Para los amantes de las novelas breves con historia sencilla y tono evocador, "August" puede ser un libro agradable, que se lee de un tirón y que nos traslada a los tiempos de penuria de la postguerra alemana, con la muerte como tácita protagonista. La incertidumbre sobre quién será el siguiente en caer marca la tensión y el ambiente en un sanatorio para tuberculosos, donde pacientes y personal médico crea un mundo personal similar al de "La montaña mágica" o "Pabellón de reposo". Todo ello mostrado a partir de los recuerdos de infancia que va desgranando su protagonista, August, mientras va conduciendo un autobús en el momento en que ya está a punto de jubilarse. Retrato de un niño y de una época; historia de amor y dolor.
"August", de apenas 70 breves páginas y que ahora edita "Libros del Asteroide, fue la última novela de Christa Wolf. Cuatro meses antes de morir, se la había regalado a su marido, también escritor, con motivo del sexagésimo aniversario de su matrimonio. Christa Wolf nació en 1929 en el seno de una familia de la clase media y pasó su infancia asolada por la guerra, de manera que las memorias del protagonista de esta novela se podrían solapar con las suyas propias. Después de la guerra, en 1945, se mudó con sus familiares a la comunista Alemania del Este. Militó en el partido socialista y se opuso al gobierno y a la reunificación alemana. Había estudiado Germanística en Jena y en Leipzig, y en 1951 se caso con Gerhard Wolf. Trabajó como asesora científica de la Asociación de Escritores de la RDA. Publicó críticas literarias y tras ganar un premio por un relato se instaló en Berlín oriental en 1962. Su defensa de la libertad de expresión y la denuncia social de las condiciones de postguerra le granjearon la hostilidad de las autoridades, con las cuales cada vez mostraba mayor disidencia. Poco antes de la caída del muro había abandonado el partido socialista. No obstante, su figura saltó a la palestra y a la polémica cuando en 1992 se supo que durante algún tiempo había colaborado con la policía política de la RDA. Además de novelas, escribió algunos ensayos y guiones. Entre sus novelas destacan "Lo que queda", 1979; "Casandra" (1983) y "Medea" (1996). A lo largo de su trayectoria recibió el premio Georg Büchner (1980), el Premio Nacional de Viena para la literatura europea y el Dutscher Bücherpreis (2002)

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