Ir al contenido principal

EFÍMEROS Y BREVES 14. Varios pensamientos de Simone Weil (1909-1943) en el 117 aniversario de su nacimiento. "La gravedad y la gracia"

 




Se deja aquí un puñado de pensamientos de Simone Weil extraídos de su libro "La gravedad y la gracia", además de una reseña biográfica y un superficial análisis de su pensamiento.

Simone Weil nace en París en 1909. Hija de Bernard Weil, médico de origen judío movilizado durante la segunda guerra mundial por distintas poblaciones francesas. Esta experiencia de guerra a la que tiene acceso por la profesión de su padre- toda su familia le acompaña durante estas movilizaciones-, le hace tomar conciencia a Simone por primera vez de la miseria humana. Desde muy temprana edad se manifiesta en ella una aguda conciencia social. A los once años seguía a los parados que se manifestaban por el boulevard Saint-Michel. En 1925 toma clases de filosofía con Alain, el cual le llamará la Marciana, por ese aire alucinado que Bataille describió en su novela “Le Bleu du ciel”: “llevaba vestidos negros, mal cortados y sucios. Daba la impresión de no ver delante de sí, y con frecuencia se tropezaba con las mesas al pasar. Hablaba lentamente con serenidad de un espíritu ajeno a todo; la enfermedad, el cansancio, la desnudez o la muerte no contaban para ella”. Alain va a tener una influencia crucial en su pensamiento, enseñándole a pensar desde la duda y la descreencia. A finales de la década de los veinte, se afilia al movimiento pacifista de la Liga de los Derechos Humanos. En 1931 obtiene su cátedra de filosofía y es nombrada profesora en Le Puy, a la vez que emprende una importante tarea dentro del sindicalismo libertario, encabezando manifestaciones de parados, y adoptando sus mismas condiciones de vida –en el frío invierno del Macizo Central, renuncia, a calentarse porque se identifica con aquellos obreros que no pueden hacerlo-. Si en un principio Simone Weil abrazó parte de la causa y de la ideología marxista, a mediados de los años 30 se produce un giro en su pensamiento social que se expresa en su obra “Reflexiones sobre las causas de la libertad y de la opresión social”,  donde manifiesta el desencanto con la revolución y los ideales de la ilustración, incapaces de detener el proceso de especialización de la tareas humanas. “La civilización más plenamente humana, afirma, será aquella que tenga al trabajo manual como centro y valor supremo”. Al decir de Albert Camus, el pensamiento político y social no había producido en Occidente nada más penetrante y profético. En 1934 Simone solicita un año de excedencia por razón de estudios y abandona su vida docente para trabajar como peón en una fabrica de componentes eléctricos. Meses más tarde entraría a trabajar como fresadora en una fábrica de Renault. Durante esta época en que experimenta el hambre y el agotamiento físico de la condición obrera, descubre que el trabajo manual, tal como está organizado en la sociedad industrial, es incompatible con la tarea del pensamiento. “El agotamiento –revela en su diario- acaba por hacerme olvidar las verdaderas razones de mi estancia en la fábrica, y me hace casi invencible la tentación más fuerte de todas las que comporta esta vida: la de no pensar como único y exclusivo medio de no sufrir”. Después de un breve periodo de trabajo como profesora en la ciudad de Bourges, decide enrolarse en la columna Durruti para luchar en el frente  de Aragón, desdiciéndose de su etapa como militante pacifista. En 1938, en uno de sus viajes por Italia, realiza una visita a la abadía benedictina de Solesnes y, después de asistir a unos oficios, tiene lugar la conversión religiosa que resultaría crucial en su posterior obra filosófica: “el pensamiento de la pasión de Cristo entró en mí de una vez para siempre”. En 1940 abandona Paris tras la invasión alemana y llega a Marsella. El reencuentro con el escritor René Daumal, condiscípulo de su época con Allen, le pone en contacto con el Bhagavad Gita, cuyo deslumbramiento le lleva a la afanosa lectura de de otros libros religiosos o místicos: “El libro Egipcio de los Muertos”, las “Upanishad”, el “Cantar de los Cantares”, Suso, Eckart o Juan de la Cruz. En Marsella escribe sin descanso el grueso de sus Cahiers y diversos artículos. En 1942 desembarca en Londres y es destinada por los servicios de la Francia Libre a labores administrativas. Decepcionada por su tarea, solicita al Gobierno de la Resistencia el encargo de una misión peligrosa en el interior de la Francia ocupada. Su solicitud es despachada por el general De Gaulle con la mención “está loca” escrita en el margen. Durante esta última estancia en Londres escribe su libro capital “echar raíces”, en donde apunta cual debe ser la tarea de nuestra época: “constituir una civilización basada en la espiritualidad del trabajo” y en donde por fin los desarraigados puedan redimirse de su esclavitud; el asalariado obrero accediendo a los bienes más preciosos que la cultura encierra y el campesino aumentando la sensibilidad para la belleza del mundo. Fiel a su ideal de solidaridad con la desgracia del prójimo, se niega a comer más cantidad  que aquella que consideraba se llevaban a la boca sus conciudadanos de la Francia ocupada. Esta anorexia voluntaria agrava el inicio de una tuberculosis y acaba muriendo en agosto de 1943. El poeta y ensayista Adam Zagajewski ha considerado a Simone Weil como una de las pensadoras más originales del siglo XX,. Esu obra “En defensa del fervor”, Zagajewski sostiene que la atronadora influencia de Niezsche sobre los intelectuales del siglo XX ha impedido que “sonase con más fuerza la voz de otros pensadores, por ejemplo la de Simone Weil, una de las pocas que permanecieron totalmente inmunes a su influencia”. Cuando uno comienza a leer a Simone Weil, se apercibe enseguida de la singularidad de esta voz que parece haber profundizado en un espacio íntimo. Y  lo que nos rescata de ese espacio es el vacío y el silencio. Simona Weil se nos revela así como una maestra del despojamiento, un despojamiento que trata más bien de apartar de sí los bienes de orden espiritual que las cosas materiales. “Los bienes materiales apenas serían peligrosos si aparecieran solos y no vinculados a bienes espirituales”. Se trata de amar el vacío precisamente por constituir un indicio de la presencia de Dios. El bien mismo no podría colmar ese vacío porque el bien “es para nosotros una nada”. De ahí que para Simone Weil la nada sea el concepto que mejor representa la realidad del mundo, pues cualquier cosa real del mundo, comparada con la plenitud de Dios, acaba convirtiéndose en algo que no tiene realidad. No hay más realidad en el mundo que la que realizamos con nuestro apego hacia las cosas. Pero fuera de este apego, las cosas se reducen a nada.

 

Entre las muchas lecturas posibles que cabe hacer de Simona Weil, una de ellas es la leer sus pensamientos como instrucciones para ejercitar el espíritu en busca de su depuración, es decir, como una suerte de ejercicios espirituales. “Cada vez que se dice hágase tu voluntad, representarse todas las desgracias posibles en su conjunto”. En esta frase no solamente se percibe una incurable capacidad para la renuncia y el ascetismo, sino además una excitada y creativa imaginación al servicio de la depuración espiritual. Habría que preguntarse por qué ese afán de abrazar la desgracia a toda costa cuando todo el mundo parece huir de ella despavorido. Y habría  que contestar, seguramente, que porque la desgracia, cuando no es rehuida, es el camino más corto hacia la gracia. Sólo afirmando aquello que nos vacía y que constata nuestra propia nulidad, sólo acogiendo la presencia de aquello que nos puede volver ausentes, logramos abrir la vía para alcanzar la plenitud. Pero también cabe pensar que le seducía la figura de la  desgracia debido a que ésta representaba todo lo contrario de la superficialidad. La desgracia ennoblece porque aporta gravedad, y la gravedad consigue todavía mantenernos a flote, en el mismo plano que la gracia. Y es por esto por lo que Weil parece encajar con la figura del místico. Se podría decir que místico es aquél que se hace consciente de la dimensión de la desgracia que encierra este mundo y que, siendo más sensible para esta desgracia, acaba por fin buscando el camino de la redención y de la gracia. Pero el mundo en el que vive el místico es un mundo paradójico, altamente contradictorio y, al igual que acontece en el Bhagavad Gita, el que persigue los frutos de la gracia acaba apartándose de ella. La filosofía de S. Weil se nutre de un drama y de una contradicción. Para que la criatura pueda apreciar el valor de la creación y de su creador, y para que la comunicación entre la criatura y el creador se convierta en una verdadera comunión, el yo ha de desaparecer en una especie de nirvana. El yo sólo puede alcanzar, a la postre, su plenitud anulándose, y así sus máximos anhelos sólo los puede satisfacer renunciando a ellos.

 

 

PENSAMIENTOS DE SIMONE WEIL

 

La creación es un acto de amor y es perpetua. En cada momento, nuestra existencia es amor de Dios por nosotros. Pero Dios no puede amarse más que a sí mismo. Su amor por nosotros es amor por sí mismo a través nuestro. Así, él, que nos da el ser, ama en nosotros el consentimiento para no ser. Nuestra existencia no está hecha sino de su espera, de nuestro consentimiento para no existir.

 

Nos mendiga perpetuamente esa existencia que nos da. Nos la da para mendigárnosla.


*****


La pureza es nuestra capacidad para contemplar la mancha.

 

  *****

 

 El poeta produce lo bello con la atención fija en lo real. De igual modo que un acto de amor. Saber que ese hombre que tiene hambre y sed existe tan verdaderamente como yo, basta -lo demás se desprende por sí solo. Los valores auténticos y puros de lo verdadero, lo bello y lo bueno en la actividad de un ser humano se originan a partir de un único y mismo acto, por una determinada aplicación de la plenitud de la atención al objeto. La enseñanza no debería tener otro fin que el de hacer posible la existencia de un acto como ése mediante el ejercicio de la atención.

 

Todos los demás beneficios de la instrucción carecen de interés.

 

*****

 

El mundo es un texto de variadas significaciones, y se pasa de una a otra mediante un trabajo. Un trabajo en el que el cuerpo siempre participa, como cuando aprendemos el alfabeto de una lengua extranjera: ese alfabeto debe ir metiéndose en la mano a fuerza de escribir las letras. Al margen de esto, cualquier cambio en la manera de pensar resulta ilusorio.

 

  ***** 

 

 El mal es la sombra del bien. Todo bien real, dotado de solidez y de espesor, proyecta una parte de mal. Únicamente el bien imaginario no la proyecta. Dado que todo bien está ligado a un mal, siempre que se desea el bien y no se quiere esparcir alrededor de sí su correspondiente mal, se está obligado a concentrar ese mal en uno mismo, ya que evitarlo resulta imposible.

 

De manera que el deseo del bien totalmente puro implica la aceptación para sí del último grado de la desgracia.

 

***** 

 

La belleza seduce a la carne con el fin de obtener permiso para pasar al alma.


Comentarios

ENTRADAS POPULARES

El síndrome de Ulises: el miedo a regresar a Ítaca.

    Si leemos atentamente “La Odisea”, nos es posible percibir el instante dramático en que la narración alcanza su clímax. Es el instante en que comprobamos que Ulises es especialmente humano y vulnerable al miedo y al fracaso.  Se trata del momento en que, al fin,  Ulises regresa a Ítaca, se infiltra en su propio palacio como un mendigo, se echa sobre unas pieles que las sirvientas le han extendido  para que duerma en el suelo y cae en la cuenta de que no es capaz de conciliar el sueño, de que el miedo -el más humano miedo- le atormenta y le impide dormir. Es ese pasaje situado en el capítulo XX en que comienzan a agitarse  por la mente de Ulises las dudas sobre si podrá salir victorioso de la lucha que ha de entablar al día siguiente contra los  pretendientes que han invadido su palacio y que aspiran a casarse con Penélope. En ese momento la diosa Atena baja a su lado en cuerpo y figura de mujer y le recrimina el que sea infeliz e...

Anteponer el verso a la barbarie – William González Guevara (Frase del día)

Nada más importante que anteponer el verso a la barbarie. — William González Guevara (poeta) La frase del día de hoy no corresponde a William González Guevara, sino a su tío Salvador Corrales, pero es como si le perteneciera porque el se la grabó a fuego y la convirtió en la divisa de su vida y lo ha demostrado escribiendo y publicando poesía sin parar, la última recogida en su libro "Cara de crimen", que acaba de ganar el premio Espasa de poesía. Su vida escapando de la inmisericorde violencia que asola Nicaragua nos la cuenta en entrevista a "La Vanguardia" ( léase aquí ). Cuando William tenía 5 años su madre puso rumbo a España con el designio de salvar a su hijo de un destino que ya estaba marcado: morir como los cientos de pandilleros que mueren cada año en su país, Nicaragua. Ahora mismo lo que distingue a Nicaragua del resto de países es la terrible represión ejercida por su dictador y la poesía que corre por las venas de cada nicaragüense. Nicaragua ahora mi...

POETAS 152. Gloria Fuertes: Poemas.

  Gloria Fuertes fue una poeta y narradora española nacida en Madrid el 28 de julio de 1917 en el seno de una familia humilde (su padre era conserje y su madre sirvienta y costurera). Ya desde muy pequeña tuvo que trabajar en diferentes actividades para ayudar en casa. También desde muy niña comienza a escribir sus primeros poemas y cuentos. Según comenta en el prólogo de su obras incompletas fue en aquella época cuando nació esa manera peculiar de escribir, de carácter espontáneo y de una sencillez contundente y emocionante: “empecé a escribir como hablaba, así nació mi propio estilo”.   Su niñez fue difícil, lo pasó mal con trabajos embrutecedores, le llevaron interna a un colegio de monjas a los trece años, además de tener que esconder para escribir. “Cuando mi madre me veía con un libro me pegaba”, confesó una vez. Su precocidad con la escritura le llevó a publicar en un periódico su primer poema con 14 años. Después de estudiar el bachillerato, trabajaría como modista,...

POETAS 111. Novalis. "Himnos a la noche" (versión íntegra)

  Friedrich von Hardenber nació el 2 de mayo de 1772 en Oberwiedertedt (Turingia) y murió de tisis a la edad de 29 años, el 25 de marzo de 1801 en Weissenfels. “Novalis”, el apelativo con el que es conocido literariamente, lo comenzó a usar a partir de 1798, tomándolo del nombre de una posesión familiar que significa: “el que construye el nuevo país”. Su familia pertenecía a una antigua estirpe nobiliaria y fue educado por su padre – director de las minas de sal de Sajonia- en la tradición pietista, asesorándole también para que se formase como administrador de las minas de sal. En 1790 se matriculó en las facultades de Filosofía y de Leyes de la Universidad de Jena, donde asistió a las lecciones de Schiller, con quien llegaría a intimar hasta el punto de seguir su consejo de trasladarse a Leipzig para continuar sus clases de derecho. Allí acaba llevando una vida desordenada, contrae deudas, se enreda en lances amorosos y se rezaga en sus estudios. En 1794 supera al fin los exámene...

POETAS 121. Elvira Sastre (II): "Adiós al frío"

  Elvira Sastre nació en Segovia en 1992, estudió Filología en la Universidad Autónoma de Madrid y realizó un máster de traducción. Con poco más de veinte años publicó su primer libro "Cuarenta y tres maneras de soltarse el pelo" (2013), con gran repercusión y que la lanzó a una fama precoz como poeta.  El libro venía precedido por un prólogo de Benjamín Prado, quien supo adivinar la gran poeta en ciernes que planeaba por aquellos versos. Ya en ese momento Prado definió sus poemas como "desafiantes, jóvenes, afilados; llenos de imanes, de anzuelos y de bombillas rotas que, sin embargo, aún siguen encendidas en la oscuridad." Pero el caso es que Benjamín Prado supo olfatear el fenómeno desde sus inicios y ahora que se vuelve a reeditar ese primer libro nos lo recuerda: "A Elvira Sastre se la veía venir, desde su primer libro. Después ha llegado lejos porque ha seguido buscando, pero en estos versos iniciales ya era evidente que se trataba  de una escritora disti...

Hablando se entiende la gente — Adrià Ballester (Frase del día)

  Hablando se entiende la gente. — Adrià Ballester Todos tenemos un momento fundacional de nuestras vidas, un suceso que se nos cayó encima y nos precipitó a través del tiempo para parirnos de nuevo. Todos tenemos un momento donde nos escindimos en dos hombres, uno viejo y otro nuevo. Adrià Ballester conoce bien su momento original y nos lo narra en la entrevista concedida hoy en "La vanguardia" ( léase aquí ): Ocurrió hace más de 10 años en su trabajo, una bronca con el jefe o alguna palabra destemplada, corta por lo sano y se despide y, en vez de volver a casa, se va a la Sierra de Collserola, se quita los auriculares y se queda sin música y sin pensamientos mientras contempla la ciudad: en ese momento tuvo su revelación. Pero no la tuvo por estar en silencio y pararse, que también, sino porque ese día tuvo una conversación. Fue la suya una conversión por conversación. "Apareció un señor mayor, enorme, y con una barba larguísima" que se llamaba Ramón y Adrià se pu...

POETAS 107. Jaime Sabines I (La señal)

    Jaime Sabines Gutiérrez (Tuxtla Gutiérrez, Chiapas, 25 de marzo de 1926 – Ciudad de México; 19 de marzo de 1999) fue un poeta y político mexicano, reputado como uno de los grandes exponentes de la lírica mexicana. Su padre, Julio Sabines, había nacido en el Líbano; pronto emigró con sus padres y sus dos hermanos a Cuba y, ya trasladado a México, entró a formar parte de la revolución de ese país en 1914. La figura del padre, al que más tarde dedicara el libro de poemas “Algo sobre la muerte del mayor Sabines”, fue clave para su vocación por la poesía, pues se había empeñado  en inculcar en el hijo el gusto por la literatura. La madre, Luz Gutiérrez, procedía de una familia de tradición militar, y su abuelo llegó a ser gobernador de Chiapas. En 1945, Jaime Sabines se traslada a la Ciudad de México con la idea de estudiar medicina, carrera que deja sin concluir cuando entiende que su verdadera vocación es la literatura. Regresa a su tier...