Nacida el 16 de mayo de 1929, en
Baltimore, Maryland (EE.UU.), publica su primer poemario, “Un cambio de mundo”,
en 1951, poco después de cumplir los veinte años. Su precocidad ya le había
llevado a ganar el Premio Yale de Poesía Joven cuando aún era estudiante. En
1953 se casa con un profesor de economía con el que tiene tres hijos. La
publicación en 1963 de “Instantáneas de una nuera” le da notoriedad por su
manera de indagar en las experiencias personales revelando la problemática
social. Cada vez más involucrada en la lucha por la igualdad y la justicia, aún
publicará dos libros más antes de llegar a la década de los 70 “Artículos
básicos para la vida” y “Folletos. En 1970 se separa tras un periodo de tensiones y continuas desavenencias. La conmoción por el posterior suicidio de su marido marcará un
periodo de profunda transformación en lo personal y lo poético. En 1974
Adrienne recibió el prestigioso Premio Nacional del Libro que decidió compartir
con sus nominadas Alice Walker y Audre Lorde. Con este gesto quiso poner de
relieve que las voces de muchas mujeres no eran escuchadas. También rechazó la
Medalla Nacional de las Artes en 1999 por estar en desacuerdo con algunas
decisiones del gobierno. Otros libros importantes, el de la selección de su prosa: "Sobre mentiras, secretos y silencios" y el libro de poemas "Un atlas del mundo difícil", (1999). Murió el 27 de marzo de 2012 a consecuencia de las
complicaciones de un reumatitis severa que se le había cronificado cuando aún
era joven. La traducción de los poemas se le debe a María Soledad Sánchez Gómez.
DELTA
Si has creído que este escombro es mi
pasado
hurgando en él para vender fragmentos
entérate de que ya hace tiempo me
mudé
más hondo al centro de la cuestión
Si crees que puedes agarrarme, piensa
otra vez:
mi historia fluye en más de una
dirección
un delta que surge del cauce
con sus cinco dedos extendidos
REPARTO DE TAREAS
Las revoluciones dan vueltas, pactan,
hacen declaraciones:
una revista nueva aparece, viejos
nombres en su cabecera,
una revista antigua abrillanta su
obra
con deconstrucciones de la prosa de
Malcolm X
Las mujeres en las filas traseras de
la política
todavía lamen hilo para pasarlo por
el ojo
de la aguja, truecan huesos por
plástico, rajan vainas
para venderlas como collares en los
cruceros
hacen inmaculados vestidos de Primera
Comunión
con planchas y vacilante agua
caliente
todavía ajustan los microscópicos
hilos dorados
en los chips de silicio
todavía dan clase, vigilan a los
niños
desaparecidos en las callejuelas de
fuego cruzado, los barrancos de
repentinas inundaciones
los repentinos incendios de queroseno
-mujeres cuyo trabajo reconstruye el
mundo
todas y cada una de la mañanas
He visto a una mujer sentada
entre la estufa y las estrellas
sus dedos chamuscados de apagar las
velas
de la pura teoría Índice y pulgar: los dos quemados:
he sentido esa cera sagrada
levantarme ampollas en la mano
SUEÑO QUE SOY LA MUERTE DE ORFEO
Camino rápidamente a través de las
estrías de luz y sombra
que arroja una arcada
Soy una mujer en la plenitud de la
vida, con ciertos poderes
y estos poderes limitados severamente
por autoridades a las que pocas veces
veo el rostro.
Soy una mujer en la plenitud de la
vida
que conduce a su poeta muerto en un
Rolls-Royce negro
por un paisaje de crepúsculo y
espinas.
Una mujer con una cierta misión
que la dejará intacta si se obedece
al pie de la letra.
Una mujer con los nervios de una
pantera
una mujer con contactos entre los
Ángeles del Infierno
una mujer que siente la grandeza de
sus poderes
en el preciso momento en que no debe
usarlos
una mujer comprometida con la lucidez
que ve, a través de la confusión, los
fuegos humeantes
de estas calles subterráneas
a su poeta muerto aprendiendo a
caminar hacia atrás, contra el viento,
por el lado equivocado del espejo

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