vida no deseaba para mí, pues intuía que en él la actividad física prevalecía en exceso. Los santos pecaban del defecto opuesto: eran demasiado sedentarios. A Dios padre lo encontré solemne. Las caras de los pensadores se me antojaron poco saludables y las de los boxeadores, poco sutiles. Las caras que realmente me gustan son de mujer: para cambiarlas por la mía, no sirven. Después de esta indagación de preferencia, me resigné a la cara heredada. Vista de frente, en el espejo, me resultaba aceptable, con algo de leonino que, si bien no aseguraba una voluntad o un poder efectivo, los prometía en vagas reservas.   En cuanto a esa promesa, me he llevado una desilusión. Los años in...

PENSAMIENTOS 38. Stendhal ("Sobre el amor")

  Dejo aquí una serie de pensamientos entresacados del libro de Stendhal “Sobre el amor”. Va precedido de un esbozo biográfico que dejó el propio autor a modo de necrológica sobre Henri Beyle. Aunque en principio esta reseña parece abundar en meros hechos que sólo acotan las idas y venidas de un personaje llamado Stendhal o Henry Beyle, se nos dice sobre sí mismo más de lo que parece. Aquí se pinta al amante de la aventura y al admirador de Napoleón, al hombre enamoradizo que muda de lugares por perseguir mujeres, que muda de mujeres por perseguir al amor y que confiesa que este ha sido la causa de la felicidad y de la desgracia de su vida. Es hacia el final cuando se arrancan sus confesiones. La mejor se la reserva para la frase final. Sólo un gran novelista es capaz de acabar la reseña sobre su propia vida con uno de sus primeros recuerdos; tal vez el que funda su personalidad: “Estaba enamorado de su madre, que perdió a los 7 años”. Dejo también como epílogo el 2º capítulo ínt...

Frase del día — Manuel Vicent y el arte de escribir.

  Escribir es decidir que tienes algo que decir y atreverte a decirlo pese al riesgo del ridículo. — Manuel Vicent (escritor)  La noche en que yo llegué al café Gijón ahí estaba sentado Manuel Vicent en una mesa junto a la ventana como un viejo dinosaurio de un cuento de Monterroso. Porque lo cierto es que cuando volvía de nuevo al café Gijón ahí volvía a estar Manuel Vicent junto a Alvaro de Luna y Manuel Alexandre y en la misma mesa, como si se hubiesen quedado a vivir ahí y no tuvieran mayor destino en la vida que echar una parrafada sobre una mesa de mármol; llegué alguna vez a pensar que los había contratado el dueño del café para que hicieran de figurantes junto a Pepe Bárcena y Alfonso el cerillero. Esto da una idea de la vitalildad de Manuel Vicent, de sus ganas de vivir la vida y de vivir la calle, aunque fuera dentro de un café, porque "como fuera de casa en ninguna parte", que diría el inefable Antonio Gamero, otro de los que doy fe de que apenas paraban por su ca...