Dejo dos poemas de Blaise Cendrars. Nació el 1 de septiembre de 1887 y murió hace hoy 65 años, el 21 de enero de 1961.
No se sabe que es más extraordinario
en la figura del escritor suizo Blaise Cendrars, si su obra como escritor de novelas y poemas de vanguardia o su
vida como aventurero, viajero incansable y hombre de acción. Su gusto por los
viajes comenzó ya de niño, incitado por sus padres que lo llevaban de aquí
para allá. Viajó con ellos por Italia y Egipto antes de que sus travesuras y su
mala conducta en la escuela les llevaran a internarlo en un colegio de
dura disciplina alemana. Con tan sólo quince años y acompañado de un
comerciante de piedras preciosas viajó a lo largo de Rusia e intimó pronto con su
idioma. A su regreso a Berna, estudió Medicina y filosofía. Su culo inquieto lo
llevó a reanudar sus viajes por Europa y Estados Unidos. Allí desempeñó
diversos oficios y escribió las primeras obras inspiradas en sus experiencias
viajeras. En 1912 vuelve a Europa para instalarse definitivamente en Paris
donde entra en contacto con los ambientes bohemios y comienza a interesarse por
las vanguardias artísticas. Intima con Chagall, Lèger o Modigliani, a los que dedicará parte de su poemario "19 poemas elásticos". Junto al pintor Robert Delaunay escribe un libro,
“La prosa del Transiberiano”, que puede considerarse la primera introducción
del surrealismo en literatura. Su poesía comienza a ser una celebración de la
vida de acción a la que corresponderá una vertiginosa mezcla de imágenes y
asociaciones insólitas. Desde ese momento se vuelca en la creación artística y
deambula por las actividades más diversas, desde la incursión en el cine hasta
la composición musical para un ballet. Dos viajes sucesivos por Brasil le
inspiran sendas novelas ambientadas allí. Al comienzo de la década de
los 30 y tras escribir más novelas se toma un tiempo reflexivo y de descanso en
Biarritz del que salen varios libros de ensayos, entre ellos “Elogio de la vida
de Acción”. Para alimentar su gusto por la vida intrépida se mete a reportero y
recorre media América mandando sus crónicas, además de cubrir la guerra civil española
o informar de la 2ª guerra mundial infiltrado en las filas del ejército inglés. No por eso dejó de volcar cada cierto
tiempo sus experiencias en nuevas novelas que le valieron ser perseguido por la
Gestapo durante la ocupación, lo que le lleva a abandonar Paris para refugiarse en Aix-en-Provence. Por
su conocimiento del idioma y la cultura norteamericana fue amigo de gran parte
de los escritores contemporáneos que recalaron en Paris desde el otro continente.
Tanto Hemingway, como Dos Pasos o el propio Henry Miller (que lo llamó su "gran ídolo") apreciaron su amistad
y su obra y trazaron de él elogiosos retratos. En 1944 publica su “Poesía
completa” y sigue mandando a la imprenta más novelas. Su contacto permanente
con las distintas disciplinas artísticas le lleva a colaborar con un desconocido Robert
Doisneau, que acabará ilustrando una de sus obras. Ya de vuelta a Paris en
1950 continúa publicando más libros y colaborando con frecuencia en la radio
francesa. “Llévame al fin del mundo” fue su última novela publicada antes de
sufrir un derrame cerebral que a la larga acabaría con su vida en 1961.
RETRATO
Duerme
está despierto
De pronto, pinta
Toma una iglesia y pinta con una iglesia
Toma una vaca y pinta con una vaca
Con una sardina
Con cabezas, manos, cuchillos
Él pinta con un pene de toro
Él pinta con todas las sucias pasiones de una pequeña ciudad judía
Con toda la sexualidad exacerbada de la provincia rusa
Para Francia
Sin sensualidad
Pinta con sus muslos
Tiene ojos en el culo
Y de pronto es tu retrato
Eres tú lector
Soy yo
Es él
Es su novia
Es el almacenero de la esquina
La que cuida las vacas
La comadrona
Hay cubos de sangre
donde se lava a los recién nacidos
Cielos de locura
Bocas de modernidad
La Torre como tirabuzón
Manos
El Cristo
El Cristo es él
Pasó su infancia en la Cruz
Se suicida todos los días
De pronto, deja de pintar
estaba despierto
ahora duerme
Se estrangula con su corbata
Chagall está sorprendido de seguir viviendo.
EN LOS CINCO RINCONES
Atreverse y hacer ruido
Todo es color movimiento explosión
luz
La vida florece en las ventanas del
sol
Que se derrite en mi boca
Estoy maduro
Y caigo traslúcido a la calle
De que estás hablando, mi viejo
¿no sé abrir los ojos?
Boca de oro
La poesía está en juego.

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