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EFÍMEROS Y BREVES 76. Xavier Villaurrutia (1903-1950): Cinco poemas en el 123 aniversario de su nacimiento.

 


Se dejan aquí cinco poemas de Xavier Villaurrutia acompañados de una reseña biográfica.


PALABRA

Palabra que no sabes lo que nombras

Palabra, ¡reina altiva!

Llamas nube a la sombra fugitiva

De un mundo en que las nubes son las sombras.

 

 

 

SONETO DE LA GRANADA

 

Es mi amor como el oscuro

Panal de sombra encarnada,

Que la hermética granada

Labra en su cóncavo muro.

 

Silenciosamente apuro

Mi sed, mi sed no saciada,

Y la guardo congelada

Para un alivio futuro.

 

Acaso una boca ajena

A mi secreto dolor

Encuentre mi sangre, plena,

 

Y mi carne, dura y fría,

Y en mi acre y dulce sabor

Sacie su sed con la mía.

 

 

CINEMATÓGRAFO

 

En la calle, la plancha gris del cielo,

Más baja cada vez,

Nos empareda vivos…

El corazón, sin frío de invierno,

Quiere llorar su juventud

A oscuras.

 

En este túnel el hollín

Unta las caras,

Y sólo así mi corazón se atreve.

 

En este túnel sopla

La música delgada,

Y es tan largo que tardaré en salir

Por aquella puerta con luz

Donde lloran dos hombres

Que quisieran estar a oscuras.

 

¿Por qué no pagarán la entrada?

 

 

NOCTURNA ROSA

 

Yo también hablo de la rosa.

Pero mi rosa no es la rosa fría

Ni la de piel de niño,

Ni la rosa que gira

Tan lentamente que su movimiento

Es una misteriosa forma de la quietud.

 

No es la rosa sedienta,

Ni la sangrante llaga,

Ni la rosa coronada de espinas,

Ni la rosa de la resurrección.

 

No es la rosa de pétalos desnudos,

Ni la rosa encerada, ni la llama de seda,

Ni tampoco la rosa llamarada.

 

No es la rosa veleta,

Ni la úlcera secreta,

Ni la rosa puntual que da la hora,

Ni la brújula rosa marinera.

 

No, no es la rosa rosa

Sino la rosa increada,

La sumergida rosa,

La nocturna,

La rosa inmaterial,

La rosa hueca.

 

Es la rosa del tacto en las tinieblas,

Es la rosa que avanza enardecida,

La rosa de rosadas uñas,

La rosa yema de los dedos ávidos,

La rosa digital,

La rosa ciega.

 

Es la rosa moldura del oído,

La rosa oreja,

La espiral del ruido

La rosa concha siempre abandonada

en la más alta espuma de la almohada.

 

Es la rosa encarnada de la boca,

La rosa que habla despierta

Como si estuviera dormida.

Es la rosa entreabierta

De la que mana sombra,

La rosa entraña

Que se pliega y expande

Evocada, invocada, abocada,

Es la rosa labial,

La rosa herida.

 

Es la rosa que abre los párpados,

La rosa vigilante, desvelada,

La rosa del insomnio desojada.

 

Es la rosa del humo,

La rosa de ceniza,

La negra rosa de carbón diamante

Que silenciosa horada las tinieblas

Y no ocupa lugar en el espacio.

 

EPITAFIOS

I

Agucé la razón

Tanto, que oscura

Fue para los demás

Mi vida, mi pasión

Y mi locura.

Dicen que he muerto.

No moriré jamás: ¡estoy despierto!

 

2

Duerme aquí, silencioso e ignorado,

El que en vida vivió mil y una muertes.

Nada quieras saber de mi pasado.

Despertar es morir. ¡No me despiertes!


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